“En ellos se ve el más sincero sentimiento”

Brujula
Spread the love


Así describe Ivana Varón la sinergia que encuentra con sus clientes de Eco- hamacas, un emprendimiento dedicado a la fabricación artesanal de hamacas recicladas. Mediante el reciclado de materiales, logra productos para niños y adultos contribuyendo a la salud emocional, sensorial y vestibular.

Levantar la persiana, física o digital, de un nuevo negocio es siempre una apuesta que implica riesgos. Pero si arriesgado es hacerlo en tiempos de bonanza, hay que ser muy valiente o tener las ideas muy claras para dar el paso cuando el contexto económico está marcada por una pandemia mundial de Covid 19 y que ha puesto patas arriba la economía en todo el planeta. En este panorama, se podría pensar que son pocos los que se atreven a emprender nuevos proyectos, pero la realidad en Cerrito, demuestra lo contrario.

Este es el caso de Ivana Varón, una joven cerritense que se desempeña como Técnica Superior en Psicomotricidad y que, en el marco pandémico, inició con una idea de desarrollo escolar el cual, se convirtió en el producto base de su emprendimiento al que llamó “Eco Hamacas”.

¿Cómo surge la idea de estas innovadoras hamacas?

Nació a partir de necesidad de innovar y sumar un elemento de diversión y placer sensorial a mi sala de psicomotricidad en la escuela integral donde trabajo, ejerciendo mi profesión.

Allí nuestro principal eje de trabajo para este año era el reciclado, por lo que comencé a investigar, buscar recursos y juegos didácticos para poder construir juntos. Debía ser de bajo costo, amigable con el medio ambiente y que la mayoría de los chicos de todas las edades lo pudieran disfrutar.

Debido a la pandemia, eso no se pudo llevar a cabo, pero de igual manera quise hacerla para poder obsequiárselas en el posible regreso a clases. De esta manera surge la primera hamaca.  

¿Y cómo llega a ser ese objeto el producto central de tu emprendimiento?

Una vez que la terminé, la subí a las redes sociales y ahí comenzaron a surgir demandas. Así que tomé la iniciativa de ponerlas a la venta. Al principio fue fácil, porque contaba con los recursos en casa. Pero ante más pedidos tuve que salir con mi familia a recorrer gomerías, talleres mecánicos, el basural, solicitar a amigos con motos que no tiren las cubiertas, y si las tenían que cambiar, que me avisaran, “como un gesto solidario”. 

También solicité a las fábricas de costura y diseñadoras de ropa que también pudieran donarme lo que ellas desechan como retazos, para poder rellenar y forrar las hamacas.

Todos fueron muy considerados y amables al darme cada recurso. Por lo que estoy muy agradecida por su gran contribución.

¿Cómo manejas los recursos para invertir en medio de esta crisis?

Por un lado, invierto en la compra de soga y totora por mayor. Para poder venderlas a un precio razonable, dando al cliente oportunidades en la elección de los colores, si tengo suficiente material en stock.

Y por el otro lado, trato de hacer el menor gasto posible, tratando de recolectar el resto de los materiales: tiras de telas de colores las cuales las unimos a máquina de coser, de la mano de mi madre. Cubiertas de moto, que también, llevan un proceso de limpieza para que no junten insectos. Todo es muy artesanal.

Hay otros gastos de marketing, como impresión de logos, hoja con instrucciones de uso y bolsas de papel. Y para navidad incorporamos una bolsa de friselina resistente para guardar la hamaca y llevarla donde se desee. 

Tratamos que cada hamaca sea única y original, ósea que no hay ninguna igual a la otra.

¿Qué estrategias incorporaste para poder llegar a tus clientes en esta cuarentena?

Como medio principal de promoción para mi producto es la red social Instagram. Ahí exhibo la variedad de hamacas: algunas tejidas en forma circular alrededor y luego enhebradas a la rueda, otras para los más pequeños o niños que prefieren disfrutar más de la posición vertical, tejidas en forma de chiripa quedando una especie de saltarín.

Mediante esta ventana, y por pedido de gente amiga, incorporamos adornos para interiores realizados con cubiertas de bicicleta, con el mismo procedimiento de tejido en red, como decoración para la casa o patios, para la atención de la población adulta también.

Otro espacio de promoción ha sido poder participar de una de las ferias de patio que se ha realizado en la localidad.   

Allí vi la oportunidad de mostrar la calidad de mi producto y sus beneficios, acercándome a los medios de comunicación local y la distribución de tarjetas personales con mi contacto para quien quiera realizar pedidos.

¿Cuál es tu motor de producción de estas hamacas?

Más allá que sea un producto para la venta, mi mayor logro y motivación es ver y compartir la felicidad y el disfrute de los niños y niñas al subirse en mis hamacas, porque en ellos se ve el más sincero sentimiento.

Además, es un producto que contribuye a la salud emocional, sensorial y vestibular, al generar diferentes mecimientos sobre la misma. Al poder atarla de dos maneras diferentes, se desarrollan dos objetivos principales que es el equilibrio y la coordinación.

Para conocer más sobre este emprendimiento, podes ingresar a: @Eco_ hamacas_ cerrito en Instagram.                         

Nota de PERIODICO BRUJULA    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Next Post

Se entregarán semillas para huerta de temporada

Spread the love Así describe Ivana Varón la sinergia que encuentra con sus clientes de Eco- hamacas, un emprendimiento dedicado a la fabricación artesanal de hamacas recicladas. Mediante el reciclado de materiales, logra productos para niños y adultos contribuyendo a la salud emocional, sensorial y vestibular. Levantar la persiana, física […]

Subscribe US Now