Adiós a la curandera del pueblo

Brujula
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Hasta sus 88 años, Doña Ofelia Dabín dedicó su vida a curar a todas las enfermedades tradicionales, mediante la oración y la imposición de sus manos.dona-ofelia
Esta madrugada, con el mismo silencio en que rezaba por sus enfermos, dejó su último suspiro y partió a ese mundo espiritual al que tanto elevó sus plegarias.

Doña Ofelia nació en Colonia San Juan, fue habitante de Colonia Rivadavia pero culminó en Cerrito cuando tenía 40 años de edad.
Durante más de 30 años miles de personas comprobaron el poder de sus curaciones a cambio de limosnas, alimentos y a veces, simplemente un beso.
Noches enteras levantada para aliviar a niños con dolores de oídos, estómagos, indigestiones y tantas patologías como su corazón se ofreciera a aliviar.

“Creo que esta empachado, hay que ir a lo de Doña Ofelia”, ¿Cuántas veces lo escuchamos o lo dijimos? ¿Cuánto tiempo y dedicación nos brindó? ¿Qué retribución se llevó de nosotros?
BRUJULA hoy le rinde homenaje con la reproducción de una entrevista realizada en la edición Nº 101 de julio de 2010 donde ofreció su vocación, amor y solidaridad por sus vecinos.

“Todo es cuestión de fe”
¿Siempre se dedicó a curar en nuestro pueblo?
Yo nací en Colonia San Juan, frente a El Palenque. Después viví en Colonia Rivadavia y a mis cuarenta años, me vine a Cerrito. Y fue Don Juan Burga quien hace mas de 30 años me enseñó esta manera de curar. Don Burga quería dejar de curar, así que mi vecina Lidia Scolaris de Carlino me alentó a ir a aprender. Porque tenía que ir a su casa para que me enseñara. Él tenía todas las curaciones escritas y me hacía escribirlas a mí también.
¿Cual fue la primera curación que hizo?
Me enseñó curándome yo misma un uñero en mi mano. Me curé tres veces y al levantarme, se me había ido. Después me curé una verruga con una úlcera en la mano. Él me la curó en voz alta para que aprendiera y pudiera hacerlo sola. Esa fue una señal para que creyera y siguiera. Porque todo es cuestión de fe, de creer.
¿Cuál fue la razón que la llevó a decidirse aprender a curar?
Ya tenía la intención. Sabía como medir los nervios pero nada más. Ahora puedo aliviar el dolor de oído, de articulaciones, columna, curar la pata de cabra, el hígado, empacho, parásitos, nervios del estómago, ojeadora y de todo un poco. Por eso viene todo el pueblo.
¿Hasta cuando cree que realizará este trabajo?
Voy a seguir mientras pueda. Me enfermo más de estar al santo botón que haciendo esto. Es un hábito. Me levanto a las 8 con estos fríos, sino a las 6 y trabajo hasta las 10, 11 de la noche, durmiendo siesta. Pero siempre viene alguien y aunque no me guste mucho, lo tengo que hacer, no me queda otra.
Yamila cura algunas cosas, pero hay enfermedades que la dejan de cama.
¿Ya tiene una persona a quien enseñarle el modo de curación?
He enseñado a muchos, pero nadie puede. Hay que ser muy fuerte para esto. Porque por ahí te da sueño, eructos, malestares. El organismo de uno, absorbe el mal del otro. Y cuando están muy jodidos o muy lejos me hace mal. Parece mentira pero se transmite de uno a otro y que con la oración lo libere. Es como que lo retengo un ratito y lo alivio. Los 9 maíces en el vaso, se hacen por cada cura de pie, brazo, ojos lo que sea.
Hasta el momento nadie puede seguir con esto, porque tiene que dedicar su día a esto. Si uno esta cocinando y viene alguien tiene que dejarlo y curar. Hay que tenerlo bien puesto para hacerlo.
¿Recuerda de alguna cura que haya sido fuerte para usted?
He curado hasta el dolor del cáncer perdiendo sangre. Se han calmado. Tenía un tía con cáncer de hígado y cuando la curaba se podía dormir. Lo que más curo es empacho, dolor de oído, de muelas, articulaciones, de cadera, columna pero con masajes y oración.
¿Cuantas personas atiende por día?
Hay días que vienen más de 20 además de los papelitos que me mandan. A la noche al lado de la cama rezo. Ahora que no tengo que tomar remedios me acuesto a las 9hs.
Y cuando se siente mal, ¿puede curarse usted misma?
Yo estuve internada la semana pasada porque me deshidrate… y estando en el hospital curé igual. Es un trabajo sin descanso. Dios me ayuda, a veces ando mal pero me recupero. Atiendo a todos los que vienen.
¿Qué piensan los médicos locales de su actividad?
Ellos están todos de acuerdo. Yo mido en el hospital a veces a algún que otro enfermo. No hago ninguna cosa mala, al contrario hago bien. Hay veces que me han parado en medio de la calle y he curado. Los médicos suelen mandarme pacientes también. Yo no tengo prohibido curar.
¿Qué es lo que recibe a cambio de su sanación, si no cobra para hacerlo?
Nunca pedí nada, la gente me da lo que quiere, algunos plata, otros leche, queso chorizos, pan, alimentos y otras nada…pero elegí esto y tengo que hacerlo.
¿Desde donde provienen sus pacientes?
Viene gente de La Picada, Buenos Aires a través del papel escribiendo su nombre, apellido y edad. Mucha gente no la conozco. He curado a gente desde lejos que se alivio en la semana vienen de la colonia, Brugo, Curtiembre, Hernandarias, Hasenkamp, María Grande, pueblo de la zona, Rosario, Santa Fe. A muchos pacientes no los conozco. Y no tengo teléfono porque quiero tener algún momento para descansar, sino los padres ante la desesperación estarían colgados al aparato.
 

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