Cerritense sub campeón nacional de matemáticas

Brujula
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Un estudiante de Cerrito, Tobías Hermann, de 13 años, se ubicó entre los tres mejores del país en la definición de la tradicional Olimpiada Matemática Ñandú. tobiasSuperó cuatro instancias previas y entre cien finalistas se ubicó tercero. Su profesora destacó la importante de detectar y estimular a los alumnos talentosos.

Tobías Hermann vive en Cerrito, tiene 13 años. Cursa el primer año del nivel secundario en el Instituto María Ward de su localidad. Le gusta jugar al voley, practicar atletismo y entrenar matemática.
Resolver problemas numéricos y geométricos es uno de sus pasatiempos. Y su talento en esta materia lo llevó a entrenarse y competir. Para eso, a su condición natural le sumó dedicación y estímulo. Lo que hace un joven con cualidades para un deporte, que decide entrenar y se fija motivaciones para trascender, él lo aplicó a la matemática.
Tobías siempre se destacó dentro del aula en el trabajo con números y ángulos. Por su rendimiento, recibió la invitación para asistir a un taller de matemática, fuera del horario escolar. Y desde ese espacio descubrió la posibilidad de competir.
En los dos últimos años, el chico de Cerrito llegó a la instancia final nacional de la tradicional Olimpiada Matemática Ñandú. Y en octubre último, después de superar cuatro instancias previas, no sólo volvió a estar entre los mejores del país sino que alcanzó el título de segundo subcampeón. Entre los 100 finalistas que desde todo el país llegaron a participar en la definición, que se realizó en Mar del Plata, Tobías logró el tercer puesto.
“La experiencia fue muy buena”, respondió breve y con timidez el premiado alumno entrerriano, pese al valioso logro, durante su visita a EL DIARIO. Convocado para contar su meritoria participación y resultado en el certamen matemático, el joven estudiante describió que en este tipo de pruebas cada concursante recibe tres problemas, uno de aritmética, uno de geometría y uno combinado. Y de la siguiente manera describió su desempeño en la reciente final de Mar del Plata: “Intenté hacer el primer problema, que era de aritmética y viéndolo no lo pude resolver bien. Pasé al segundo problema, de geometría, y me salió porque era algo que había trabajado y lo resolví. Después pasé al tercer problema y tampoco lo pude resolver. Volví al primero y me di cuenta que algo estaba mal, sumaba un número en vez de restarlo, lo cambié y me salió el problema. Después volví al tercero y también me salió”.
Tobías desarrolló toda esa tarea en casi dos horas, que es el tiempo máximo que tiene cada participante para completar su trabajo.
“Todo eso fue en dos horas, que es el tiempo que te dan. Casi utilicé todo el tiempo”, contó.
Pero eso no fue todo. El alumno de Cerrito resolvió bien los tres problemas. Entonces, todos los que llegaron al resultado correcto de cada caso tuvieron que hacer la defensa oral de lo realizado, ante el resto de los concursantes, docentes, jurados y público, frente a cientos de personas.
El chico llegado desde Cerrito expuso su tarea y, con esa argumentación, se ganó el título de segundo subcampeón, sólo superado por el campeón y el primer subcampeón, dos chicos de Capital Federal.
“Salí segundo subcampeón”, contó sonriente Tobías sobre el resultado de su actuación.
INSTANCIA SUPERIOR. Con este logro, el destacado estudiante entrerriano se ganó el derecho a participar de una nueva instancia superior, la Olimpiada Rioplatense de Matemáticas, que se realizará en diciembre en Buenos Aires con la participación de estudiantes de varios países de Sudamérica.
Bajo la cúspide que representa el reciente logro del joven de Cerrito, hay una base de talento personal a la que le puso dedicación y la que también recibió estímulo.
Cuando todavía cursaba el nivel primario, Tobías fue invitado a participar de un taller de matemática.
“Empecé el taller porque me iba bien en matemática y quise probar. Me gustó. Me resultó entretenido. A veces hay que practicar mucho y eso cansa un poco, pero me gusta. Y lo importante es llegar a esto”, manifestó el estudiante.
Tobías admite que puede considerarse atípico para un chico dedicar su tiempo libre a la matemática. Pero él afirma que “muchos no saben de qué se trata” y recomendó: “Hay que probarlo porque está bueno. A lo mejor cuando alguien empieza después le va a gustar”.
El premiado alumno contó que también practica deportes: “Juego al voley y también hago atletismo”, dijo. Y sobre su futuro en el estudio tiene ciertas certezas: “Tengo ganas de ser ingeniero en sistemas, porque me gusta todo lo que son las computadoras. Todavía me falta mucho y más adelante voy a ver. Pero seguro voy a seguir algo de ingeniería”, adelantó, en sintonía con su afinidad con la matemática.

“Descubrirlo y motivarlo, de eso se trata”
La profesora Alejandra Zaccagnini es la docente que dicta el taller al que asiste y en el que potenció sus cualidades el subcampeón de la Olimpiada Matemática Ñandú, Tobías Hermann. Maestra jubilada, tomó la iniciativa de continuar el ejercicio de su vocación con la enseñanza de la matemática de una manera distinta a la que se expone en el aula. Y desde ese espacio ha motivado la participación de sus alumnos en certámenes de estudio.
Zaccagnini indicó que, además de Tobías, otros dos de sus alumnos llegaron a la instancia nacional de la Olimpiada Ñandú, Juan Francisco Barzola y Valentín Bonini, ambos alumnos primarios del Colegio Nuestra Señora de Fátima, de Cerrito.
“Los tres chicos participaron de cinco certámenes: escolar, interescolar, zonal, regional y nacional. Tuvieron que sortear todas las etapas. Y Tobías salió segundo subcampeón nacional”, remarcó orgullosa, y destacó: “El resultado de él fue muy destacado y está invitado a la Olimpiada Rioplatense, que se realizará en diciembre en Buenos Aires”.
La docente anticipó que para esa instancia Tobías “tiene que estar una semana antes para entrenar en la Ciudad Universitaria de la UBA y después competir con chicos de Uruguay, Brasil, México y otros países”.
La profesora atribuyó el logro de Tobías “al talento y al sacrificio”.
“El talento natural tiene que estar, pero si no está desarrollado no pasa nada. Él además practica mucho y eso es muy importante. Es como en un deporte, si un jugador tiene talento pero no practica no juega bien. En esto, si no se entrena y se adquiere estrategia, no se pueden resolver los problemas”, comparó.
La docente manifestó que “el talento existe en el aula” pero recalcó que “hay que descubrirlo y motivarlo, de eso se trata”. En este sentido, explicó: “El tema es que los chicos se entusiasman con otras cosas, como el deporte. Al taller los invito a todos, pero muchos tienen otras actividades, como inglés, voley, y no se hacen el tiempo para tomarle el gusto a esto. Si se enganchan, les gusta, da resultado y andan bien. Tienen que animarse a probar de qué se trata. Es una matemática distinta a la del aula”, manifestó.
Al profundizar al respecto, Zaccagnini destacó los valiosos resultados de su taller: “Es otra forma de ver la matemática. A los chicos les gusta, la descubren. Muchos de los que participan después siguen carreras como ingeniería o bioingeniería. Tenemos varios bioingenieros de Cerrito que hacían olimpiadas”.
La docente aclaró que realiza este trabajo “ad honorem”, porque “me da mucho placer lo que aprenden los chicos”, reconoció.
“Mi situación es ideal porque no tengo que trabajar. Pero me gustaría que esto se haga de una manera institucionalizada, que los docentes que lo quieran hacer cobren un extra para que los chicos puedan acceder a esto”, expresó.
La profesora explicó que la enseñanza avanzada de la matemática “es algo que no se puede hacer en el aula”, al indicar que “entre 30 chicos, a lo mejor cuatro o cinco tienen el talento para esto”.
“Pero casi todos los que preparan chicos lo hacen ad honorem, entonces cada vez hay menos gente dispuesta y esto se va perdiendo”, alertó.

El Diario

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