Editorial – 132

Sentir que no estamos solos

Cuando a un ser querido le pasa algo que lo pone triste, que le duele, es inevitable sentirnos tristes también.
Y lo que es peor, nos sentimos impotentes de hacer algo para quitarles esa pena, para hacer que el tiempo corra y eso pase.
A veces nos gustaría poder transmitirles nuestras experiencias para ayudarlos a llevar el barco hacia aguas apacibles, pero sabemos que eso es intransferible, incontagiable…
Queremos darles palabras de aliento, y lo hacemos, pero no siempre alcanzan…y la angustia nos invade.
Es en esos momentos en los que tenemos que ser fuertes para poder corrernos de nuestro eje, de nuestro ego poder tomar el lugar en el que debemos estar, que es al lado de quien nos necesita.
En silencio o hablando, con acciones o un simple abrazo o llamado, con un mensaje, con una simple presencia. No importa qué, simplemente algo que le haga saber a es otro que no está solo y estamos ahí, con él.
Son los momentos de duelo, de perdidas, lo que la vida nos golpea, lo que nos vuelve más frágiles y más fuertes. Son esos momentos en los que encontramos manos tendidas de personas que jamás vimos y otras que se cierran y nos llenan de un profundo pesar.
En estos momentos en que personas queridas llevan en sus ojos lágrimas, y en sus mentes recuerdos de esas personas tan queridas, es que quiero llevarles mis palabras de aliento para ayudarlas a seguir adelante en este camino que todos andamos y que en un momento dejamos con muchos afectos cultivados.
A esas personas que llevan esa pena, ese duelo, que tienen su corazón estrujado, les digo que todo pasa… que hay que aguantar a que las olas y la tormenta pasen para que llegue la calma. Dicen que siempre se vuelve a la calma y el cielo se limpia y se ve mas azul que nunca…
El dolor formara parte de nuestra vida y hay que pasarlo para crecer, para madurar, para valorar… eso dicen y debe ser verdad. Lo importante es saber que no enfrentamos esa realidad solos, siempre alguien piensa en nosotros y nos quiere ayudar.
Para quienes están pasando este difícil trance, para mis amigas queridas, les doy mi mano para que juntas llevemos estos momentos lo mejor posible, porque se, que en un momento podremos volver a ver el sol y reírnos como siempre
A ustedes, todas mis fuerzas… las mismas que recibí en mi caída.

Deja un comentario

Podés comentar con tu cuenta de Facebook.
  • (will not be published)

*