Editorial edición 127

Por más que busquemos en los diccionarios, googlemos la palabra y leamos todas las definiciones de los filósofos e intelectuales, no tendremos una definición integral sobre la vida.
Lo que todos sabemos por instinto natural, es que la vida no es una cosa que pueda ponerse o quitarse cuando uno quiera. Parte del amor de dos personas que lo inmortalizan y funden en un nuevo ser; un hijo. A la vida, se la cultiva, se la educa y orienta por el camino más noble dentro del seno de una familia. Se le inculca lo bueno y lo malo, lo justo e injusto, lo placentero y lo doloroso.
La vida en cada persona, habla sola. Nos destaca como individuos únicos e irrepetibles… pero sobre todo irreemplazables.
Lamentablemente, para toda la comunidad de Cerrito, la zona, el mundo del futbol, los medios de comunicación, los radioescuchas, los amigos del barrio, pero sobre todo, para la familia… la alegría y energía de la vida compartida con Alexis Céparo, se nos ha alejado.
No sabemos el motivo, ni la razón. Pero nada, absolutamente nada justifica este hecho de violencia que se instaló “como sorpresivamente en nuestra comunidad”.
Aunque nos sintamos en una esfera de cristal, donde todos nos conocemos, cuidamos y mantenemos por decreto el orden y limpieza, Cerrito no está exento del mundo convulsionado, violento y desvalorizado que vemos en la tele y los diarios provinciales y nacionales.
Estamos inmersos en la misma realidad, en la misma era y con los mismos peligros que en cualquier parte.
Lo que sucede en cada mente, no podemos controlarlo, ni saberlo. De hecho si los padres de Adrián Molaro lo hubiesen sabido, no hubiesen permitido que semejante catástrofe sucediera.
Como en tantas oportunidades expresamos, el dialogo con nuestros hijos es fundamental para cultivar seres con valores y respeto al otro.
Saber que piensan, que sueñan, que ansían y que detestan, es el modo que nos permitirá conocer los valores y prejuicios de nuestros niños y jóvenes, ofreciéndonos un panorama al cual podremos reorientar y fomentar con valores y respeto.
No permitamos que este tipo de hechos comience a instalarse en nuestra comunidad como si lo han hecho la droga y la violencia de género.
La muerte no es la solución a ningún problema, ni asesinando ni suicidándose. “Vivir es el único riesgo que tiene la vida”, dice una canción de Alejandro Sanz. Así debemos interpretarla pero sanamente, disfrutando de cada momento y buscando alternativas a las complicaciones, sin llegar a tener que devorarnos unos a otros.
La salud social depende de todos. No dejemos la lucha mancomunada por seguir viviendo en una gran familia.
BRUJULA desde lo más profundo de sus sentimientos, acerca a la familia de nuestro colega y vecino Luis Céparo, el más sincero acompañamiento en este momento tan difícil que deben afrontar, deseando que se alivie suavemente con el accionar correcto de la justifica y no deje impune este hecho tan aberrante.

 

 

Deja un comentario

Podés comentar con tu cuenta de Facebook.
  • (will not be published)

*