“El adolescente necesita mucha contención familiar”

Brujula
Spread the love

En quince meses, el Padre José Falcón de la parroquia Nuestra Señora de la Merced ha logrado reunir nuevamente a los jóvenes con la fe. 13716066_291375604549924_8427279250834585688_nNo solo participan de la catequesis, sino que han retomado el grupo de Misioneros, ampliaron el Coro, organizaron nuevos espacios de integración y refundaron el grupo de boy scoult. En una entrevista con BRUJULA, el sacerdote detallo las tareas que realizan a diario y la importancia del dialogo con los adolescentes.

 

En quince meses, el Padre José Falcón de la parroquia Nuestra Señora de la Merced ha logrado reunir nuevamente a los jóvenes con la fe. No solo participan de la catequesis, sino que han retomado el grupo de Misioneros, ampliaron el Coro, organizaron nuevos espacios de integración y refundaron el grupo de boy scoult. En una entrevista con BRUJULA, el sacerdote detallo las tareas que realizan a diario y la importancia del dialogo con los adolescentes.

Quienes asistieron a las Santas Misas han podido relatar las emociones que deja a flor de piel cada celebración. La oración de los domingos destinada a los más pequeños, cada vez cuenta con más familias compartiendo la ceremonia y el momento espiritual.
El Cura Párroco José Falcon dialogó con BRUJULA y relató con emoción todas las actividades que se desarrollan en la iglesia y el especial trabajo con los más jóvenes.
¿Cómo ha sido su recorrido sacerdotal hasta llegar a Cerrito?
Soy oriundo de Villaguay, me crié allí donde estudié en el Colegio de Hermanas el primario y el secundario en el seminario de Paraná junto a la carrera sacerdotal donde me ordené en el año 1991. El próximo 22 de diciembre cumplo las bodas de plata al servicio de la iglesia.
Toda mi vida me sentí muy marcado por la Virgen. Nací el día de su santo, el 24 de septiembre de 1965. Me bautizaron ya grande, el día de la visitación de la Virgen a Santa Isabel un 31 de mayo y recibí mi primera sotana estando en el seminario, la fecha de la fiesta del Inmaculado Corazón de María. Mi ordenación sacerdotal fue el día de reconocimiento a la Virgen y mi primer destino fue la Basílica del Carmen en Nogoyá. Estuve en la iglesia Niña Santa Lucía y Fátima de Paraná como ayudante, hasta que en julio de 1999 el obispo me nombró párroco de la Parroquia San Juan Bautista en la capital provincial. A comienzos del 2000, el arzobispo Carlik, me nombró secretario canciller, mientras era capellán de la Policía Federal y capellán del Colegio Plaza Mayor de Paraná. Después dejé ambos cargos y seguí con el arzobispo hasta agosto de 2004 que me fui a Bovril. Desde ahí atendía Alcaraz, toda la zona aledaña y Sauce de Luna durante 3 años. En marzo de 2012 asumí como párroco en Santa Elena hasta noviembre del 2014. Luego de un descanso, llegué a Cerrito el 7 de marzo de 2015.

En este año se han notado muchos cambios positivos en la parroquia, como el ingreso de numerosos jóvenes a distintos grupos. ¿Cómo logró que se acerquen o regresen a la iglesia?
Cuesta mucho llegar a los jóvenes porque es una edad difícil. No es malo, pero a veces las personas tienen el prejuicio de que el joven es malo porque toma, escucha música, va al boliche, hace picadas, fuma, porque está toda la noche de “vago”. Pero el adolescente, sobre todo en estos tiempos, necesita mucho de la contención familiar. Ese ha sido siempre mi desafío. Estar cerca de ellos, aunque me cuesta involucrar, creo sumamente importante el estar con ellos, hablar de varios temas. Lograr el acercamiento y reímos juntos, ellos de mí porque no les entiendo la música, pero siempre risas sin ofender. Nunca me he sentido agredido por los chicos, solo hay que buscarle la vuelta para poder entrar en dialogo con ellos. No para embaucarlos ni mentirles, sino para dialogar porque estoy convencido que les hace bien. Hace un tiempo, hicimos un encuentro de jóvenes donde vinieron jóvenes de Esperanza, Santa Fe. El encuentro hizo mucho ruido y ya hay jóvenes preguntando para el próximo.

La iglesia en los últimos tiempos solo se abocada a las personas mayores, ¿ha tenido algún reclamo por tener otra mirada sobre el trabajo con los jóvenes?
Uno tiene que preocuparse por todo, por niños, jóvenes, adultos, ancianos, todos. No es fácil entrar en el mundo del joven porque tiene sus códigos, pero no por eso es malo. Hay que hacer las cosas como dice San Pablo «hacerse todo con todos» buscando la manera.
Yo ingreso a los colegios y trato de involucrarlos, también soy de aquellos que trata de sembrar pero no jorobar haciendo un seguimiento a la distancia. Va mucho en el trato y que ellos sean y se sientan respetados. A los chicos les hace bien que uno se acerque, charle, que comas con ellos, tomes una cerveza, toquen la guitarra, compartir, tomar unos mates, ver una buena película. Uno como sacerdote tiene que ver que la fe no pase solo por hacer que el chivo vaya a misa todos los días y los domingos. Hay que despertar el carisma, el interés por las cosas, sembrar la semillita y hacer que esa semilla empiece a molestar adentro y germinar par que crezca en ello. No es solo merito mío en este caso, es todo un grupo de gente que también ayuda, en infancia, en adolescencia misionera, ahora los scout.
A los mayores no es que uno los descuida, pero ellos ya están más preparados en la fe. Hay que darle más hincapié a los más vulnerables ya que tienen muchas más tentaciones y necesitan ser acompañados. Lamentablemente, no siempre encuentran en la familia ese espacio de ser más respetados y más queridos y hacen caso al amigo o al padre del amigo porque en la familia no lo quieren escuchar. Esto trae muchas veces diálogos violentos, desencuentros, enojos, peleas y esos chicos se terminan encerrando o encuentran la calle que es un mercado muy grande, donde el chico se pierde fácilmente. Por esto priorizo trabajar con los chicos y los jóvenes sin desmerecer a los mayores. Tengo sobrinos, sobrinos nietos, hermanos mayores y menores, amigos, hijos de amigos y a mí no me escandaliza el proceder de un joven o un niño. Soy un ser humano y parte de una familia humana, por eso humildemente vamos a tratar de ofrecer todo lo que se tiene para mejorar.
Este año se reinicia la actividad de Boy Scoult con la formación de un nuevo grupo, ¿Cómo surgió el mismo?
El escautismo es un movimiento dentro de la iglesia donde el fuerte es el campamento, la supervivencia, recreativa, deportiva. Dentro de la iglesia es un espacio para la formación de las personas. El creador es Big Power, que pensó el movimiento como espacio para preparar a los jóvenes al servicio de la comunidad. Por eso siempre van a estar presentes en catástrofes o inundaciones identificados con sus pañuelos y ayudando. El grupo de scout local se llama “San Pedro Nolasco”, el santo que se le apareció la Virgen de la Merced pidiéndole liberar a los esclavos de ese tiempo, en honor a la fe. Elegimos ese nombre porque “Nuestra Sra. de la Merced” es el nombre del grupo que se formó en Hernandarias. El grupo comenzó sus actividades el 30 de julio en el patio con un trabajo disciplinario humano que le da un tinte especial al movimiento. Actualmente tenemos un grupo de más de 60 chicos, el grupo de Jóvenes misioneros suma otros 50, además del grupo de scout y todos los chicos de catequesis. Los encuentros serán los sábados en la siesta para niños de 7 a 14 años en este primer año, con intenciones de seguir abriendo el espacio para quienes quieran sumarse a trabajar.
Esta semana se realizó el encuentro mundial de jóvenes, ¿Qué importancia tiene para el cristianismo esta participación?
Cerrito tiene jóvenes participando de esta experiencia en Polonia y seguramente será una experiencia especial para ellos y la iglesia toda. Si bien el Papa expresó una frase fuerte “estamos en guerra”, si uno lee el contexto de lo que dice, habla de la guerra del consumo, el alcohol, el terrorismo. No habla de una guerra de Fe, sino de los atentados y muertes de cristianos inocentes. Esta guerra constante será el desafío que se les presentará a los jóvenes para el cambio.
En lo personal, en el 2011 estuve en Medjugorge, Bosnia. Allí estuve acompañando por grupo de jóvenes peregrinos del encuentro mundial de jóvenes, ya que se realiza luego del encuentro de jóvenes. Allí, todos los devotos de la Virgen se congregan en esta ciudad donde actualmente sigue apareciendo la Virgen. Un día fui invitado por una de las videntes, Marija, a su casa. Tuve una gracia muy especial con ella, porque sin saber castellano ella y yo sin saber italiano, hablamos entendiéndonos perfectamente. Le comenté de mis 20 años de sacerdote y de las intenciones realizadas por la parroquia en la que estaba. Ella me dijo “Quédese tranquilo, la virgen escucha sus intenciones y le va a conceder algunas”. Estando aún allá, me avisan desde Argentina que había ocurrido uno de esos pedidos. Fue un viaje de mucha gracia.
De las capillas de la zona, una de ellas cumple sus primeros cien años. ¿Qué celebraciones tendrán?
En 15 de agosto celebramos el primer centenario del templo Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Aldea Santa María con la novena correspondiente. Mientras, estamos con la misma iniciativa que en Cerrito: la remodelación y reparación del templo. Es un momento importante para todos los fieles y es importante que la iglesia siga en condiciones.
En la parroquia de Cerrito, se repararon las salas de dictado de catequesis, revestimiento de la torre y campanario, restauración de la cruz principal, arreglo del pararrayos, se renovó el revestimiento cerámico y la iluminación, entre otros.

Publicado en Periódico BRUJULA Nº 154

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Next Post

Disertación sobre violencia y tramas locales

Spread the loveEn quince meses, el Padre José Falcón de la parroquia Nuestra Señora de la Merced ha logrado reunir nuevamente a los jóvenes con la fe. No solo participan de la catequesis, sino que han retomado el grupo de Misioneros, ampliaron el Coro, organizaron nuevos espacios de integración y […]

Subscribe US Now