El río Paraná comenzó a bajar en el norte, pero hay alerta por fuertes precipitaciones

Brujula
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En los puertos superiores que son tomados como referencia, el Paraná se mantuvo calmo: en Andresito creció sólo 2 centímetros y en Iguazú mantuvo su tendencia de bajante. Además se confirmó el mejoramiento de las condiciones meteorológicas en Brasil, con un pronóstico extendido de seis días, lo que hará que en la brasileña Represa de Itaipú las descargas de agua vayan disminuyendo. Algo similar sucederá con la Represa de Yacyretá en Corrientes. El Paraná dio una tregua en las zonas del Litoral más afectadas por la crecida, donde ya debieron ser asistidas más de 4.000 personas. En el norte de Corrientes, permitió reforzar las defensas y dar asistencia a los evacuados, aunque aguas abajo, en Bella Vista, Goya y Esquina, los niveles treparon a los puntos de alerta máxima e incluso de evacuación.Ayer al atardecer, el río había bajado un centímetro frente a la costa de Corrientes ( 7,21 metros), se mantuvo estable en Paso de la Patria (7,55), e Itatí (7,08), y descendió frente a Ituzaingó (4,35), donde está la isla Apipé, tal vez la más castigada. El mayor temor, ahora, radica en las lluvias que afectarían la región a partir de hoy.

También en Cataratas se observó una baja del caudal y el río Paraguay, que desagua al Paraná frente a Paso de la Patria, ha comenzado a estabilizarse. Buenas noticias, aunque la onda de creciente se desplaza ahora hacia el sur de Corrientes y Santa Fe y norte de Entre Ríos.

El número de evacuados en Corrientes se mantuvo estable, y sólo sufrió un leve incremento en los barrios ribereños de la capital, donde seis familias que se negaban a abandonar sus casas por temor, finalmente relocalizadas en una capilla cercana.

Ayer las autoridades provinciales ratificaron que la situación sanitaria está controlada, pero referentes de la Cruz Roja Argentina que trabajan en la emergencia alertaron sobre los focos infecciosos que genera el anegamiento de zonas bajas sin servicios sanitarios adecuados, como cloacas. La crecida desborda los pozos ciegos y expande la contaminación que se suma así a los desperdicios que arrastra el agua.

En Chaco, en tanto, el pico de la creciente del Paraná llegó ayer, con una marca inferior a la que se temía una semana atrás. La altura en el puerto de Barranqueras fue de 7,06 metros, bastante menos que los 7,50 de las primeras estimaciones oficiales y que los 8 que pronosticaban fuentes no gubernamentales.

No obstante, la situación obligó a la evacuación de unas 2.000 personas, y aisló a Isla del Cerrito, un municipio ubicado en la confluencia del Paraná y el río Paraguay.

Al igual que en Corrientes, en la ribera chaqueña el temor se centra en el pronóstico de lluvias y tormentas para hoy y mañana. Si los milimetrajes fueran importantes, podrían verse afectadas familias que residen en zonas bajas del Gran Resistencia. También se espera que en la alta cuenca las condiciones no desmejoren, para que el Paraná no tenga un segundo pico. Es que las autoridades dicen que la creciente no se irá rápido. Se presume que las cientos de familias evacuadas estarán al menos diez días más en los albergues antes de poder volver a sus hogares. Cuando eso suceda, comenzará la otra parte de la historia, tantas veces vista en el Chaco: la de hombres y mujeres que deben volver a empezar, casi desde cero, para recuperar lo que el río se llevó, publicó Clarín.

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