Es tiempo de apuntar a la Seguridad Vial en Cerrito

Luego de casi una semana de profunda conmoción por la muerte de un niño de tan solo 6 años de edad en la ciudad de Paraná, como consecuencia de la falta de responsabilidad vial de un conductor que, alcoholizado y drogado en horas de la mañana del pasado día viernes, arrasó con su auto, todo lo que se encontró en su camino, hoy 10 de junio se conmemora el Día de la Seguridad Vial.

cartel pare

Un día al año en que el tema se trata educativamente en algunos espacios institucionales y se lo cita como una fecha más del calendario de efemérides, pero que poco espacio ocupa en las agendas de políticas de estado.
Diariamente encontramos en cientos de periódicos internacionales diferentes hechos automovilísticos que por causas propiamente del accionar del hombre, suceden.
Una campaña en la ciudad de Buenos Aires dice “si se puede prevenir, no es un accidente”, y esto es una realidad. Si aprendemos, si nos enseñan a la hora de tomar un volante que el acto de conducir un vehículo o una motocicleta en una responsabilidad civil y social, muchos accidentes no sucederían.
Si se tomara la vida humana, el respeto al prójimo como política social y de estado, seguramente, nos movilizaríamos por un espacio vial mucho más ordenado. Pero no es en esta década justamente lo que sucede.
En pueblos chicos como Cerrito o ciudades más complejas como Paraná el problema es el mismo: falta de operatividad y de capacitación adecuada en el cuerpo de inspectores, ausencia de políticas claras sobre el diseño y organización del tránsito en el ejido urbano, selección en el cobro o no de las multas por portación de apellidos, sueldos bajos y falta de líneas claras de trabajo; que se suman a la locura generalizada del llegar a horario cuando se sale del lugar con más de media hora de retraso.
En nuestra ciudad, hace tiempo se ha perdido el orden vial. Se perdieron los controles de alcoholemia, se postergó hasta la fecha, el control de droga en sangre en los conductores, no se llama la atención debidamente a los menores que manejan cuatriciclos, ni a los que llevan mal puesto el casco, y en algunos casos, directamente no los llevan. Sin dejar de mencionar, aquellos que cargan más de dos personas en sus motocicletas.
Las bicicletas siguen circulando en contramano y los vehículos estacionan donde mas cerca les quede de la casa o el comercio al que bajan. Madres manejando con sus niños en brazos o parados con más manos fuera.
El horario de ingreso o salida a las escuelas es otro caos. Todos quieren llevarse a sus hijos sin bajarse del coche y ser primeros, generando atasco de automóviles, descontrol en la calle, peligro en los menores e infracciones como el cruce de los chicos por encima de las barras contenedoras que se han ubicado en los frentes escolares.
El transitar en contramano parece ser la tendencia de moda actual. No importar las consecuencias que puedo causar en el otro, también.
Es triste ver por las calles personal docente, municipal, de vialidad transitar en contramano, en bicicleta por espacios públicos como si aún se viviera en la época colonial.
Que triste saber que los adultos aun no entendemos que somos el ejemplo para nuestros hijos, que nada podemos reprochar a los demás lo que no enseñamos con nuestros propios actos.
Y cuanta tristeza aún siguen sintiendo aquellas familias que han perdido a sus hijos en accidentes de tránsito que pudieron evitarse….
Es tiempo de apuntar a la seguridad vial, pero con fuerza, con convicción de que se puede gestar una ciudad mejor, con personas comprometidas, responsables de sus vidas y las de los demás, con conciencia y sobre todo, con valores simples y humanos.
El futuro de la ciudad depende de todos. De los padres, las instituciones y el poder municipal. Si entre todos no actuamos a tiempo, tendremos una ciudad poco saludable para nuestras generaciones venideras.

Periódico Brújula

 

Deja un comentario

Podés comentar con tu cuenta de Facebook.
  • (will not be published)

*