Especialista afirmó que las antenas y los celulares matan por la radiación

Organizado por la Defensoría del Pueblo, hubo una jornada sobre los efectos en la salud que provoca la expansión de la telefonía


odolfo Touzet es especialista en proyección radiológica, es miembro de la Comisión Nacional de Energía Atómica y ayer disertó en la Facultad de Ciencias de la Educación. “La radiación de las antenas de los celulares mata”, afirmó a UNO. En Paraná, ayer se hizo una jornada sobre antenas de telefonía y otras redes inalámbricas, vinculada a los efectos en la salud y con el objetivo de aportar aspectos técnicos y científicos.
La actividad fue organizada por la Defensoría del Pueblo, con el apoyo de las facultades de Ingeniería y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), hubo expositores estudiosos en la problemática y un marco importante de público.
Fueron disertantes Jorge Ferrari, integrante de la Dirección de Transporte y Telecomunicaciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Juan Fernández, director del Laboratorio de Medición de Campos Electromagnéticos y Ruidos (Lamcem), que depende del Grupo de Investigación de Sistemas Eléctricos de Potencia (Gisep) de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN, Santa Fe); el doctor bioingeniero Javier Adur de la Facultad de Ingeniería de la UNER y del Centro de Investigación y Transferencia de Entre Ríos (Citer), y Rodolfo Touzet, quien además habló con UNO sobre los daños en la salud que provocan las antenas y los celulares.
“Se han hecho experiencias con células. Se ha observado que hay cambios en el Genoma y que produce un daño. Se hicieron experiencias con ratas de dos tipos: hubo ratas a las cuales se les produjeron tumores y luego fueron expuestas: unas a la radiación del celular y otras quedaron como testigos. La diferencia fue tremenda porque en las ratas expuestas los tumores se duplicaron, triplicaron y hasta cuadruplicaron en número, en tamaño y en agresividad y se morían más rápido”, dijo Touzet. Explicó que también se hicieron estudios en trabajadores de industrias que están expuestos a las radiaciones no ionizantes de baja frecuencia. “En esta gente se notó que, de acuerdo a la radiación recibida, en cuatro años había una tasa de cáncer”, agregó.
El 11 de febrero, UNO dio cuenta de la preocupación y movilización de los vecinos de Lomas del Sur por una gran antena instalada en la zona. Ellos sostienen que hay por lo menos 40 casos de cáncer en el barrio y tienen un mapa donde están marcados las casos por vivienda: en algunas cuadras hay mas de cuatro.
En Paraná,había una prohibición para la instalación de antenas de telefonía desde 2004, pero sobre finales de 2016 y principios de 2017 se comenzaron a permitir. Estos son aspectos que los vecinos también denuncian sobre la problemática. Hoy es hasta difícil saber con certeza cuántas antenas instaladas hay en la capital provincial: se estiman en más de 30.
Touzet también habló de otro estudio denominado Interphone, sobre el riesgo de tumores cerebrales y que fue realizado en 13 países donde se evaluaron 2.613 casos de glioma, 2.343 de meningiomas y se hicieron 7.557 controles entre 2000 y 2005.
“Se quería saber cuál es la frecuencia de tumores en el cerebro en la gente que usa el celular. Se supo que quienes usan más temprano el celular, antes de los 20 años, son quienes tienen mayores tasas de tumores malignos, hay un 40% más en los expuestos que en los que no. A esta experiencia la repitieron (en Estados Unidos) en un programa de hace dos años y ahora en marzo se conoció que las ratas expuestas tienen los mismos tumores que las personas: el glioma y otro tipo de tumor que es del corazón. Con esto se confirma, ya no hay dudas”.
El especialista explicó que las antenas tienen miles de veces más potencia que los celulares, pero a los teléfonos uno los lleva puestos y por lo tanto son mucho más peligrosos. Si un teléfono está a 20 centímetros del cuerpo, la radiación que se recibe es 400 veces menos que si está a un centímetro.
“Al celular se lo puede tener en un en bolsillo pero apagado, ahí no hay problemas. También puede estar en “modo avión” que no transmite ni recibe señales, cuando está así se lo puede tener cerca de los testículos (en el bolsillo del pantalón) o en el pecho. Aumentaron mucho en los últimos años los casos de cáncer de tiroides. Y es que el celular, en un principio tenía una antena que había que levantar, después lo dejaron contra la oreja y ahora están en la parte inferior del aparato y la antena da a la tiroides. Está a centímetros. El cáncer de tiroides subió cuatro veces más”.
Por último sostuvo que no es tan peligroso vivir al lado de la antena, como quien está a 100 o 200 metros, porque estos equipos están hechos como faros, para transmitir y llegar lo más lejos posible.
Dijo que al teléfono hay que tenerlo lejos, usar auriculares o manos libres, volver a utilizar el teléfono fijo cuando se está en casa. “Con el celular, las llamadas tienen que ser cortas, en especial los jóvenes que tienen toda la vida para desarrollar un problema”, dijo y agregó: “Es como el cigarrillo, hay gente que fuma. Con el celular, la gente no está debidamente informada y al no estarlo no es su culpa. Las empresas no quieren que uno esté informado sino que se hable cada vez más y que el teléfono no se apague nunca”.

UNO

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