Estudiar ingeniería ya no es una misión imposible

En los últimos años se incrementaron las ayudas económicas que favorecen no sólo el ingreso a carreras clave para el desarrollo de la región y el país, sino también para permanecer y culminar los estudios superiores.

A esta altura del año ya empiezan a llamar los primeros interesados en contar con más información referida a la oferta que brinda la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). La vicedecana de la mencionada unidad académica y responsable de Bienestar Universitario, Diana Waigandt, señaló que el año pasado vino toda una familia de Zapala (Neuquén) a evaluar la posibilidad de estudiar y alojarse en el pueblo de Oro Verde, donde se encuentra la unidad académica. Ahora, por estos días, hizo lo mismo un joven proveniente de Trenque Lauquen (Buenos Aires).
Quienes están al frente de esta Facultad hablan con entusiasmo de un contexto favorable y saben que en su institución pueden albergar a más estudiantes de los 1.000 que vienen cursando Bioingeniería o Bioinformática. Por eso las autoridades se acercaron hasta EL DIARIO para comentar los distintos beneficios que hoy existen para quienes cursan estas carreras.
“No es tan visible esta oferta de becas en el nivel secundario de enseñanza, donde existe una tendencia a evaluar sólo la duración de las carreras. No se tiene en cuenta que los beneficios no están únicamente al final de una carrera sino que están al inicio. Para quienes tienen problemas económicos, estas becas son significativas y los ayudan a arrancar sus carreras”, dijo el decano de Ingeniería, el bioingeniero Gabriel Gentiletti.
En ese sentido aludió a las becas de la UNER, las nacionales, en particular las denominadas Bicentenario que se otorgan desde 2010 para alumnos de carreras científicas y técnicas y desde el 2011 aparecieron las becas TIC de finalización de estudios universitarios cuyo objetivo es apoyar el desempeño de los alumnos avanzados en carreras ligadas a las nuevas tecnologías de la comunicación y son financiadas por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. A ello, se suman las becas provinciales del Instituto Becario Provincial (Inaubepro) y las que suministra el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que apuntan a estimular las vocaciones científicas y la iniciación en investigación en distintas disciplinas.
La Facultad de Ingeniería (Fiuner) adhirió al sistema de becas nacionales que a partir de 2013 son para “estudiantes avanzados de bajos recursos que estén cursando los últimos dos años de las carreras de ingeniería y adeuden entre 3 y 10 materias para finalizar sus estudios”. Estas propuestas fueron lanzadas con el fin de incrementar progresivamente la tasa de egresados de estas carreras consideradas prioritarias.
En las últimas décadas se viene reforzando la educación técnica y las ingenierías. Por un lado lo impone la propia demanda, pero también una visión de desarrollo del país. Eso observan autoridades de diversas casas de estudios, por ello son los primeros en entusiasmar a los jóvenes y actuar en consecuencia.
A tono con tal prédica, la Fiuner organizó unas jornadas para ingresantes, a realizarse el viernes 14 de junio de 9 a 12.30 en las instalaciones de la Facultad, Oro Verde, en la que los chicos podrán charlar con egresados y profesores y un recorrido por el predio, las aulas, los laboratorios.
Estas acciones comenzaron a hacerse para revertir algunos prejuicios en torno a las ingenierías. “Hay una brecha importante entre la formación en ciencias de los estudiantes de secundaria en relación con los requisitos de una universidad, que luego se traducen en fracasos o abandono”, agregó Gentiletti. Además, a la hora de elegir y proyectar a futuro, ronda “una visión de corto plazo que plantea ‘estudiar versus trabajar’ como si fuera una dicotomía y en realidad, la beca es una forma de ingreso que compensa lo equivalente a lo que se consigue por un empleo. Es decir, los jóvenes tienen la oportunidad de conseguir un ingreso por estudiar. Por otra parte, esa carrera puede durar siete años o más, pero está dentro de una universidad que te abre la cabeza en muchos sentidos. Por ejemplo, hay muchas becas de intercambio en Bioingeniería y también en Bioinformática, de estancias de seis meses en Brasil o Europa”, ilustró el decano.
Las estrategias coinciden en ir hacia un desarrollo nacional sustentable, aseguran y encierra “una visión de soberanía más ligada al conocimiento y ya no tanto con la tierra”, deslizó Gentiletti.
Incremento. “El esfuerzo puede ser mayor, pero no son difíciles estas carreras”, subrayó el bioingeniero al tiempo que recordó la gran cantidad de estudiantes que acceden a estas nuevas oportunidades de estudio.
“En 2011 tuvimos 14 estudiantes becados para que presentaran su proyecto final ligado a desarrollo de software o TIC y después tenemos la beca de Jóvenes Profesionales que es una convocatoria destinada a estudiantes avanzados que los estimula a que se gradúen. Son becas de 50.000 pesos que se pagan por única vez a los estudiantes que hayan calificado como beneficiarios, tengan un 80 % de la carrera aprobada y obtengan el título de grado correspondiente en un plazo de 18 meses”, especificó Waigandt.
“En nuestra Facultad se gradúan aproximadamente unos 50 por año –de las dos carreras–, tenemos una tasa muy alta de graduación que se mantiene a lo largo de los años. La mitad de nuestros graduados van a salir con becas de la fase terminal”, resaltó Gentiletti.
PARA DESTACAR
Viaje. “A nivel nacional participo en el Consejo de Decanos de Ingeniería y acabamos de firmar un convenio de movilidad con toda Latinoamérica que va a facilitar la movilidad e intercambio tanto para estudiantes como para docentes”, afirmó Gabriel Gentiletti.
Miradas. “Esta articulación que sostenemos con las escuelas medias va en el mismo desafío de estimular el conocimiento de las ciencias. Pretendemos que los alumnos vean que estas carreras constituyen una oferta muy rica y que además son un impacto a nivel país y de Latinoamérica”, sostuvo el decano de Bioingenería.
EL DATO
1.000
estudiantes
cursan en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos en Oro Verde. Por año, ingresan unos 100 para estudiar Bioingeniería o Bioinformática.
Integración
Alumnos de la Escuela de Educación Técnica Nº 191 María Reina Inmaculada, de la ciudad de Paraná, ubicada en el barrio Macarone de Paraná, visitaron las instalaciones de la Facultad de Ingeniería de la UNER, en compañía del director del establecimiento de educación secundaria, Exequiel Ruiz Díaz. Los seis alumnos que están en 5º año cursando la especialidad de maestro mayor de obra participaron de una clase de Dibujo Técnico a cargo del alumno de la carrera de Bioingeniería, también docente de ellos, Santiago Romero Ayala. Trabajaron con las PC disponibles para el alumnado, usaron el programa de computación Autocad y pudieron ver las diversas maneras de proyectar una casa en las dimensiones reales.

Fuente: www.eldiario.com.ar

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