Inédita convocatoria en la casa de una joven asesinada

Daiana tenía 21 años. Murió al intentar rescatar a su bebé, baleada por un chico de 15 que perseguía a otro de 17, en la zona sur de Concordia. La familia convocó a los medios. El barrio exige poner fin a la violencia.

joven asesinada Concordia

No es la primera vez que se pierde una joven vida en la barriada sur de Concordia, en medio de uno de los tantos tiroteos entre bandas, que casi a diario se producen en sus calles.

No es la primera vez, pero los miles de pacíficos vecinos que son víctimas directas de un cóctel que mezcla exclusión, marginación, armas, drogas y muerte, desean que sea la última. Que haya un antes y un después de Daiana.

Ello explica que hayan resuelto convocar a los periodistas para algo así como una asamblea, este jueves 20 de marzo a las 18, en la casa de la familia de Daiana Érica González, en Castelli 430.

El Padre Andrés Servin, párroco de la Gruta de Lourdes, explicó a elentrerios.com que fueron los familiares de Daiana los que propusieron que la reunión se hiciera en su propia casa. “Yo les ofrecí la parroquia, pero ellos quisieron que sea en su hogar”, explicó.

El modo en que murió Daiana parece sintetizar el drama que sufre esa zona de la Capital del Citrus. El jueves 13 de marzo, Brian, de 15 años, persigue a Facundo, de 17, disparándole con un rifle. Daiana escucha los disparos y, fiel a su corazón de madre, sale a rescatar a su bebé, sin importarle que en ello se le fuera su propia vida. Uno de los proyectiles le ingresó al cráneo, a través de uno de sus ojos. Agonizó hasta el mediodía de este lunes, hasta que su vida se extinguió.

Antecedentes

En noviembre de 2013, el presbítero Andrés Servín, referente indiscutido de la lucha en favor de los más desprotegidos, había alertado: “Estamos en un momento de involución social, donde la pobreza y la exclusión deterioran la vida de las personas. A la droga se la compra a dos manos”.

Con la franqueza que lo caracteriza, el cura no se quedó sólo en esa descripción: “Naciones Unidas ha dicho que el narcotráfico es posible porque hay complicidad en la política, en la justicia y en las fuerzas de seguridad. Acá se han hecho unos chalet bárbaros, grandes negocios, 4 x 4. Por eso me interesó una noticia que leí de Rosario sobre que van a empezar a investigar el movimiento del dinero y su blanqueo”.

Los enfrentamientos entre bandas son una constante hace ya años. En marzo de 2011, luego de que Jonathan, un chico de 17, fuera baleado y muerto por otro de similar edad, el Padre Servín decía: “Hace 20 días enterramos a otro chico que estaba disputando… ¿qué?… lo que habían sacado por una cubierta vieja… monedas… Justo ayer a las 5 estaban unos vecinos acá pidiéndome lugar para reunirse porque habían hecho cartas. Hacían guardias ellos mismos, no dormían, porque a uno le robaron dos veces, al otro tres. ¿Cuál es la solución que le dieron? Que se junten, junten el dinero y que podrían pagar adicionales a algún policía seis horas a la noche. Eso no es seguridad. Eso tal vez pueda significar dormir tranquilos, al menos seis horas y en la cuadra donde va caminando el policía. Hay que hacer otra cosa”, decía allá por marzo de 2011, justo cuando se acercaba, igual que ahora, la emblemática fecha del 24. Por eso, el cura reflexionó: “el Nunca Más sigue inconcluso y se potencia en cada ser humano que es negado u ofendido en su dignidad de persona. Nadie diga que la tarea está cumplida. No nos mintamos. Hay demasiado por hacer….”.

En 2011, ya Servín insistía con el diagnóstico descarnado del contexto en el que crecen los chicos del barrio: “Hay una pobreza que deteriora, chicos con problemas psicológicos serios y se potencia con el alcohol y la droga. Vamos a llegar a las pandillas de Nicaragua, de El Salvador, de Los Ángeles”, vaticinaba, apesadumbrado.

La asamblea de este jueves a las 18, convocada no en cualquier sitio sino en la mismísima casa de la última víctima fatal del barrio, intentará servir de punto de inflexión, ser algo así como un grito que llegue a todos y especialmente a los gobernantes, para frenar la violencia.

La demanda de seguridad se potencia

En los últimos días, varias instituciones de Concordia trasladaron a las autoridades de la provincia la demanda de que se adopten medidas urgentes para frenar la inseguridad que afecta a la ciudad.

Las organizaciones de la sociedad civil, entre ellas una recientemente creada Asamblea de Vecinos por la Seguridad, apuntan a que el gobierno cumpla con anuncios y promesas que datan de años anteriores, tales como la instrumentación del servicio 911 y la instalación de cámaras de videovigilancia.

También han solicitado que se logre salvar la crisis institucional que afecta a la policía tras los graves hechos vividos en diciembre de 2013, e incluso que se refuerce la presencia del Estado en las calles apelando a 400 efectivos de gendarmería. (elentrerios.com)

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