Joel Busto, Piloto de karting “No es nada fácil ir a correr”

Con solo 10 años, Joel Busto corre en las categorías inferiores de los torneos regionales de karting. Con mucho esfuerzo, convicción y entrenamiento, sueña junto a sus padres en ser un futuro piloto del Turismo Carretera. En una amena entrevista con BRUJULA, este joven, nos cuenta su máximo sueño.

 

El karting es una disciplina deportiva del automovilismo que se practica con karts sobre circuitos llamados kartódromos, que tienen entre 600 y 1.700 metros de longitud, y con una anchura de entre 8 y 15 metros. Dadas sus características, el kart es la modalidad por excelencia de formación de pilotos: suele ser el primer automóvil en el que debutan los aspirantes a pilotos de competición, a edades tan tempranas como los ocho años.

Uno de estos futuros corredores del Turismo Carretera es Joel Bustos, que con 10 años de edad ya lleva dos de experiencia en la categoría 110 Escuela Directo.

En una entrevista con BRÚJULA, este deportista junto a su familia, nos cuenta el comienzo de esta pasión pistera.

Joel, ¿Cómo surgió la idea de correr en karting? ¿Hay antecedentes en la localidad de corredores en esta disciplina?

Se me ocurrió solo. A mi papá le gustaba el fútbol y a mí no. Un día le dije: “papá, quiero un Karting”. Y él me contestó que sí, me lo compraría. Tardó un poco, pero lo compró. Y sí, nos comentaron que hubo antes una peña, hace mucho, pero que se disolvió.

Según Diana, su mamá, “Ya de chiquito le gustaban los autos, tiene todas las revistas, colección de autos antiguos, solo juega los juegos de carreras, y tiene muchos”.

¿Dónde comenzaron las prácticas de manejo?

En Ramírez, en la primera fecha, es donde empecé. Corrí esa fecha cuando tenía ocho años y me gustó.

Empecé en la categoría 110 escuela directo, sin palanca de cambios. Como no hay pista para entrenar, nos vamos a un camino cerca de Cerrito. No es lo mismo. Por eso estamos tratando de ver si podemos irnos a Viale o María Grande que son los circuitos más cerca. No es lo mismo. En caminos de tierra, no podes buscarle el punto al Karting o saber si se te va de cola o de trompa. No es nada fácil ir a correr.

¿Cuentan con apoyo económico para poder realizar los traslados?

En Cerrito nos ayudan mucho. Estamos muy agradecidos por los sponsors. Este año nos apoya la municipalidad y la empresa donde trabajo. Acá, en Cerrito, estoy más que agradecido. Siempre nos han ayudado.

La categoría es zonal y viajamos hasta Mansilla que es lo más lejos. Tenemos la idea de traer la categoría a Cerrito, pero no hay lugar. Tenemos el apoyo, hemos hablado con varios de los sponsors para armar una comisión, pero necesitamos cinco hectáreas para armar la pista.

¿Cómo te preparas y vivís cada carrera?

Ahora tenemos que esperar si podemos cambiar el chasis este fin de semana, porque el mío lo tengo desde que empezamos y ya tiene bastantes golpes. Mi papá me lo cortó al santo cuete! y se me desacomodó (se ríe), pero no es nada. Yo voy concentrado en la pista, si falla o no, no me importa. El último fin de semana nos volvimos el sábado porque tenía una falla. Pero el domingo clasifiqué y continuaba la falla. Cuando aceleraba a fondo, el motor cortaba. Pero se lo encontramos.

Si podemos estaremos con nuevo chasis sino con el mismo. Los que pasa que este tiene frenos atrás y algunos tienen adelante y atrás, pero queremos con freno adelante así se va acostumbrando porque las siguientes categoría lo tiene adelante.

Al término de una carrera “a veces no aguantaba el dolor, te duele todo el cuerpo. Por ejemplo el 12 de mayo me le metí en el carril a uno. Y en una curva nos pegamos y me golpeé la mano y rompí la trompa del karting. Hice tres vueltas de cinco, igual anduve bien y salí quinto. No quedé muy conforme, pero bueno, la serie fue lenta porque llevaba la trompa arrastrando y tenía que parar. Mi papá la arreglaba, salía, agarraba un pozo y tenía que volver a entrar, pero la final fue rápida. Terminé quinto y fue en Puiggari en Villa Libertador San Martin.

¿Cuál es la actitud de los padres en esta disciplina?

Según su papá, “los conflictos son entre los padres. Se pelean mucho y adelante de los chicos. En la carrera anterior, se agarraron a las manos dos pilotos. Hemos hablado con el presidente porque mi hijo no viene a ver como se pelean, sino a pasar el día, cumplir su objetivo y hacer un deporte. Lo que traté de enseñarle a mi nene, es que no tiene que enojarse si choca el karting, es toque de carrera y parte de este deporte.

Hay padres que no explican esas cosas a los chicos y cuando suceden, los chicos se enojan y actúan mal”.

Para Joel el enojo parte del enojo de los otros pilotos. “Si me chocan ya está. Para no chocar desacelero, total después, si lo puedo pasar, lo paso. Puedo perder un puesto, pero bueno, es así.

¿Has conocido algún piloto? ¿Cómo te ves a futuro?

De chiquito conocí a Matías Rossi, el Gurí Martínez, Ledesma. Tenía 4 años y fue en una carrera.

Y más adelante me veo en el Turismo Carretera o en la Nascar. Lo que más me gusta de correr es la velocidad, la adrenalina de poder avanzar, querer llegar arriba. Mi sueño es correr en un auto con techo, y si puede ser la Nascar mejor.

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