Le faltaba dinero en Paraná y había una tarjeta melliza en Las Vegas

Brujula
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Carlos se dio cuenta que algo andaba mal cuando recibió el resumen del banco. Faltaba dinero. El detalle del consumo de la tarjeta de débito ofreció el escenario completo: había gastos en restaurantes de Miami y Las Vegas, gastos de combustibles y parquímetros. La víctima no había salido del país. La explicación de la sucursal Paraná de Santander Río fue que un hacker se apropió de los datos y consumió unos diez mil pesos con una tarjeta de débito melliza. Los delitos informáticos a la orden del día.

tarjeta de credito

Carlos trabaja y vive en Paraná. Luego del desastre de 2001, en adelante, resolvió manejarse prácticamente en al mayoría de sus consumos con tarjeta de débito. Y hasta ahora todo había ido más o menos por los carriles normales. Eso hasta que algunas semanas atrás recibió el resumen de su cuenta sueldo del banco Santander Río y observó que faltaba dinero. Y no faltaban doscientos pesos, faltaban alrededor de diez mil.

“Cuanto vi el resumen me di cuenta, después me llamaron del banco para preguntarme si yo había estado en los Estados Unidos y yo ni pasaporte tengo así que bien lejos estaba de haber viajado allá”, resumió el damnificado en diálogo con Entre Ríos Ahora.

En el detalle de gastos de su tarjeta de débito se encontraron algunos datos insólitos. “Había gastos en restaurantes de Miami, otros en Las Vegas, gastos en combustibles, en parquímetros, todo lo que hace a una persona que se mueve y usa la tarjeta para eso”, sintetizó Carlos.

Los gastos en Estados Unidos más los impuestos correspondientes daban un total que rondaba los diez mil pesos.

“La explicación es que alguien se apropió de mis datos y había una tarjeta melliza que estaba operando allá e iba consumiendo de mi cuenta”, agregó.

Luego de realizar los trámites correspondientes en el banco y fuera anulada la cuenta anterior, el Santander Río se comprometió a restituir el monto robado desde Estados Unidos y depositarlo en una nueva cuenta a nombre del titular damnificado, mientras inicia la investigación acerca de qué modo se instrumentó el delito informático.

“Yo estuve en Brasil en febrero y recuerdo que para operar allá tuve que utilizar mi clave, tal vez en aquella oportunidad a través de alguno de esos programas que existen, se apropiaron de mis datos, porque no se me ocurre otra forma”, añadió Carlos y comentó que si bien se escucha y se difunden datos sobre delitos informáticos, en el banco no habían registrado, por lo menos acá, situaciones similares a las descriptas. (Entre Ríos Ahora)

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