Los flamencos rosados le dieron otro encanto a los humedales

Brujula
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Al oeste de la ciudad de Paraná se encuentra la Laguna grande, un espacio amplio con una imponente vegetación natural y diversas especies de aves que habitan en esos humedales. Un espectáculo para los sentidos, que la ciudad debe recuperar y poner en valor.

SANTIAGO DALZOTTO / sdalzotto@eldiario.com.ar

Durante la semana EL DIARIO llegó hasta este lugar y pudo observar la presencia de flamencos rosados que llamaron la atención a los cuidadores durante estos días por su asentamiento en la laguna. Ademásse pudo observar cómo se encuentra el lugar que está llamada a ser una reserva natural indiscutible para la capital de la provincia.

Además de un personaje urbano y un defensor del patrimonio natural, especialmente el islero, Luis ‘Cosita’ Romero, es un baqueano del río que forma parte del Programa Cuidadores de la Casa Común y de la Fundación Eco Urbano. Como un guía de lujo acompañó a EL DIARIO por los senderos de la isla hasta llegar a la Laguna grande para poder observar la inmensa cantidad de aves que se resguardan en ese lugar. La novedad de los últimos díasfue una coloniade flamencos rosados que aprovecharon la bajante del río y de la laguna para hacer una parada en su vuelo migratorio. El espectáculo es de una belleza sencilla y conmovedora.

“Esto es un patrimonio natural que tenemos los paranaenses y que no lo hemos puesto en valor. Paraná creció hacia sur, hacia el este y tal vez la barranca del oeste de la ciudad era el límite para que nosotros como vecinos de la ciudad podamos disfrutar de estos lugares”, expresó Romero, mientras caminaba con dirección a la laguna.

Y mientras lo hace va trasmitiendo conocimientos: el entorno agreste lo apasiona. Y comunica en consecuencia. Por cierto, el potencial de todo este sector es infinito. Es de esperar que los gobiernos redoblen los esfuerzos para consolidar senderos y miradores porque la defensa de estos espacios está directamente relacionada a la posibilidad de que se disfrute de cerca esta abundancia, que las imágenes y las palabras no alcanzan a describir cabalmente.

BAJOS REGISTROS. Hace varios meses que este lugar se encuentra con muy poca agua. La enorme bajante que sufre el río Paraná, sumado a las escasas lluvias que se registran en nuestra región, hacen que la isla se vea cada vez más grande y la superficie de agua circundante parezca más pequeña.

Son muy pocas las personas que llegan hasta este lugar que es conocido también como los Humedales del Oeste del Río Paraná. Es una inmensa extensión en donde el agua es el elemento clave que convoca a tanta cantidad de fauna. Este es un lugar muy rico en cuanto a su biodiversidad con un paisaje natural que combina la laguna principal en el centro, en las barrancas del Volcadero en el barrio San Martín y, sobre el río, el verde natural de toda la vegetación.

Es importante destacar también que esta enorme laguna está dividida por la cañería de los desagües cloacales de la ciudad de Paraná que la atraviesan permitiendo por encima de la misma una conexión directa entre el barrio San Martin y la costa del río Paraná. Esta laguna no es el único reservoriosino que hay otra similar hacia el norte,de similares características.

AVES. Hace más de 10 días que han llegado al oeste de la ciudad de Paraná diversas especies de aves zancudas. Constituyen un espectáculo aparte. Son muchas lasespecies que habitan durante todo el año en este lugar y algunas como los flamencos que aprovecharon el nivel de la misma para descansar algunos días.

Al respecto Cosita señaló que “los flamencos son aves que emigran y que recorren grandes extensiones en vuelo; y estos son lugares en donde recuperan fuerza, se alimentan y se protegen de los vientos. Justo se encontraron con altura ideal de la laguna para que estas aves puedan bajar y alimentarse de microorganismos. Estos animales puedan permanecer aquí algunos días, pero cada vez que el nivel de esta laguna se encuentre a esta altura vamos a tener la presencia de esta hermosa especie de flamencos”.

EL LUGAR. Hace más de tres años el grupo cuidadores de la casa común vienen poniendo en valor, abriendo circuitos y senderos en donde se permite poder entrar y descubrir la flora y la fauna del lugar.

Cuidadores de la casa común es un proyecto que está desarrollándose en 17 provincias y aquí en Paraná se replica al igual que en otras siete localidades de nuestra Entre Ríos llevando adelante proyectos productivos y generando su propio trabajo a través de diferentes oficios y una de las cosas que se pone principalmente en valor son las huertas comunitarias.

Un nuevo perfil de la ciudad y su entorno se descubre en el borde oeste. FOTO: Gustavo Cabral.

Cosita Romero es el coordinador del proyecto aquí en Paraná y en diálogo con EL DIARIO subrayó que “lamentablemente la pandemia nos paralizó con el trabajo que realizábamos semanalmente con chicos de distintos barrios de la ciudad en este lugar. También hemos traído a instituciones educativas que vinieron a conocer los humedales del Oeste”.

“Mi interés es poner en valor a los jóvenes de los barrios a través de cuidadores de la casa común”, expresó Cosita Romero.

Son aproximadamente 30 jóveneslos que vienen llevando adelante un proyecto de turismo comunitario en donde el objetivo es generar una oportunidad de vida a través de estos proyectos. “La finalidad del proyecto es que puedan cuidar nuestra casa común, poner en valor el lugar y a la vez generar un trabajo genuino para los que se comprometen con el proyecto”.Participan jóvenes de distintos barrios como San Martín, Barranquitas y Paraná XVI.

En este momento en donde estamos confinados por la emergencia sanitaria lamentablemente Romero y el equipo que integra no pueden concurrir al lugar hace algunos meses. De regreso, aceptó que EL DIARIO lo acompañe. En ese sentido con preocupación señaló que “es una pena que ahora al tener que estar en nuestras casas no podamos estar acá y otros se han avivado ya que han tomado grandes parcelas aquí en estos lugares que debería tener que ser un santuario, muchos están marcando los terrenos queriéndose repartir la tierra y estoy seguro que ni siquiera van a venir a vivir sino que se lo van a vender a otro”, alertó.

LA BAJANTE Y LOS FLAMENCOS. ¿Por qué estas aves migratorias se asentaron en este lugar?Para que los animales hagan escala en este lugar la laguna tiene que estar a una altura de aproximadamente de 30 centímetros. Con ese nivel las aves pueden caminar y buscar en el fango de alimentos a través los nutrientes de esta laguna dada la profundidad que tiene hoy en día.

“Si esta laguna estaría 30 centímetros de los que hoy en día tiene, no pararían aquí porque no podrían caminar y moverse dentro de la misma. No son nadadores, son aves que caminan moviendo el fango y de ahí sacando el alimento”, explicó Luis Romero.

En la recorrida que realizo EL DIARIO pudo observar dos importantes bandadas con más de 50 flamencos se asentaron en la Laguna Grande. La vista hacia estos animales y otras especies que se mezclan sobre el agua es única e inigualable y se la puede encontrar muy cerca a pocos minutos del casco céntrico de la ciudad de Paraná.

Para evitar las avivadas de particulares el Estado debe actuar con decisión. FOTOS: Gustavo Cabral.

Un santuario natural

“Esto para nosotros es un santuario y debería tener que declararse área natural protegida lo antes posible”. Cabe recordar que la Municipalidad llevó adelante junto con la Nación el pedido para que se declare área natural protegida el oeste de la ciudad lo cual sería muy importante porque estaríamos incorporando otro lugar en la ciudad que es poco conocido y que además despertaría el interés de la gente en venir a conocer este sistema de humedales que no es ni más ni menos que caminar entre las islas.

“Todas las plantas y la vegetación que esta en este lugar pertenece al río y tenemos la suerte de venir y caminar aquí por los senderos. Queremos que la gente conozca y este es un gran momento para que nosotros reflexiones sobre la ciudad que tenemos”.

Paraná es una ciudad que se caracteriza por sus barrancas y su mirada hacia el río Paraná, pero sin embargo es muy poco el borde costero que se puede aprovechar para tener contacto con el rio. En este sentido Cosita Romero agregó que “en la laguna grande y la isla tenemos un borde costero con unos 11 kilómetros de costa que podríamos aprovechar de otra manera los paranaenses”.

Para cerrar en una larga caminata, el baqueano del río reflexionó también sobre las quemas que se estas produciendo en las islas cercanas. “La quema hace desaparecer la flora y la fauna del lugar. Dejan poco nutrientes, alimento para los peces, la materia orgánica desaparece. ¿Por qué se prenden fuego las islas? “Son en su mayoría incendios intencionales porque los productores tienen que quemar la isla para tener rebrotes y así tener pastura. Hay que ser responsables con los recursos naturales que tenemos”,aconsejó Luis Romero.

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