MALVINAS: Cronología de un despojo

Brujula
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Se discurre si la historia comienza con el avistamiento de Américo Vespucio en 1501, o de Gerónimo Guerra en 1520. Lo cierto es, que en viajes sucesivos (1763 y 1765), el marino francés Louis Antoine de Bougainville tomó posesión de las islas que llamó Malouines, construyendo un puerto fortificado (Port Louis), en la isla oriental de mayor superficie. Posteriormente Inglaterra envía al Capitán John Byron, para que se apodere de la isla occidental que llamó West Falkland, instalando un embarcadero (Port Egmont). España requirió a Francia e Inglaterra la inmediata devolución de las dos islas, invocando su situación en jurisdicción de la “Gobernación del Río de la Plata”, dependiente por entonces del Virreinato del Alto Perú. Previa indemnización a Bougainville, el 1/4/1767 Francia devuelve la isla oriental que ocupaba, designando España como primer Gobernador al Capitán Felipe Ruiz Puentes. Ante la renuencia de los ingleses, el nuevo Gobernador de la Provincia del Plata Francisco de Paula Bucarelli y Urrúa, envía dos expediciones para el desalojo de la isla occidental. En la segunda de ellas, el Capitán Juan Ignacio de Madariaga logra la rendición de Port Egmont (10/6/1770). Con el arbitraje de Francia, se firma luego en Londres la “Declaración de Masserano” (22/1/1771), por la que España se compromete devolver Port Egmont a Inglaterra, reservándose para sí la soberanía sobre las islas. Sin embargo, por cláusulas anexas secretas se convino el definitivo retiro de Inglaterra y la restitución del puerto a España (9/1771). Durante la administración del Virreinato del Río de la Plata (1776/1810), se concedieron “asientos” para la captura y exportación de grasa, cueros y huesos de ballenas, focas y lobos marinos. Desde 1820, los gobiernos patrios sucedientes enviaron expediciones con patentes de corso, que tomaron posesión de las islas izando la bandera de Belgrano. El 10/6/1829, el Gobernador Delegado de Bs. As. Martín Rodríguez, dicta un decreto creando la Comandancia Política Militar de Islas Malvinas y demás existentes hasta el Cabo de Hornos, con asiento en Puerto Soledad (ex Port Louis), designando Comandante al comerciante holandés Luis (Elías) María Vernet, quién tendría a su mando 300 peones (aborígenes, mestizos y esclavos negros) para la pesca, cría y pastoreo de ganado. El 10/9/1832, el Gobernador de Bs. As. Juan Manuel de Rosas reemplaza a Vernet por el Sargento Mayor José Francisco Mestivier como Gobernador Propietario, quién viaja acompañado por su familia, el Teniente Coronel de Marina José María Pinedo, el Ayudante José Antonio Gomila y un grupo de 25 soldados. Mientras Mestivier toma posesión de las islas dictando las primeras disposiciones administrativas, Pinedo parte de patrullaje con la goleta Sarandí a Tierra del Fuego. Pasado un tiempo empiezan las disputas entre Mestivier y Gomila. Hacia fines de Noviembre este subleva la tropa, que al mando del Sargento Manuel Sáenz Valiente asesinan a Mestivier y violan a su esposa. Buscando exculparse por los episodios, Gomila traiciona a sus secuaces haciéndolos engrillar en una goleta inglesa surta en puerto para reparación. Cuando Pinedo retorna del patrullaje, detiene a Gomila disponiendo su traslado a Bs. As. En esos menesteres, el 2/1/1833 arriba el Capitán John James Onslow con la Fragata Clío, que al día siguiente se apodera de Puerto Soledad arriando la bandera nacional e izando la británica. Superado en hombres y armamento, Pinedo parte con sus presos a Bs. As., tras delegar el mando en su 2° Juan Simón. Onslow nombra a su vez como Gobernador isleño al colono-pulpero irlandés Williams Dickson, y como delegado personal al ex piloto de la Sarandí Mateo Brisbane. Dickson autoriza a Vernet a reanudar su explotación, quién al poco tiempo entra en conflicto con sus peones, al prohibirles comer animales isleños y pretender abonar sus salarios con vales no reconocidos por Dickson. Comandados por el nativo de Concepción del Uruguay Antonio “Gaucho” Rivero, los peones se rebelan el 26/8/1833 dando muerte a Dickson, Brisbane y Simón. Rivero arría entonces la bandera inglesa, volviendo a izar la argentina. En Enero de 1834 llegan dos Fragatas inglesas, cuyos tripulantes persiguen a Rivero y sus hombres por el interior de la isla, que son apresados y trasladados engrillados a Londres. Luego de un breve proceso son embarcados a Montevideo. Algunos vuelven a Bs. As. para integrar los Ejércitos de la Confederación. Se dice que Rivero murió en los combates de la “Vuelta de Obligado” (20/11/1845). En su 2ª gobernación, Rosas pretendió sin suerte ceder Malvinas a cambio de la cancelación de la deuda contraída por Rivadavia con la Casa Baring. En 1844, el gobernador inglés Richard Clement Moody traslada Puerto Soledad al nuevo asentamiento llamado Port Stanley. En 1850 se instala la empresa inglesa “Falkland Island Company”, que con el objetivo primario de criar ovejas y explotar su lana, terminaría monopolizando las actividades públicas y privadas isleñas. Durante la presidencia de Juárez Celman, se formaliza el reclamo sobre Malvinas (1888) fundado en: a) antecedentes dominiales de la colonia española, heredados en el proceso iniciado en 1810 (“uti possidetis iure”); b) continuidad de actos posesorios desde 1820 hasta la usurpación inglesa de 1833. En 1917, durante la presidencia de Yrigoyen, se inicia el primer expediente sobre Malvinas. Los reclamos de soberanía se renovarían durante la gestión de Alvear (1926) y el facto de Uriburu (1930), creándose en la presidencia de Ortiz la Junta de Recuperación de las Malvinas, presidida por el Diputado Socialista Alfredo Palacios (1939). En 1941, se edita la “Marcha de Malvinas” de Carlos Obligado y José Tieri. En la 1ª presidencia de Perón (1948), se incorporan las Islas del Atlántico Sur (Malvinas, Georgias, Sándwich, Orcadas, Shetlands y Sector Antártico) a la jurisdicción de Territorio de Tierra del Fuego. En las presidencias de Frondizi e Illia se reiteran reclamos ante los foros internacionales, proponiendo iniciar el diálogo con Gran Bretaña en los términos de la novel “Resolución 1514” de la ONU (14/12/1960), que reconoce principios básicos a la libre determinación de los pueblos y su integridad territorial. En otra Resolución N° 2065 (16/12/1965), la ONU toma nota de la disputa entre Argentina e Inglaterra, invitándolas a cumplir la Resolución 1514. Durante el facto de Onganía se redacta un memorándum de entendimiento para: comunicaciones entre las islas y el territorio; concesión de becas a hijos de los “kelpers” para estudiar en colegios ingleses radicados en argentina; instalación de depósitos de combustibles por YPF; construcción de una pista de aterrizaje y estación aérea para vuelos regulares de la Empresa LADE; oficialización del uso de doble idioma y doble pasaporte; designación alternativa de gobernadores por Gran Bretaña y Argentina, etc. Durante su 3ª Presidencia, Perón adhiere a las propuestas británicas de condominio compartido o arriendo por 99 años, con transferencia de la soberanía isleña a la Argentina (“Solución Hong Kong”). La propuesta naufraga con su pusilánime sucesora María Estela Martínez, presionada por sectores fundamentalistas de ejército y marina, quienes la rechazarían tras su derrocamiento en 1976. Es que la Junta Militar, dice Fabián Bosoer, necesitaba un hecho que galvanizara la sociedad, permitiéndoles quedarse en el poder para ocultar gravísimas violaciones a los derechos humanos. Sabido es lo que pasó luego del 2/4/1982, en medio de la borrachera bélica que duró 74 días, dejando como dolorosa herencia 649 argentinos muertos. Única guerra en el mundo, al decir de Osvaldo Bayer, en la que murieron soldados y se rindieron todos los Generales. Malvinas pondría de manifiesto, que los altos mandos solo eran hábiles y valientes para reprimir a su propio pueblo. La derrota fue el inicio del fin de la dictadura genocida, que utilizara como execrable excusa una causa justa con su larga historia de reivindicaciones populares. La Constitución Nacional reformada en 1994, ratificó en sus disposiciones transitorias la legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur como parte integrante del territorio nacional, respetando el modo de vida de sus habitantes según los principios del derecho internacional. Mientras se suceden 10 resoluciones de la ONU instando a negociar la soberanía, y la cuestión pasa a figurar en la agenda del MERCOSUR, la UNASUR y el CELAC, Gran Bretaña recuerda el respeto a la autodeterminación de los colonos isleños, omitiendo hipócritamente la condición de usurpadora que arrastra desde 1833, en abierta violación a la consecuente “integridad territorial” que otorga sentido a la Resolución 1514 de la ONU. “Derecho a la autodeterminación”, por otra parte, que no les impidió echar a los originarios pobladores “Chagos” de la Isla Diego García (Océano Indico), para que EEUU instale allí una Base Militar y la CIA otra de sus macabras prisiones secretas. Es historia de Derecho Internacional, que terminadas las guerras por la independencia hispanoamericana (1826) luego de Ayacucho (1824), Simón Bolívar fue el primero en proponer que, hasta nuevo acuerdo, los países emancipados conservaran provisoriamente las antiguas fronteras de las colonias españolas en América. En el caso argentino, el territorio que integraba el virreinato del Río de la Plata en 1810. Esta propuesta bolivariana derivada de la norma romana “uti possidetis iure”, fue ratificada como principio general en cuestiones de descolonización por la Corte Internacional de Justicia de la Haya (caso “Burkina Faso vs. Malí”-1986). Con anterioridad, el Comité de Descolonización establecido por la ONU en 1961, había intimado a sus países miembros a dar una lista de territorios a descolonizar, que- curiosamente- cumplió en presentar Gran Bretaña incluyendo las Falkland (Malvinas). De tal forma, carecen de sustento jurídico los argumentos británicos, puesto que: a) por la “Declaración de Masserano” y sus anexos secretos (1771), Inglaterra reconoció oportunamente la soberanía española sobre las islas, procediendo a su devolución; b) en virtud del principio “uti possidetis iure”, las revolucionarias “Provincias Unidas del Río de la Plata”, surgidas del histórico Mayo de 1810, entraron en posesión del territorio colonial español que incluía las islas; c) como continuidad de tales actos posesorios, sucesivos gobiernos de Bs. As. encargados de las relaciones exteriores de las ya emancipadas “Provincias Unidas de Sudamérica”, fundaron e instalaron la Comandancia Político Militar y una Colonia; concesionaron la explotación del territorio isleño; nombraron y removieron funcionarios, etc.; d) la ocupación inglesa tiene su origen en la usurpación de Onslow en 1833, con la consiguiente expulsión de funcionarios y pobladores argentinos; e) las Resoluciones 2065 y 3160 de la ONU, fueron dictadas a favor de la discusión sobre la “soberanía” de Malvinas, reubicando la cuestión como situación diferente al de una “colonia y su principio de libre determinación”. Sin argumentos relevantes, la retórica del usurpador inglés se agota en su propio absurdo, pretendiendo convalidar el hecho de la usurpación con la voz de sus “ocupas” (Kelpers), que hace más de 135 años habitan las islas en representación de sus anacrónicos intereses coloniales.

Horacio E. Blanc

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