Millonaria fortuna, anhelada en E.R.

El Comendador Correa labró una inmensa riqueza en Brasil y Uruguay en el siglo XIX, dejando una herencia millonaria para aquellos parientes que 100 años más tarde estuvieran vivos.

El comendador

El caso despertó una suerte de “fiebre del oro” por la disputa de un patrimonio superior a los 100 mil millones, que hasta el día de hoy reclaman varios entrerrianos.
El comendador territoriosDomingo Faustino Correa labró una inmensa riqueza en el siglo XIX. La historia de este acaudalado personaje mantiene hasta la actualidad ribetes de leyenda, no sólo por la magnitud de su patrimonio que incluiría minas de diamantes, hacienda, tierras y dinero, sino también por la “fiebre del oro” que despertó su herencia valuada en más de 100 mil millones de dólares, que reclaman varios entrerrianos.

El comendador

El “comendador” Correa fue una figura que hizo una inmensa riqueza en Brasil y Uruguay: tras el fallecimiento, su testamento abrió las puertas al sueño de miles de herederos que hasta el día de hoy se debaten su cuantioso patrimonio. Entre ellos, varios entrerrianos que dicen merecer parte del botín. Una historia peculiar que merece ser conocida.

Nadie sabe a ciencia cierta la fecha y lugar exacto del origen de Correa, aunque se cree que fue bautizado por su madre, una esclava portuguesa de nombre María, en el año 1792. También se abre una relación filiar con el apellido Retamar a través de su progenitora y los posibles vínculos con familias de Argentina, Chile, Uruguay, Portugal y Brasil aparecen como posibles países de herederos. Fue en Brasil donde Correa prestó importantes servicios al emperador Pedro II y comenzó su peculiar historia de vida.

Las tareas brindadas al emperador conocido como “el Magnánimo de la Dinastía de Braganza” le significaron el título de Gran Comendador, además de tierras y riquezas que supo explotar para amasar la más importante fortuna de su época, calculada actualmente en más de 100 mil millones de dólares.

La pelea por la herencia

Pero más allá de su exponencial crecimiento patrimonial, lo más sorprendente de su historia se generó al morir en 1873, dado que Correa dividió su herencia, pagando como usufructo una parte en 1880 y dejando el resto para ser entregado a los parientes que quedaran 100 años después de su muerte.

En la década de 1970 Brasil abrió el proceso y la noticia fue conocida a nivel mundial como el caso del “oro caído del cielo” o “la herencia del siglo”. Lo cierto es que aquí comenzó un derrotero de presentaciones judiciales de diversos grupos familiares brasileños. Sin embargo sólo dos de ellos fueron considerados herederos.

La “fiebre” que despertó la disputa por la herencia de Correa está muy bien descripta en la investigación sobre el caso realizada por Virgilina Fidelis de Palma y publicada en el 2001 en la revista brasileña Justicia e Historia, donde se dan a conocer resultados tales como que se llegaron a obtener “un total de 1952 peticiones y 6336 ´habilitados´, sólo en un período de seis meses”.

Más tierras que varios países

Finalmente la disputa se cerró en 1984, cuando el Tribunal de Justicia archivó definitivamente el proceso. Pero el cierre del proceso judicial por parte del Estado brasileño no conformó a diversos abogados de estas tierras ni tampoco a supuestos herederos que crean foros en sitios de internet que incluyen familias de apellido Correa de Argentina, Paraguay, Chile, Brasil, Panamá o Puerto Rico incluso.

Así es como cientos de personas con el mismo apellido del Comendador recibieron notificaciones de su carácter de afortunados y comenzaron trámites que le significaron un mínimo costo de 5.000 pesos actuales, además del dolor de cabeza de asistir a consulados, oficinas administrativas e iglesias -como la propia Catedral de Paraná en el caso de algunos uruguayenses que realizaron el trámite-, a fin de hacerse de la documentación necesaria y poder certificar su parentesco.

Entrerrianos al acecho

A nuestra provincia también llegó la novedad de “la herencia Correa” a través del estudio jurídico Retamar de Paraná, que alcanzó a contener las solicitudes de acciones legales de más de siete mil presuntos herederos, trámites que ingresaban en el juzgado de Rio Grande do Sul desde 1979.

Fue el propio Félix Retamar quien se incorporó a la sucesión como descendiente de Correa y escribió un libro titulado Mi tío el Comendador. En 2005 el abogado explicó a Página 12 que si se unen todas las tierras en herencia “se produce una extensión aproximada de 83 millones de hectáreas, una franja imaginaria de 1000 km de largo por 830 km de ancho”, lo que supera la superficie de varios países de América Latina.

Respecto a la valuación de los bienes señaló que “es incalculable, hay que hablar de billones de dólares” y graficó: “Santa Isabel era una estancia de 22.000 hectáreas y fue presentada en su momento al juzgado por la inventariante. Hoy Santa Isabel es una ciudad, que pertenece a toda la sucesión”.

Tan amplia como frágil de certezas es la fortuna que se debaten los presuntos herederos de Correa y que hasta el momento ha significado un buen número de gestiones e ingresos para diversos estudios jurídicos. El diario La Proclama de Concepción del Uruguay fue el primero en publicar esta historia a la que accedió a través de vecinos uruguayenses que realizaron el trámite apostando a la historia como si fuese “un billete de lotería”.

Respecto a si obtuvieron novedades del caso, en este medio gráfico se explica que en las décadas del ochenta y noventa les llegaban folletos explicando los avances obtenidos y un constante ofrecimiento de vender sus derechos a terceros. Lo cierto es que el nivel de información decayó totalmente en los últimos años y hoy la leyenda de la millonaria herencia se convirtió en un cuento anecdótico que apagó su esperanza en nuestra región, pero que aún sigue despertando interés e ilusiones de cobrar de aquellos que aún no quieren creer que se trató de una estafa para la historia.  Fuente: El Entre Ríos.

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