Molaro: “Céparo me tenía de punto, me agredía y hostigaba”

De modo exclusivo UNO dialogó con el procesado por el crimen del futbolista y locutor de Cerrito. El acusado rompió el silencio y admitió que la víctima lo acosaba y agredía constantemente.

Adrián Kuki Molaro se encuentra detenido en la cárcel de Paraná desde el mediados de febrero del año 2012, luego de que se lo responsabilizara del homicidio del joven Alexis Céparo. UNO pudo dialogar con el muchacho a fin de conocer los motivos por los cuales asesinó al periodista y futbolista, qué hace hoy en la cárcel y, por sobre todo, qué espera del juicio en el que se lo sentará en el banquillo de los acusados.

Ya se sabe que Céparo fue herido de gravedad el 21 de enero. El joven de 22 años recibió un par de balazos de una pistola 44 manipulada por Molaro. Cuatro días más tarde del hecho de sangre, la víctima dejó de existir en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Martín y trascartón, el acusado se escapó siendo finalmente detenido el 9 de febrero en el Chaco, tras haberse ido al Paraguay.

Un dialogó exclusivo mantuvo UNO con el procesado por Homicidio simple en la Unidad Penal de Paraná. Molaro rompió el silencio y si bien trató de justificar lo que hizo, admitió que debe estar preso por haber matado a una persona.

A Molaro se lo ve un poco más gordo y con menos pelo y el poco que tiene, siempre lo lleva largo. La referencia que teníamos del acusado del homicidio de Céparo, es la que teníamos de las fotografías familiares o bien su breve paso por los tribunales cuando era llevado al Juzgado de Elbio Garzón. Más tranquilo, con una sonrisa respetuosa habló calmo y rápido, pero también calculador.

“Me cansó”
La pregunta de cajón fue saber por qué mató a balazos a Céparo y la respuesta fue corta: “Eso ya se lo dije al juez y lo voy a repetir en el juicio, pero todo el mundo ya lo sabe”.

Dijo que no iba a dar más detalles, pero al entrar en confianza, hablando de fútbol, de su encierro y su pasar en la cárcel, agregó repentinamente: “Me cansó con sus cosas, me agarró de punto él y sus amigos. Esto lo sufrí desde el mismo momento que lo conocí, desde que íbamos a Jardín y la verdad que no sé por qué se burlaba y me gastaba constantemente”.

“Así siempre fue él conmigo, hasta que un día lo fui a buscar para decirle basta, fui a la casa donde estaba y allí él me primerió, me atoró con una trompada. Instintivamente saqué el arma que tenía y en esa primera acción no lo quise matar, porque le tiré al brazo”, confió el muchacho de 23 años que tiene pegada en sus manos la grasa por su trabajo en los talleres mecánicos de la Unidad Penal I de Paraná.

Las repreguntas se cruzaron, pero Molaro siguió con su hilo argumental: “Yo soy un buen cazador, andaba con armas y sé disparar, tengo buena puntería y esto es de andar seguido en los campos, en los montes”. La mención no fue menor, porque sus palabras tuvieron un sentido quitar algún tipo de agravante en su acción.

Molaro dijo lo que dijo, tal vez bien asesorado por sus abogados o familiares. El sabe que fue procesado por Homicidio simple que tiene una posible pena mucho menor a si se le incorpora algún agravante a la calificación legal, tal como quiere pelear la querella en el juicio. Se sabe que los representantes de la familia de Alexis Céparo reclamarán lisa y llanamente que se está frente a un Homicidio Calificado por Alevosía que tendría una única pena de perpetua.

El muchacho no es un improvisado, y si quiso hablar con UNO, fue porque tenía contenido en su pensamiento decir su verdad. Los familiares del acusado hablaron muy poco con los medios y fue por eso que era imprescindible escuchar al procesado.

Su defensa sobre la balacera, continuó: “El primer tiro fue para pararlo, pero me siguió gritando como siempre lo hizo y allí perdí la cabeza, me enceguecí y sé que disparé más veces, creo que dos más”. Sobre si su accionar correspondería a una emoción violenta, indicó que tal cuestión se definirá en el juicio que aún no sabe cuándo se realizará.

Una vez más se fue del tema contando de su presente en la cárcel y, sin pedírselo, volvió sobre el tema: “Él me tenía repodrido, junto a sus amigos me patoteaban, me golpeaban y me provocaban”.

A simple vista Molaro tiene una buena contextura física y desde la ignorancia le preguntamos por qué no iba y trataba de solucionar el tema hablando o a golpe de puños. “Él era así, se la tiraba de vivo, pero además era más grande que yo y me podía cagar a palo si lo buscaba”.

“Así fue que pasó el tiempo que me agarró de pollo, hasta que pasó lo que pasó”, explicó mientras miraba a otros presos que pasaban cerca del sector de la entrevista.

La idea la retomó a los pocos minutos para decir: “Él cuando lo fui a buscar, me puteó de la nada y por eso saqué el arma. Luego no me acuerdo de nada, de verdad es como que me bloqueé, huyendo de Cerrito para cualquier parte, ya que en la billetera tenía 1.200 pesos”.

“Me fui para el norte, sin decisión y tenía dinero no porque preparé el homicidio, sino porque siempre llevaba algo de dinero ya que trabajaba en la construcción”, añadió Molaro.

Mucho puterío
Molaro se asombró al conocer distintas versiones que corrieron en Cerrito, para tratar de entender el motivo del homicidio.

–¿Lo mataste a Céparo por una chica?
–No, nada que ver, lo hice por lo que ya te dije, me tenía repodrido.

–Se dijo que él intentó violarte con algunos amigos. La versión daba cuenta que te llevaron al campo donde te desvistieron y te amenazaron con abusar.
–Eso se dijo, la verdad que la gente habla sin saber.

La confesión ante el juez
UNO accedió a la declaración indagatoria de Adrián Emanuel Molaro, nacido el 11 de julio de 1989 en Diamante. En la audiencia a la que asistieron el fiscal Juan Ramírez Montrull, el defensor Marciano Martínez y el querellante Ladislao Uzín Olleros, Molaro relata que los inconvenientes con Céparo surgieron desde los 4 años.

Contó que la víctima le gritaba que le iba a “coger” a la madre que “se hacía la pendeja”, y a la hermana, además le decía que el padre era un fracasado. Según sus dichos, las agresiones verbales fueron acompañadas de las físicas, por lo que le empezó a tener miedo a Céparo. En la declaración admitió que a los 15 años en un campo, Céparo “se desnudó y me apoyó de atrás su pene. Yo le ladeé y él me gritaba dale… si a vos te gusta… sos una putita”. En su testimonio confirmó que nunca denunció los hechos ni en la Policía ni en la Justicia, por tener miedo a la víctima.

En el relato, explica que un día antes del homicidio, Céparo en el Polideportivo lo escupió y por ello es que lo fue a buscar a la casa. “Salió y me gritó ‘qué mierda querés’, me tiró una trompada por lo que me defendí le disparé al brazo izquierdo para poder pararlo, pero me perdí y seguí disparando. Luego agarré el auto y me fui hasta La Paz”.

El periplo fue hacer dedo hasta Esquina, y de allí se fue en micro hasta Asunción. En la indagatoria dijo que quería entregarse porque estaba arrepentido y se volvió a Mercedes –Corrientes-, donde trabajó unos días para irse hasta Resistencia.

Fuente: www.unoentrerios.com.ar

Foto: www.estacionplus.com.ar

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