Mujica autorizó a producir más y Argentina vuelve a La Haya

El presidente uruguayo habilitó a la ex Botnia a elevar la producción hasta 1,2 millón de toneladas, un 9% más. En respuesta, Timerman denunció contaminación y dijo que irán a la Corte internacional.

Fueron como dos puestas teatrales que mantuvieron en vilo a la prensa rioplatense desde la mañana de ayer, y que recordaron hechos similares ocurridos hace más siete añoscuando la Argentina abrió un juicio contra Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia, por la instalación unilateral de pasteras a la vera del río mentado y la violación del estatuto sobre usos.

Tres años después del fallo de La Haya que había puesto punto final al diferendo, el canciller Héctor Timerman anunció anoche que volverá a la misma Corte, por la “decisión unilateral” que confirmó José Mujica ayer de autorizar el aumento de producción de pasta celulosa a la empresa finlandesa UPM (ex Botnia) en 100 mil toneladas hasta llevarla a 1,2 millones, un 9 por ciento más.

La presentación de Mujica fue ayer a la tarde, y no carente de dramatismo.

“Me duele mucho, esto puede crear tensiones y malentendidos, pero nadie va a separar de mi corazón el sentimiento hacia el pueblo argentino”, señaló al informar que autorizaba a UPM a aumentar en 100.000 toneladas su producción anual. La mitad de lo requerido por la empresa, que quería pasar de 1,1 millones de toneladas a las 1,2 millones por año. Al detallar lo que le exigiría por esta autorización “provisoria”, Mujica reconoció su actual impacto ambiental. Dijo que le reclamará inversiones, como la construcción de una torre para bajar la temperatura de los efluentes, y reducir el nivel de fósforo que tiene el desecho que va al río.

La presentación de Timerman en la Casa Rosada, junto al gobernador kirchnerista Sergio Uribarri, tuvo como condimento l a curiosa presentación del ministro de los números y valores medioambientales que demostrarían una alarmante contaminación por parte de la pastera (ver página 4) Más allá de las razones que están por detrás, el Gobierno debería explicar por qué ocultó las cifras o si fue cómplice de Uruguay al no haber cumplido con informar los resultados del monitoreo conjunto al que se comprometieron Cristina y Mujica en julio de 2010.

El lunes, el mandatario uruguayo le anticipó a Cristina que autorizaría a UPM a aumentar la producción durante la reunión que mantuvieron en Buenos Aires, en el marco del acto de bautismo de un nuevo barco de Buquebus.

La reunión duró 20 minutos, y careció de simpatías. Pero Cristina accedió a que hubiera una negociación, el martes, entre su canciller y el de Uruguay, Luis Almagro. Pero esa negociación en el edificio de Esmeralda y Arenales, junto a técnicos de ambos países, fracasó.

Desde Montevideo, Mujica hacía saber que al día siguiente se oficializaría el permiso de aumento, y en Buenos Aires tenían la seguridad de contraatacar con una vuelta a La Haya. De hecho, ayer a la mañana el secretario de Ambiente de la Nación, Juan José Mussi, anticipó que ante el nuevo conflicto “no quedaba otra alternativa” que estas cortes de las Naciones Unidas. Lo curioso es que Mussi afirmó lo que luego revertiría Timerman. El secretario afirmó no tener información sobre si UPM contamina o no.

El domingo, en un duro comunicado, la Cancillería recordó que UPM se había presentado con un límite de 1 millón de toneladas anuales, y que ese margen fue el que utilizó la Corte de La Haya para analizar la controversia.

Cristina le dio un enorme espacio a uno de sus gobernadores más fieles, Uribarri, quien capitaneó los pedidos para ir a La Haya. Como su marido, Néstor Kirchner, Cristina ahora también regionaliza el conflicto.

El entrerriano consideró ayer como “ofensivo e inaceptable” que los funcionarios en Uruguay tildaran de “electoralista” el reclamo. Fuentes consultadas en Uruguay afirmaron que la sensación que impera en el gobierno de Mujica es la de “ir a La Haya y chau”. Consideraron que será un proceso “no tan largo” como el primero, y afirman que Uruguay sí notificó como debía a la Argentina este incremento de producción, y que lo demás fue una “decisión soberana”. Fuente: iEco.

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