“No hay nada que lo prevenga y lo provoque”

Así Tatiana Lescano, mamá de Tomás Omarini describe su vivencia, tras llegar a Cerrito luego del intenso tratamiento de su hijo contra el cáncer.
En conmemoración al Día Internacional contra el Cáncer Infantil, BRUJULA acerca a sus lectores una historia viva de lucha diaria y fe de una joven familia de nuestra ciudad ante este mal que afecta cada vez mas a la población mundial.
Con mucha fortaleza y como si fuese una historia de películas, Tatiana Lescano contó a BRUJULA el año de lucha transcurrido junto a su esposo Gastón, para salvar la vida de Tomás Omarini, su pequeño hijo de 3 años.
Un cáncer poco común se despertó en su cuerpo y luego de dos meses de idas y vueltas de diagnósticos encontrados y diversos de médicos clínicos, finalmente llegó al Hospital Garrahan de Buenos Aires donde recibió su tratamiento.
En conmemoración del el Día Internacional del Cáncer Infantil recordado el pasado 15 de febrero, acercamos a nuestros lectores esta historia de fe y unión familiar.
¿Cómo descubrieron la enfermedad de Tomás?
Todo empezó con una fiebre normal que fue medicada con antibióticos por un médico y le hicimos análisis pero no saltaba nada. El nene no quería comer porque le dolía la panza, así que le diagnosticaron parásitos. Pero con los días seguía igual. Volvimos y nos dijo que era gastritis y le dio medicación. Pero cuando el tumor se empezó a ver, me dijo que era la costilla flotante. Como era evidente que crecía mucho más, dijo que era celiaco. Recién ahí decidió derivarme a un especialista. Pero al otro día fuimos a Crespo y ahí nos mandó ecografía urgente y de ahí a Paraná. Si bien el medico no pidió ecografía, nosotros tampoco. Lo dijo con seguridad, y uno como papá por ahí no se mete. Por es importante que la gente pida los estudios, que exijan.
¿Qué tipo de cáncer le afectó a Tomas?
El caso fue particular porque el linfoma se multiplicaba por día. En dos meses lo podía matar. Las drogas fueron muy fuertes, pero en los chicos es más factible la cura por la sanidad de sus órganos. Tuvimos 12 internaciones entre las quimioterapias y los tratamientos para sus defensas.
Vimos cómo le salían llagas en la boca, se le caía el pelo, tomaba fiebre. La neumonía, bacterias y virus que andan en el ambiente eran peligrosos para él. Este tipo de cáncer se da en mayor cantidad en África y se generan en las mandíbulas. Casos en el año se dan solo cinco, y le tocó a él.
El tumor lo tenía en la zona abdominal, por suerte, no comprometió ningún órgano porque era sólido. Se fue acomodando en los órganos y comprimiendo el estómago, movió un riñón, pero no comprometió nada. Fue todo a tiempo. Pero a este tipo de tumor no se le puede dar tiempo.
Luchamos contra el tumor pero dependía de él tolerar el tratamiento. Gracias a Dios resulto.
¿Cómo afrontaron la situación de estar tan lejos y con esta enfermedad?
Fue todo rápido. Un día nos cambió la vida. Hoy estamos viendo el desgaste que nos llevó esto. Nunca terminamos de caer en todo lo que pasamos. Siempre llevamos la relación lo mejor posible. Vivimos 6 meses en Capital Federal, un lugar totalmente diferente, a veces comías, a veces no, te traían buenas noticias o no.
Nosotros lo tomamos, lo aceptamos y como somos muy creyentes los dos, no dudamos en enfocarlo por el lado de que Dios iba a hacer lo que tenía que hacer. Lo entregamos en sus manos, pero no fue fácil. Cuando entró a terapia el jefe nos llamó y nos dijo “está en manos de Dios lo que pueda llegar a pasar”. Depositamos la fe en Jesús, no en los médicos. Le pedíamos que los oriente para saber qué hacer con nuestro hijo. Fue la única forma de llegar a mantener la calma. Muchos enfermeros nos preguntaban cómo hacíamos. Como podía ser que estando el nene en terapia estábamos tranquilos. Ellos lidiaban todo el tiempo con padres enojados y nerviosos.
¿Por qué motivo llegaron al Garrahan y no al San Roque?
El tumor de Tomas era sólido y en Paraná solo atendían líquidos, se dedican a la leucemia. Llegamos a tiempo. Fue un momento de no saber que hacer y Dios nos mandó una persona que la cruzamos una vez en la vida y fue ella la que nos llevó a Capital. Ella fue quien nos dio el sacudón para ir. Habíamos estado en el Sanatorio del Niño pero nos dieron muchas vueltas, y llego un momento que veíamos que el tumor iba creciendo.
¿Contaron con ayuda para esta situacion?
Tuvimos el apoyo de Rubén Zaragoza que fue quien se encargó de estar siempre ayudándonos y permitiendo que sea todo más rápido con la mutual. Y después la gente del pueblo. Se habla de cosas malas, pero nunca se recalca la solidaridad y la gente en este tipo de situaciones. Nosotros no sabemos la forma de agradecerles a todos lo que nos ayudaron. La gente lo hace sin esperar algo a cambio y se nota. Volvimos y no sabíamos quienes eran los que organizaron las rifas, los eventos, los que mandaban las cosas. Nadie se presentó a querer figurar. Una familia nos prestó el departamento los seis meses sin cobrarnos nada, estaba a 40 cuadras, son personas que Dios te pone en el camino y te van ayudando. Nosotros la pasamos fea, pero en el hospital éramos unos de los que económicamente estábamos mejor, teníamos comodidades, estábamos los dos. Tuvimos grandes bendiciones. Muchas madres solas, solteras de otras provincias que duermen en el hospital. Entretenerlo al nene acostado era complicado, había que llevarle cosas todos los días para que se distraiga. La posibilidad que la gente nos haya ayudado lo vimos ahí porque pudimos comprarlo.
¿Qué es lo que aconsejan a los padres?
Hay que estar más atento a los casos y a los cambios de estados de ánimos de los chicos. Y ante algún síntoma o duda, insistir en la realización de estudios especiales.
Pasar de un chico que corría todo el tiempo a tenerlo tomando leche y mirando dibujito, no era normal. Al no estar informados no supimos que hacer. Por suerte salió todo bien, pero por más que parezca algo insignificante uno debe exigir que se hagan los estudios.
Fueron errores por parte del médico pero también de nosotros que no insistimos en cuanto a los estudios y querer saber más. Fue creciendo a la vista de todos y nos fuimos conformando con lo que decía el medico por comodidad y por no aceptar lo que podía ser.
¿Qué dicen los médicos para prevenir el cáncer?
Hablado con los médicos a lo que hace a la fecha, dicen que el cáncer infantil y de adultos no se puede prevenir. Como el caso de Tomas que era re sano, sin indicios ni antecedentes, de un momento a otro salió, no se sabe por qué. Nada indica porque surgió. Ellos apelan no aprevenirlo porque es imposible ante tantos casos y tipos de cáncer. Aconsejan estar más alertas.
No se puede evitar, no hay manera de saber si lo vas a tener, pero es más que nada un llamado de atención a cuidar la salud y darle la importancia que merece. Nosotros somos responsables, los que conocemos a nuestros hijos somos los padres. Somos quienes tenemos que darnos cuenta del cambio de ánimo, que están distintos, no quieren comer, tienen fiebre. No podemos responsabilizar 100% a los médicos.
¿Cómo se encuentra Tomás hoy?
El martes fuimos a control y el viernes tuvo fiebre y debimos volver a ir. Ese es el riego, si le sucede algo tenemos que ir para allá. Debes estar atento a lo que tenga. Vivimos con el bolso preparado. Salís y no sabes cuándo volvés. Estuvo 6 meses acostado y hoy quiere hacer todo. Corre todo el día, vive con golpes. El ámbito se da y no lo podemos parar. Tiene restricciones, no puede meterse a la pileta, que no este con muchos chicos, debe usar barbijo en esos casos.
Ya volvió a su vida normal. Nosotros estamos de los pelos porque esta con todo y hay que tener cuidados. En marzo termina la inmunosupresión. Son 6 meses de tratamiento, estamos ahí.
Ya después puede empezar la escuela y seguir yendo una vez al mes a control por dos años.
Aumento de peso, le creció el pelo, puede tener animales, le subieron piojos.. ya tiene vida normal.

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