«Nosotros no sabíamos lo que era una guerra»

Brujula
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A 38 años del desembarco de las tropas argentinas en las Islas Malvinas y del comienzo de una guerra, que todavía hoy nos preguntamos si realmente hubiese sido necesaria, Periódico BRUJULA rememora la entrevista realizada a Silvio Franco en el 2006, para conocer más de cerca lo que ocurrió, allá en el sur del continente, y acercarnos a los sentimientos de aquellos que fueron a luchar por la Patria.

¿Hacía cuanto tiempo que estaba en el servicio militar cuando lo llamaron para combatir?
Nosotros ya habíamos cumplido con el servicio militar, habíamos entregado toda la ropa y estábamos esperando que nos fueran a buscar, porque yo hice el servicio en Tierra del Fuego; así que si no nos iban a buscar no nos podíamos ir.
¿Y porque en Tierra del Fuego?
Porque con el número que yo salí sorteado corresponde a la Marina, y esta tenía un Centro de Formación e Incorporación ahí y en la Plata, donde estuvimos dos veces, y nos daban una ficha donde se podía elegir a que lugar ir, aunque ellos después te manden a donde quieran. Pero yo dije, ya que estaba podía conocer alguna otra parte, y pedí Ushuaia, y me mandaron ahí cerquita a Río Grande.
Igualmente a nosotros medio que ya nos venían diciendo que se podía producir algo, así que una madrugada toco levantarse, y te entregaban todo el equipo completo pero después tenías que repartirte con los demás porque no eran los talles. Eso fue unos días antes del 2 de abril, porque después nos mandaron a la frontera con Chile porque se decía que este podía aprovechar la situación para invadir Argentina.
¿Cómo fue el momento en que le dicen que Argentina había entrado en conflicto con Inglaterra?
Y bueno todos los argentinos estábamos contentos de que se volvían a recuperar las Islas. A nosotros después de llegar de la frontera con Chile recién nos informan que teníamos que ir, y la mayoría queríamos hacerlo, porque nosotros no sabíamos lo que era una guerra, algunos quedaron amargados porque querían conocer Malvinas pero todos no podíamos ir. Igualmente sabíamos de que varios de lo que íbamos, seguramente, no volvíamos.
¿Cuantos años tenía?
Yo cumplí 20 años en Malvinas, porque los 19 los había cumplido en Tierra del Fuego. Malvinas se toma el dos y nosotros llegamos el ocho de abril, yo cumplo años en mayo y volvimos en junio. Estuve hasta el 21 de junio, hasta lo último. A nosotros nos tuvieron, después del fin de la guerra, varios días al aire libre, a la intemperie en el aeroparque esperando que nos fueran a buscar, hasta que nos transporto el rompehielos Almirante Irizhar, que nos dejo en alta mar y de ahí nos transportamos en barcazas.
Fuimos unos de los últimos que transportaron, yo pertenecía al Batallón N° 5 de Infantería de Marina, que se dice que fue el batallón que no se rindió, y el que más bajas le causo al enemigo; por eso nos tenían más «bronca», y cuando estábamos prisioneros nos decían que no dijéramos que pertenecíamos a ese batallón para así poder irnos; hasta que un día nos tocó a nosotros.
¿Le dieron tiempo o posibilidades para a avisarle a su familia?
No, y tampoco podías avisar. Después si pude escribir una vez, pero siempre te la leían antes; revisaban lo que mandabas y lo que te mandaban. A mi me pasó de que compañeros míos de la escuela primaria, la nocturna N° 149 de Hasenkamp; me mandaron una encomienda con distintas cosas que juntaron y las cartas. Pero eso no llegó allá, no se que pasó y terminó volviendo y lo recibí cuando ya estaba acá. A nosotros que estábamos en el frente de batalla no nos llegaba prácticamente nada; algunos chocolates y cigarrillos, pero lo que es abrigo y esas cosas no nos llegó nada.
¿Cuando iban para Malvinas estaban convencidos de que se le podía ganar a Inglaterra?
Nosotros pensábamos que sí, porque nos teníamos fe; pero ellos tenían armas mucho más superiores que nosotros. Yo tenía un grupo de doce soldados a cargo, y llegó un momento que tenía cuatro o cinco soldados con el fusil por la mitad.
¿En qué momento se dieron cuenta de que la guerra se perdía?
Hasta lo último a nosotros nos hacían pensar que todavía teníamos posibilidades. Las fragatas inglesas llegaban de noche a bombardearte y a vos no te quedaba otra que esconderte en tu posición, porque no teníamos con que tirarles, y cuando se tenían no se las sabía usar.
Hasta las dos últimas noches pensábamos que todavía se podía, pero después empezar a bombardear de todos lados y las noches parecían de día de la cantidad de luces de bengalas y bombas que iluminaban.
¿Qué fue lo más fuerte que le toco vivir durante la guerra?
Lo que más me quedó a mi fue en la madrugada del último día de guerra, cuando ya nos veníamos replegando para otra posición. Justo antes habían pasado otros soldados, y ya habían bombardeado y uno lo había alcanzado una bomba que le había arrancado un poco la cara y los brazos, y estaba tirado ahí boca abajo con la mochila todavía puesta. Y un soldado de los que tenía a cargo, era tanto el hambre que tenía que le saco los tarritos de comida preparada que nos daban, ahí se puede ver el hambre que teníamos. Al principio comíamos bien pero a lo último ya era un agua sucia, que era intomable. Habíamos perdido unos cuantos kilos.
¿Qué sensación le produjo la derrota?
Cuando yo empecé a ver la cantidad de columnas de soldados que llegaban de todas partes, me parecía imposibles que nos hubiésemos rendido teniendo tantos hombres, pero claro los otros tenían, tal vez, no tantos soldados pero mejores armas.
¿Cuándo volvió sintió que tuvieron el reconocimiento que realmente merecían?
Cuando nos íbamos la gente se ponía en la costa de la vía a saludarnos, pero cuando volvimos fue todo lo contrario; volvimos de noche, hasta cuando yo llegue a mi casa era de noche. Igualmente lo único que yo quería era reencontrarme con mi familia.
Aparte, recién diez años después nos otorgaron una medalla, porque decían que no había presupuesto y la pensión la empezamos a cobrar hace algunos años.
Viendo los casos de tantos ex-combatientes que no resistieron tal vez los recuerdos y terminaron con su vida, ¿usted a que se aferró para seguir adelante?
Yo trato de no ponerme a pensar, a veces llegan las fechas del 2 de abril o el 10 de junio, y uno ve todo eso y empieza a recordar. Me pasó que viendo hace unos días la película, que se proyecto en el polideportivo, «Iluminados por el fuego», se me caían las lágrimas, porque realmente son hechos reales. Y en ese momento me puse a pensar, pro tenés que tratar de salir porque no es lindo; porque contar es una cosa pero vivirlo es otra.

Esta entrevista forma parte de un reconocimiento a todos los ex-combatientes de Malvinas especialmente a quienes fueron y son parte de nuestra comunidad; Teofilo Larrea, José Luna y por supuesto, Silvio Franco.

PERIODICO BRUJULA

Edición N° 18 – abril 2006

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