Oro Negro

 Por Horacio Blanc

Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo para favorecer al capital extranjero, en lugar de reservar sus beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo, es como entregar nuestra bandera. (Enrique Mosconi)

Se debate en el Congreso Nacional, un proyecto de ley remitido por el PEN que, con el objetivo de reafirmar la soberanía hidrocarburífera nacional, declara de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% de las acciones clase D de YPF S.A. en poder de la española Repsol. De ese 51% que se expropia, el 51% quedaría en Poder del Estado Nacional y el 49% restante en poder de las provincias petroleras que integran la OFEPHI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos), que deberán celebrar un pacto de sindicación con la Nación para el control unificado de la empresa. El 49% restante del total, no objeto de expropiación, seguirá en manos de inversores minoristas (Grupo Petersen de la flía. Eskenazi, la mexicana Pemex, capitales yanquis and chilenos). El proyecto de expropiación incluye a YPF Gas, empresa que controla la mitad del negocio de ventas de garrafas en el país, cuyo accionista mayoritario también es Repsol. Entre los extensos fundamentos del proyecto, se expresa la necesidad de declarar de interés público el autoabastecimiento de los hidrocarburos, con el objetivo de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo y el incremento de la competitividad de las provincias y regiones, planteando como meta la integración del capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas para la exploración y explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales. Se establece un ámbito de discusión de políticas hidrocarburíferas en un Consejo Federal de Hidrocarburos, integrado por los ministerios de Economía, Planificación, Trabajo e Industria, junto a representantes de las 23 provincias y ciudad autónoma de Bs.As. Concomitantemente, por un decreto de necesidad y urgencia, el PEN dispuso la intervención de YPF, designando como Interventor al Ministro de Planificación Julio De Vido, secundado por el Viceministro de Economía Axel Kicillof, y un equipo de técnicos y especialistas encargados en las diferentes áreas Administrativa y Financiera, Exploración y Producción, Refinado y Comercialización. Desde que Repsol adquiriera a precio vil la mayoría accionaria de YPF, la producción de crudo se redujo a un 44% entre los años 1997 y 2011; mientras que durante el período 2003-2011, la exploración se limitó a solo 8 pozos. La comparación impresiona, puesto que durante la década del ’80, su predecesora YPF Estatal había alcanzando un promedio 117 pozos anuales de exploración. El proyecto hace hincapié en todas estas circunstancias, y en el reiterando incumplimiento de la empresa española sobre el plan de inversiones prometido, tanto así, que en una carta dirigida a la Presidente Cristina Fernández con fecha 2 de Abril, insólitamente el CEO de Repsol Antonio Brufau le propone como alternativa la subconcesión de áreas a otras empresas del rubro, dado que ellos no podían seguir explorando ni explotando al estar excedida su capacidad de inversión. Sabido es que la Argentina no es un país petrolero, sino un país gasífero con petróleo. Que existen dos clases de yacimientos hidrocarfuríferos: “convencionales” y “no convencionales”. Son “convencionales”, aquellos depósitos del subsuelo que pueden ser extraídos con las tecnologías conocidas y una menor inversión; “no convencionales”, los que demandan aplicación de técnicas y tecnología innovadora con mayor inversión. Para dar una idea. Los “no convencionales” deben ser extraídos de los intersticios de la roca profunda, donde se encuentran alojados en menor tamaño y escasa interconexión, demandando kilómetros de perforación multidireccional con grandes bombeos de agua, arenas de fractura y variedad de compuestos químicos. A diferencia de los “convencionales”, en los “no convencionales” resulta necesaria una multiplicidad de pozos desde una misma locación en superficie, extendidos horizontalmente por debajo en muchas locaciones de perforaciones múltiples, para cubrir de forma intensiva el área a explotar. Como desde hace un montón de tiempo las empresas extranjeras no invierten en la exploración de nuevos depósitos “convencionales”, y las reservas disminuyen por la sobreexplotación de los ya descubiertos, resulta menester sustituir no solo el criterio del mero lucro empresario, sino también incrementar la exploración y explotación de los “no convencionales”, que según estudios realizados abundan en el subsuelo. Lógicamente ello demandará mayor inversión en nueva tecnología y aporte de capitales, que la nación deberá afrontar dando participación a empresas nacionales y/ o extranjeras, que respeten las reglas de juego impuestas en aras al objetivo del autoabastecimiento nacional. Este avance del estado sobre los recursos naturales estratégicos, implica un cambio de actitud en política energética, tras las devastadoras secuelas provocadas por el tridente privatizador Menem-Dromi-Cavallo durante los años ’90. Implica, además, un parcial retorno a los tiempos de aquella gloriosa YPF creada por Hipólito Yrigoyen en 1922, conducida durante el gobierno de Alvear por el visionario Coronel de Ingenieros (luego ascendido a General) Enrique Mosconi, quién logró la sanción del proyecto de nacionalización en la Cámara de Diputados, que naufragaría luego en las Cámara de Senadores por las chicanas opositoras del Partido Conservador. Pese a ello, en solo tres años, Enrique Mosconi capitalizó de tal forma a YPF, que con sus fondos se pudo construir en La Plata la mayor refinería de petróleo de América Latina.

Deja un comentario

Podés comentar con tu cuenta de Facebook.
  • (will not be published)

*