Papa Francisco: “Dígales a los periodistas que mis llamadas telefónicas no son una noticia”

El Sumo Pontífice volvió a hacer una llamada, esta vez a un niño de seis años, y aseguró que no es novedad que rompa el protocolo con los fieles.

Suena el teléfono y una voz que dice ser el Papa Francisco se escucha del otro lado. Desde que asumió el Papa Francisco, los llamados del Sumo Pontífice no dejan de aparecer en los medios de comunicación, ni de sorprender, sin embargo esa costumbre para el Papa no es una noticia.
“Dígales a los periodistas que mis llamadas telefónicas no son una noticia”, le dijo Francisco al monseñor Viganó, cuando este le hizo referencia a este hecho. Y agregó con picardía: “¡Y menos mal que no se enteran de todas las que hago!”
“Yo soy así, siempre hice esto, incluso en Buenos Aires –le explicó el Papa-. Recibía un mensajito, una carta de curas en dificultad, una familia o un preso, y respondía. Para mí es mucho más simple llamar, informarme del problema y sugerir una solución, si la hay. A algunos los llamo, a otros en cambio les escribo”.
El propio Viganò contó al semanario Famiglia Cristiana que había sido destinatario de algunas de estas llamadas, “y no sólo por motivos de trabajo”. Y ejemplificó: “Una vez me llamó a la oficina para saludarme por mi cumpleaños”.

Pastoral telefónica
La última llamada hecha por el Papa se produjo hace unos días y el destinatario fue un niño de 6 años, Federico Chiolerio, que vive en el suburbio Betlemme (Belén) de Chivasso, provincia de Torino, única localidad en Italia que lleva el nombre de la ciudad palestina.
El pequeño le había enviado al Papa un dibujo de su localidad con el Santuario y la Gruta similares a los de la Belén de Palestina. Federico había asistido con sus padres a una audiencia general del Papa en plaza San Pedro y esperaba poder darle el dibujo en esa ocasión: como no pudo hacerlo, la envió por correo. Francisco lo llamó para agradecerle.
Consultado sobre si estos llamados conforman una “pastoral telefónica”, monseñor Viganò respondió: “Diría que sí. Francisco sintoniza su corazón con las necesidades del otro y esta sintonía lo impulsa a una inmediatez de la relación que no es superficialidad sino comprender a la persona que está enfrente, su necesidad, su sufrimiento”.
Viganò también hizo una distinción entre la carta y el llamado: “La voz permite compartir el estado de ánimo del interlocutor. Luego hay otro aspecto interesante: el llamado no permanece, en el sentido de que hay que custodiar en el corazón y en la memoria las palabras, las sensaciones. Esto es muy importante, (…) es un ejercicio educativo. No olvidemos que la fe es casi toda memoria. La Biblia siempre repite: Recuerda, Israel, lo que Dios ha hecho por ti. La memoria es un aspecto fundamental de la persona y forma parte de la experiencia misma de la fe”.
Un ejemplo de estas llamadas fue la que el Papa hizo hace un mes, el 9 de agosto, a Michele, hermano de Andrea Ferri, un empresario asesinado a comienzos de junio pasado por uno de sus empleados para robarle. El muchacho, que usa silla de ruedas desde hace muchos años, descargaba su pena en las redes sociales: “Te he perdonando siempre todo. Esta vez no, Dios, esta vez no te perdono”, escribió el 17 de julio.
Y fue entonces que tuvo la idea de enviarle una carta a Francisco. Así lo contó: “Nunca le habría escrito a otro Papa, pero con él lo sentí y lo hice. Podría haber pensado cualquier cosa, pero ciertamente no que me llamaría personalmente, quizá que me escribiría. Me hubiera gustado preguntarle muchas otras cosas pero la emoción era demasiado grande y lo único que logré pedirle fue que llamase a mi madre, naturalmente luego de que un preaviso mío, para preservarla de una emoción demasiado fuerte”.
Confirmando lo dicho por monseñor Viganò sobre lo que se atesora en la memoria, Andrea Ferri dijo: “Lo que escribí y lo que nos dijimos permanecerá siempre y sólo para mí, mi familia, mis amigos y los amigos de Andrea. Este Papa es de una humanidad única, y por primera vez alguien logró infundirnos mucha esperanza y serenidad, y sobre todo consolar a mi madre. La grandeza de un Papa no es hacer cosas increíbles sino las más simples”.

Fuente: Infobae

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