Peregrinación de los pueblos

Brujula
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La manifestación de fe de mayor envergadura de la provincia está en la fase final de su organización. A lo largo de 90 kilómetros los fieles caminan, de noche y de día. En los últimos cinco años, la asistencia se mantiene entre las 25 mil y 30 mil personas. Arrancó en 1983, con sólo dos peregrinos.

El llamado se escuchó, fuerte, multitudinario, en varias lenguas, en la ciudad y el mundo, a través de la televisión, en la cercanía de la pantalla de la computadora, a finales de julio, cuando ocurrió la Jornada Mundial de Juventud en Río de Janeiro, Brasil, una reunión de miles de católicos que se convocaron bajo un lema que fue, a la vez, un mandato: “Vayan y hagan discípulos en todos los pueblos”. Allá se escuchó eso, que después el Papa tradujo así: “Vayan y hagan lío”.
Aquella frase que identificó al encuentro planetario de jóvenes, dicha por el apóstol Mateo, está ahora presente en la convocatoria de la 31ª edición de la Peregrinación de los Pueblos, la más extraordinaria muestra de fe en Entre Ríos, que cada año logra congregar a unas 30 mil personas. A pie, durante más de 24 horas, los fieles caminan los 90 kilómetros que separan Hasenkamp de Paraná, y este año lo harán detrás de un lema que abreva en aquella convocatoria papal: “Madre, envíanos a ser discípulos en todos los pueblos”. Saldrán, exactamente, a las 17 del viernes 18 de octubre, y llegarán a destino alrededor de las 18, del sábado 19.
Siempre caminando, ora cobijados por el sol de primavera, ora en medio de la noche, en la ruta. Así, siempre, cada año, desde hace más de tres décadas.
INICIOS. Héctor Aquino es hasenkampense, supo cómo nació la Peregrinación de los Pueblos mucho antes de que fuera la Peregrinación de los Pueblos, y conoce como pocos a sus dos primeros iniciadores. Es más: supo de todo aquello antes de que todo aquello fuera lo que después sería. Mucho antes.
Es parte del grupo fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en Hasenkamp, su ciudad. Schoenstatt es un movimiento mariano surgido en Alemania, bajo el impulso del sacerdote palotino José Kentenich, un religioso que soportó el régimen nazi y que tuvo sus disidencias con la jerarquía católica, hasta que fue aceptado. Las peregrinaciones a los santuarios marianos constituyen el rasgo distintivo para los miembros de Schoenstatt.
No resultó extraño, entonces, que dos integrantes de Schoenstatt pensaran alguna vez peregrinar hasta la Mater, como le llaman a la Virgen. Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez fueron aquellos primeros que se lanzaron a la ruta. No fue sencilla la decisión: pensaron peregrinar en bicicleta, pero enseguida desecharon la idea, así que resolvieron hacerlo a pie. El 14 de octubre de 1983, a las 7 de la tarde, salieron en peregrinación desde la puerta de la Parroquia San José, de Hasenkamp, dispuestos a llegar a Paraná.
No llegaron.
Estaban próximos al empalme de las rutas 12 y 127 cuando una tormenta furiosa los hizo zozobrar, los obligó a guarecerse en una estación de servicio y a desistir del primer intento. A la semana siguiente estaban en lo mismo: parados en la puerta de la parroquia, pertrechados con lo necesario, dispuestos a salir a peregrinar. Salieron el viernes, al atardecer; llegaron el sábado, al anochecer. Pero la primera vez es la que más recuerdan.
“Era cerca de la 1 de la mañana. Nosotros estábamos mojados, con frío y sin nada para comer porque todo lo que llevábamos en la mochila estaba mojado. Hicimos una pequeña oración sentados. Y en eso vemos que entra un auto a cargar nafta, y la casualidad o el misterio: era un tío de Jorgito, que nos llevó de vuelta hasta Hasenkamp”, recordó Amelio. Jorgito es Jorge Quirós. Los dos del inicio de esta larga historia.
CRECIMIENTO. Héctor Aquino nunca peregrinó.
Estuvo, sí, al segundo año después de aquel año iniciático, pero los siguió de cerca en un vehículo de apoyo. “No puedo caminar”, dice, y cuenta de una afección en la columna. De modo que desde siempre, casi siempre, ha estado cerca de la organización, y acompañó a los primeros jóvenes –en los cinco primeros años, sólo eran varones los peregrinos– y ya no pudo apartarse más.
“Soy miembro del grupo fundador de Schoenstatt en Hasenkamp, en el año 1972. Esto surgió desde el interior de nuestro grupo, aunque yo nunca pude caminar con ellos; he trabajado siempre como apoyo. Los conozco muy bien a los dos; es más, con uno (Jorge Quiroz), soy compadre, y nos vemos seguido. El segundo año fueron cinco muchachos los que peregrinaron, porque las primeros cinco ediciones eran nada más que varones; las chicas se incorporaron en la sexta o séptima”, cuenta.
–¿Y cuándo se produjo el despegue de todo esto que conocemos como la Peregrinación de los Pueblos?
–El despegue se produjo a partir de la décima edición, para adelante. Empezaron a sumarse de 500 a 600 personas, hasta llegar a ser lo que es ahora, que desde hace cinco años la cantidad de fieles se mantiene entre los 25 mil y 30 mil.
En realidad, la Iglesia comenzó a prestarle atención a partir de 2000. Ese año la Peregrinación de los Pueblos, que entonces todavía era denominada como Hasenkamp-Paraná, fue incorporada al calendario diocesano, y se designó un sacerdote responsable, que habitualmente es el párroco de Hasenkamp.
Claro, en tan larga historia han ocurrido en medio algunos tropiezos. Durante dos años, 2004 y 2006, debió suspenderse a raíz de las inclemencias climáticas, y en 2012 la fecha de realización fue cambiada. Por primera vez en tres décadas, la Peregrinación de los Pueblos no salió en la fecha anunciada, sino una semana después. Las lluvias de octubre de 2012 habían dejado maltrechos los campos adyacentes a las rutas por donde pasarían los peregrinos y obligaron a un cambio de planes.
Todo lo demás, la logística, la organización, la seguridad, el despliegue sanitario, el sonido y la asistencia espiritual de los peregrinos se mantiene inalterable, como cada año. “Todo lo que es la organización es igual a cada año”, dice Héctor Aquino, responsable de prensa de la Peregrinación de los Pueblos.
A decir verdad, cada año que concluye, hay una reunión de evaluación, y en esa reunión se analiza qué funcionó bien, qué funcionó mal, y al año siguiente se corrige todo lo que sea preciso corregir. Lo que no cambia, claro, cada año, es el fervor de los peregrinos, que se mantiene inalterable. Ni el número de asistentes, que en los últimos cinco años se ha estabilizado en torno a los 25 mil a 30 mil.

Entonces
El primer inicio de la Peregrinación de los Pueblos –unir a pie Hasenkamp con Paraná, 90 kilómetros, durante más de 24 horas– ocurrió el 14 de octubre de 1983, a las 7 de la tarde. Se suspendió a la 1 de la mañana del día siguiente. Una tormenta obligó a los primeros dos peregrinos a desistir del intento. Volvieron a la ruta a la semana siguiente, y así siguió, hasta ahora. Sólo se suspendió durante dos años: en 2004 y 2006, por lluvia.

Fuente: El Diario

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