Puerto Curtiembre sigue aislado y no hay respuestas por parte del gobierno

Hace décadas el pueblo de Puerto Curtiembre sufre el abandono de los gobiernos provinciales que han sucedido hasta la fecha.

Foto archivo 2016: FM Cerrito 99.7

En la edición del 7 de septiembre del 2016 de la Revista ANALISIS se denunció que cada vez que llovía, el pueblo quedaba aislado por completo poniendo en riesgo la productividad de la zona y la vida cotidiana de la población de la pequeña localidad. Tras esa publicación, se habían comenzado a notar movimientos en la zona que hacían prever un inicio de solución para el tramo de 20 kilómetros que cada vez que llueve queda inutilizable. Sin embargo, dichos movimientos quedaron en insinuación y ante las primeras intensas lluvias del 2017, el pueblo volvió a quedar aislado. De hecho, la Policía de la localidad no puede salir de la localidad por el camino.
Por JCB de ANALISIS DIGITAL

Son tan sólo 20 kilómetros y más de dos décadas de esperanzas insatisfechas. El único ingreso a Puerto Curtiembre se torna inaccesible cada vez que llueve y las promesas del pavimento nunca se cumplieron. Urribarri cantó “Puerto Montt” en una escuelita y firmó en 2011 su compromiso de realizar la obra. Sin embargo, en abril del 2016 se cayó la segunda licitación.
Sin embargo, ante la denuncia de la Revista ANALISIS en septiembre pasado se habían comenzado a notar movimientos. La maquinaria de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) comenzó a sacar tierra de los costados del camino para ensanchar el tramo de 20 kilómetros que une Curtiembre con Cerrito, en lo que era la instancia previa al brozado que permitiría una solución intermedia previa antes del pavimento. De hecho, los vecinos de la zona se mostraron alegres ante el movimiento que se había comenzado a observar.
Pero, otra vez, las promesas fueron incumplidas para Puerto Curtiembre. Los trabajos quedaron en ese ensanchamiento y el camino quedó de tierra. La misma se fue moviendo a raíz de las intensas caída de agua y hoy el camino vuelve a ser intransitable. De hecho y a modo de ejemplo, la Policía de Entre Ríos no puede salir con su camioneta del lugar. Lo mismo le pasa a las entidades sanitarias, educativas y a los muchos productores de la zona. Los tamberos, que requieren de tiempos precisos para no perder su producción de leche, pierden de manera constante su producción lo que agrava la situación de un sector que ya de por sí es preocupante.
Sorprende la faltas de respuestas. Vecinos de la zona sugieren que se trata de una cuestión política: “Este ha sido siempre un pueblo radical, yo quiero creer que no es por eso que nos tienen así hace décadas”, señaló un productor en diálogo con ANALISIS DIGITAL. Lo cierto es que ni Busti, ni Urribarri y -hasta el momento- tampoco Bordet aportan soluciones a los graves problemas que genera el aislamiento.
Sobre todo sorprende puesto que el embrozado no parece cosa difícil al tomar conocimiento sobre la existencia, en los propios campos de la zona, de toneladas de broza que ofrecieron de manera gratuita al gobierno provincial. Es decir, la materia prima está y se había avanzado en el ensanchado, lo que resta es la voluntad.

Detalles de lo que se publicó en septiembre
Puerto Curtiembre es una pequeña localidad ubicada en la costa del Paraná a 20 kilómetros de la ciudad de Cerrito y a 70 kilómetros de la capital entrerriana. El pueblo se ha convertido en una atracción pesquera para distinto grupos de personas que encuentran allí un sitio acorde para pasar fines de semanas enteros con familiares y amigos. Además, es una zona de mucha producción, en distintos rubros, que además aloja a 1.100 habitantes según los últimos registros con los que cuenta la Junta de Gobierno.
Pero para los habitantes de Curtiembre hay un problema que les urge hace tiempo y que se ve agravado por las promesas incumplidas por parte de los gobernantes: cuando llueve, el pueblo queda completamente aislado. El único ingreso a la pequeña localidad costera es un tramo de curvas y contracurvas que tiene 20 kilómetros y la une con Cerrito. Ese camino se vuelve intransitable con la caída de precipitaciones por el período mínimo de tres días, variando según la intensidad y cantidad de las lluvias.
Siete escuelas, un centro de salud que funciona a medio turno, la producción avícola y de tamberos, como así también la totalidad del pueblo corren serios riesgos de supervivencia cuando la lluvia así lo determina. Aunque en realidad, la responsabilidad del aislamiento no es de las precipitaciones sino de las autoridades y sus promesas incumplidas. En 2011 fue el propio exgobernador Sergio Urribarri, quien cantó “Puerto Montt” frente a la comunidad educativa de una de las escuelitas y prometió la obra de pavimentación del camino. La obra se licitó pero no se concretó nunca. Pasaron cinco años, el sueño entrerriano y la gobernación de Urribarri; el pavimento nunca apareció.
Son más los días en los cuales el tramo de 20 kilómetros que comunica a Curtiembre con el resto de la provincia está inutilizable. Esto no es una exageración de este periodista ni el reclamo alocado de una comunidad, es realmente así: intransitable. Los riesgos de seguridad vial son tan elevados que se han provocado accidentes que sólo por buena fortuna no terminaron con la vida de nadie, pero sí han dejado graves consecuencias. El tránsito sólo se podría realizar con vehículos 4×4 y a veces ni siquiera. El tráfico de los vehículos que provoca el turismo de costa y los camiones que corresponden a las actividades productivas amplía la peligrosidad del camino, aunque lo que instaura los verdaderos riesgos es la ausencia del Estado. El mantenimiento a través del embrozado es insignificante y sólo está en algunos tramos de los 20 kilómetros de extensión.

 

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