¿Qué es realmente la sexualidad?

Durante mucho tiempo se ha asociado la sexualidad con las relaciones sexuales específicamente, y a la educación sexual con la enseñanza del aparato reproductor femenino y masculino. Esta percepción tiene un efecto negativo ya que deja de lado las cuestiones subjetivas y relacionales inherentes al ser humano y que conforman sus conductas y actitudes cotidianas.
La O.M.S (Organización Mundial de la Salud) en el informe técnico n° 572 se define la sexualidad en términos de “Salud sexual” como la integración de elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor”- En ningún momento se menciona la orientación sexual, porque en la medida que la elección sea LIBRE y RESPONSABLE será sana, sea el objeto del deseo que sea.
Las necesidades sexuales para el ser humano no son, como en el resto de los seres vivos, un llamado a la reproducción, sino que se relacionan con la autoestima, con el placer, con los sentimientos, con la moral, con las costumbres, con la religión, con el derecho, con el proyecto de vida, con el género, en fin, con todos y cada uno de los elementos que constituyen nuestra identidad y nuestra vida en sociedad.
Es por ello que la sexualidad en su sentido amplio comienza desde el nacimiento, y atraviesa todo el desarrollo vital del ser humano. Somos seres sexuados desde antes de nacer, desde antes inclusive de que morfológicamente pueda ser advertido nuestro sexo y, antes todavía, cuando como mera promesa nuestros padres acarician ciertas expectativas frente a lo que seremos. La sexualidad no aparece, pues, en la pubertad cuando los caracteres sexuales secundarios se manifiestan de una manera totalmente franca. Somos seres naturalmente sexuados y, sin embargo, no siempre se adopta una actitud comprensiva frente a este hecho.
Fue Sigmund Freud, padre del psicoanálisis allí por los años 1900, que desveló ésta mismísima realidad humana: la sexualidad es una característica esencialmente humana y cultural. Es por ello que, una educación sexual adecuada desde temprana edad puede contribuir a que niños y niñas se desarrollen en forma más equilibrada, sean capaces de comprender los cambios que experimentan en su propio cuerpo, en sus estados de ánimo y la manera de relacionarse con los demás. De este modo, dispondrán de mejores herramientas para tomar decisiones que les ayuden a vivir su sexualidad y evitar situaciones riesgosas para su salud física o mental, así como para la salud de los demás.

Por la Lic. Alejandra Balyk

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