San Roque: la realidad que duele

Brujula
Spread the love

Hace ya dos meses, sin inauguración oficial, se utiliza la obra de ampliación de la sala de maternidad. Las habitaciones están bien equipadas, pero no tienen ni calefacción ni agua caliente. Hoy, con los primeros días de frío, la postal era una pena: mujeres tapadas hasta las narices para tolerar la baja temperatura.san roque La parte antigua está en ruinas, la sala de parto y el quirófano utilizan camillas vetustas y los baños refieren más a pabellones de unidades penales que a una maternidad de referencia en la provincia.
La precariedad es ley en la maternidad del Hospital San Roque. Desde los pasillos interrumpidos por material depositado como si fuera un galpón, hasta los baños con las duchas rotas y las puertas carcomidas por la humedad. Desde los residuos patógenos alojados detrás de la salida de emergencia que no se puede usar con camilla porque en la curva del final la camilla no dobla, hasta las habitaciones de paredes descascaradas y lamparones oscuros, donde las flamantes madres arropan a los gurisitos que vinieron a nacer aquí. Aquí donde los anuncios se estrolan contra una realidad incontrastable: el Estado sin estrategia, sin sensibilidad, sin plan.
En el Hospital de Niños San Roque funciona la sala de maternidad más importante de la provincia de Entre Ríos. Por día, en el primer piso de la institución, nacen más de diez bebés y llegan cuatro parturientas derivadas de otras localidades entrerrianas. “Desde que el Ministerio de Salud de la Nación recomendó cerrar las maternidades que no estuvieran equipadas adecuadamente para atacar la mortalidad materno infantil, en Entre Ríos la mayoría de los partos se derivan, especialmente acá”, explica una de las obstetras del servicio, en diálogo con Entre Ríos Ahora.
Concretamente, el Ministerio de la Nación recomendó cerrar las maternidades que atiendan menos de 100 partos anuales. En Entre Ríos eso no sucedió, pero ante cualquier dificultad desde los diferentes pueblos de la provincia no dudan en derivar sus pacientes al San Roque, distinguido como el centro de referencia provincial.
La realidad del hospital, mientras tanto, lejos está de ofrecer las condiciones ideales y para confirmarlo alcanza con recorrer la maternidad en 20 minutos. Pero el problema no termina en un edificio con problemas graves de humedades, con la acumulación de materiales en desuso en cada pasillo, con los baños de las parturientas en estado calamitoso, con salas de parto y quirófano equipados con material vetusto y camillas herrumbradas.
En el mes de diciembre de 2013 la empresa a cargo de la obra de ampliación de la maternidad de San Roque, que comprende siete modernas habitaciones con tres camas por cada una, más algunos consultorios, dio por terminado su trabajo. Nadie inauguró las nuevas instalaciones porque mientras el calor de un verano severo asfixiaba en todos los paisajes posibles de la ciudad, las habitaciones no contaban con aire acondicionado. Y los aparatos, cinco meses después, todavía no están.
Promediando marzo, con el servicio prácticamente desbordado por la demanda, la ampliación se comenzó a utilizar sin inauguración oficial y de movida los trabajadores se encontraron con una nueva sorpresa: las flamantes habitaciones no tenían ni calefacción, ni agua caliente.
“Pero que importa si son mujeres que van a tener familia, para qué quieren bañarse con agua caliente”, dice con ironía una de las profesionales del servicio. La caldera está instalada, los radiadores de calefacción también, pero hace dos meses que se conoce la necesidad de instalar una bomba que refuerce la potencia del agua para que así encienda la caldera y la bomba no llega.
Hoy por la mañana, con una temperatura de 4º, las mujeres necesitaban taparse hasta las narices para soportar el frío.
RECORRIDA. Por momentos parece una comedia dramática de enredos. Los médicos que atienden a los más de 300 partos mensuales que se realizan en el San Roque son suplentes. Los cargos están concursados, pero el Ejecutivo provincial no se decide a finalizar el trámite burocrático. Los enfermeros no dan abasto, porque la capacidad del servicio fue ampliada, pero no así el recurso humano. Ni siquiera con las habitaciones nuevas el San Roque puede responder de modo óptimo a las necesidades de la población.
“Tendrías que haber visto los carteles escritos en los azulejos donde se indicaba en qué silla de qué habitación estaba que paciente”, comenta una de las profesionales. Sí, mujeres a punto de dar a luz, esperan sentadas a que se desocupe alguna cama.
“Te estuve llamando todo el día”, dice una mujer que, en apariencia nerviosa, intercepta a una de las obstetras de servicio. “¿Qué pasa?”, es la respuesta seca y apurada. “Se llueve la farmacia y viene de acá arriba”, informa la señora. La farmacia se llueve, los residuos patógenos se ven en bolsas rojas que dan a la calle, ahora disimulados con una media sombra sobre la reja del frente, aunque a veces líquidos como sangre o placenta se filtran y van a parar a la vereda. No pasa nada. Nada pasa.
“¿Por qué? Mirá esto, esta camilla se va cayendo y vos suturas mientras se va cayendo, porqué tienen que parir así y en otro lado se puede hacer bien. ¿Por qué?”, se pregunta la partera.
Lo único bueno del caso es que la mujer que guía la recorrida de este Sitio, tanto como sus colegas, no está vencida, camina el lugar y atiende a la gente, lo hace afectuosamente. Tiene un compromiso y no está vencida, habla fuerte y se queja, reclama lo que debe ser y no se calla. El resto está mal, muy mal. Pero la información oficial, en algunos días, dirá que el Ministro de Salud de la provincia fue al San Roque, maternidad modelo de la provincia, a inaugurar las modernas instalaciones que ya están en uso. Tal vez será cuando finalmente funcione la calefacción y el agua caliente. Pero ni siquiera eso resolverá lo que pasa detrás, en las salas viejas, donde más de 300 mujeres llegan a parir por mes, en condiciones desfavorables, entre la humedad y el hálito de decadencia que se respira en el hospital, donde la parafernalia de la mentira se queda sin argumentos y es una mueca.
Una mueca que duele en el contraste.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Next Post

Construyeron ruecas para las tejedoras de la provincia

Spread the loveHace ya dos meses, sin inauguración oficial, se utiliza la obra de ampliación de la sala de maternidad. Las habitaciones están bien equipadas, pero no tienen ni calefacción ni agua caliente. Hoy, con los primeros días de frío, la postal era una pena: mujeres tapadas hasta las narices […]

Subscribe US Now