“Sigo donando sangre, porque salva vidas”

Brujula
Spread the love

PERIODICO BRUJULA recuerda el Día del donante de Médula, con una entrevista realizada a Marcelo Barrios, el donante que salvó la vida de Matías Figueredo. 

Con mucha emoción por el recibimiento de familiares, amigos y vecinos, aquel día del mes de agosto de 2016, dialogó con BRUJULA y contó su experiencia de vida y la conexión que a partir de ahora lo une a Cerrito.
Cada año a cientos de personas se les diagnostican enfermedades hematológicas como leucemia, anemia aplástica, linfoma, mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos. Estas enfermedades pueden ser tratadas con un trasplante de CPH, conocido popularmente como trasplante de médula ósea.
De todos los pacientes, sólo entre un 25% y un 30% tiene la posibilidad de encontrar un donante compatible en su grupo familiar. El resto, debe recurrir a un donante no emparentado a través de los registros de donantes. En nuestro país existe el Registro Argentino que forma parte a su vez, de la Red Mundial Bone Marrow Donors Worldwide (Donantes de Médula Ósea en todo el mundo).
Desde su creación en 200, año tras año se ha ido incrementando la lista de voluntarios, los cuales también integran la red mundial que hoy cuenta con más de 22 millones de personas de 48 países dispuestos a donar.
En el mes de agosto de 2016, Cerrito vivió dos días de mucha emoción. Porque Matías Figueredo, el niño que durante un poco más de dos años luchó contra la leucemia, se encontró por primera vez con su donante de médula.
Marcelo Javier Barrios, tiene 35 años y dos hijos; Mauro de 16 y Malena de 4 años. Es de La Matanza, provincia de Buenos Aires y que desde hace mucho tiempo es donante de sangre.
Por esas vueltas de la vida, la fuerza de la fe y la inmensa solidaridad y amor al prójimo, la médula de “Javi” fue el eslabón compatible que salvó a Matías de su enfermedad.

¿En qué momento decidiste donar médula? ¿Sabías de qué se trataba el proceso?
Siempre fui donante de sangre porque soy factor RH negativo. Toda mi vida doné por el hecho de que somos dadores universales, pero solo recibimos de nuestro grupo. Por eso, tres veces al año donaba sangre para las personas que lo necesitaran y a los que me llamaban pidiendo ayuda. Pero en la mayoría de los casos, ayudaba a personas desconocidas que estaban internadas en el hospital.
Hace ocho años atrás fui a donar sangre al Hospital de Niños de la ciudad de La Plata, en Buenos Aires, que está a 60km de mi casa. Cuando terminé el proceso, un médico que formaba parte del INCUCAI me llamó y me preguntó si quería registrarme en el Banco Mundial de Donantes de Médula Ósea y le dije que sí. No sabía de qué se trataba, pero ahí me explicaron que solo me tenían que sacar un poco más de sangre y que con eso, hacían un estudio genético y quedaba en el archivo.
Recuerdo que después de las instrucciones me dijo: “hay una posibilidad en un millón que te llamemos para donar de tu médula, por eso es importante que estés registrado”.
Acepté con gusto y me registré. Seis años después de haberme anotado en el registro me llamaron y me informaron que había una posibilidad de donar, pero para eso debía aceptar hacerme una serie de estudios.
Acepté y a partir de ahí fueron seis meses de estudios, donde todos los meses me extraían sangre y lo mandaban a analizar a Estados Unidos. Hasta que por fin me dijeron que había una persona que necesitaba la médula y que era Argentino. Esa fue la única información que me dieron. No sabía dónde vivía, si era varón o mujer, ni la edad. Son cuestiones que por la ley de privacidad no pueden dar mayores datos.

¿Es doloroso el proceso de extracción de médula?
Para hacer la extracción de la médula, lo hicieron por sangre. Los médicos te van preparando el cuerpo un mes antes de la fecha estipulada de la donación. La gente de INCUCAI se acercaba todos los días a ponerme una inyección para que la médula pasara al torrente sanguíneo. Porque tenemos más células madres en los huesos que en la sangre.
Ese tiempo antes fue de preparación hasta que me llevaron al Hospital de Clínicas en Capital Federal para hacerme la extracción.
El proceso consistió en conectarme a una máquina desde un brazo por una hora más o menos. Ahí sacaban sangre que era filtrada por una máquina para obtener solo las células madres. Y el resto de la sangre me la inyectó nuevamente por el otro brazo. Así estuve una hora más o menos hasta que lograron la recolección de las células.
En ese momento, había un equipo de ambulancias del INCUCAI conmigo y otra lista y preparada para llevar las células madres a Matías que estaba en el Hospital Austral. Después del proceso, se obtuvo una bolsita con un líquido color blanco que fue llevado inmediatamente por el INCUCAI al otro hospital donde estaba internado el receptor de la médula.
Según me contaron, en ese momento a Matías le hicieron una última quimioterapia fuertísima donde le mataron todas las células, buenas y malas. Lo dejaron inmunodeprimido para el momento de recibir las células madres.

¿Conociste a Matías antes o después de la donación?
Por ley, no nos podemos conocer el donante ni el receptor por el término de un año. Pasado ese tiempo, el INCUCAI puede cruzar la información solo si las dos partes están de acuerdo.
Al lapso de un año, esperaba el llamado del INCUCAI. Estaba muy ansioso porque demoraban, así que lo hice yo. Llamé y pedí los datos de quien había recibido el tratamiento. Quería saber. Me pidieron esperar la respuesta de la otra parte. Espere. Hasta que un día llegó un mail con todos los datos de Matías: era un niño, de poca edad y que vivía en Entre Ríos. Me puse muy contento. En ese momento estaba trabajando, agarré el teléfono, llamé y me atendió Angélica. Lo único que alcance a decir fue “soy Javier, el donante” y me quedé en un profundo llanto. No podía decir nada más. Quedé sin palabras, se me hizo un nudo en la garganta de la alegría. Estaba con mis compañeros de trabajo y nadie entendía lo que estaba pasando. Lloraba y mucho.

¿Qué te genera saber que hoy Matías puede seguir adelante con tu ayuda?
Fue muy emocionante, hablé con la madre que me daba las gracias de mil colores y mil formas. Hablé con Mati que me contó que estaba bien, que estaba yendo al cole y un montón de cosas. Obviamente no profundicé mucho, pero fue a partir de ahí que quedé la relación. Nos pasamos mensajitos por facebook, fotos, llamadas en navidad, pero no nos conocimos hasta ahora. No tenía tiempo en mi trabajo y otras veces, no tenía plata para bancar el viaje. Fueron dos años hasta encontrarnos: en el 2014 recibió la donación, en el 2015 cruzamos datos y recién ahora pudimos conocernos. Es muy emocionante.

¿Cómo es la relación con ustedes a partir de este momento tan importante y que le salvó la vida?
La familia súper humilde y agradecida. Me trataron como un rey a mí y mi hijo Mauro. Estuvimos dos días pero los vivimos a full, como si fuese un mes.
Sorprendidos de cómo nos recibió todo el pueblo, con papel picado, regalos, tantas cosas que no entendía que estaba pasando. Nos hicieron notas los medios locales, súper feliz. No caí en la magnitud de todo. El sacerdote del pueblo, un secretario del municipio, todos vinieron a dar las gracias. Estoy muy agradecido todo el pueblo.

¿Qué mensaje le dejas a la comunidad sobre la donación de médula?
Si tienen la posibilidad de ir a un hospital cercano a su domicilio, pueden encontrar a las personas para el registro de médula. Acérquense y se regístrense. Lo único que hay que hacer es dar un poco de sangre del tamaño de una birome. Eso se envía para el estudio genético y queda el archivo. Nada más. No es doloroso, es solo un pinchazo y con eso tenemos la posibilidad de aumentar las posibilidades de salvar la vida a alguien que lo esté necesitando. Como a mí me dijeron, hay una posibilidad en un millón de que te llamen. Pero es importantísimo engordar el registro de donantes de médula, porque simplemente salva vidas y demasiadas.

¿Seguirás donando médula?
Obviamente que si tengo la posibilidad de seguir donando lo voy a hacer con mucho gusto. Pero sé que es casi imposible encontrar otra persona compatible. Uno igual, no pierde la esperanza. Mientras tanto, sigo donando sangre y feliz, porque salva vidas. Dejo un brazo grande a Matías, Angélica, Ángel y Fabricio porque a partir de hoy empezamos a ser parientes.
Estamos encantados de hacerlos conocido. El papá de Mati me invitó a la peregrinación de los pueblos para octubre. Así que seguro voy a estar ahí, caminando para agradecerle a la Virgen por Matías y llevar el mensaje a todo el mundo.

Qué necesitas saber para ser donante
¿Qué es el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas?
Registro que funciona dentro del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), creado por la Ley 25.392, cuya actividad sustancial es la incorporación de donantes voluntarios de CPH para ser utilizadas en trasplante. Sus objetivos principales son:
Conformar una base de datos de donantes tipificados en su HLA, unida a la Red Internacional Bone Marrow Donors Worldwide (BMDW). Organizar las búsquedas de donantes para pacientes con indicación de trasplante de CPH que lo requieran. Coordinar el proceso de procuración y traslado de células para trasplante.
¿Quiénes pueden ser donantes de CPH?
Toda persona de entre 18 y 55 años de edad, en buen estado de salud, con un peso mínimo de 50 kg. y en condiciones de donar sangre. El donante no debe poseer antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas.

¿Qué hay que hacer para incorporarse al Registro como donante?
La persona debe reconocer por escrito que ha leído y comprendido la información suministrada; que ha podido efectuar todo tipo de preguntas y recibido las respuestas adecuadas respecto de la donación y el trasplante de CPH.
Asimismo, debe llenar un formulario de inscripción, una ficha médica y firmar el consentimiento informado por el cual autoriza a que se le efectúe una extracción de sangre para estudios de marcadores genéticos ABO-HLA y serológicos, a fin de poder incorporarse al Registro.
Su inscripción en el Registro es un acto solidario y voluntario. Tiene el propósito de facilitar los trasplantes de CPH a pacientes que no poseen donantes compatibles en su grupo familiar.
Si uno decide ser donante, ¿después puede cambiar la decisión?. Sí, todo donante voluntario de CPH puede cambiar su decisión cuando lo desee, sólo debe comunicarse con el Registro para su remoción.

PERIODICO BRUJULA

Edición Nº 156 – agosto 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Next Post

Se actualizó la definición de caso sospechoso de Coronavirus

Spread the lovePERIODICO BRUJULA recuerda el Día del donante de Médula, con una entrevista realizada a Marcelo Barrios, el donante que salvó la vida de Matías Figueredo.  Con mucha emoción por el recibimiento de familiares, amigos y vecinos, aquel día del mes de agosto de 2016, dialogó con BRUJULA y […]

Subscribe US Now