Trabajadores de El Diario, en lucha contra el vaciamiento

La familia de Luis Etchevehere presidente de la Sociedad Rural Argentina controla el 40 % del paquete accionario. “Hoy no hay plata, mañana tampoco”, les dicen. Hay 130 puestos de trabajo en riesgo.
Sin trabajo no hay libertad de expresión. Vamos a repetirlo hasta que se cansen de oír. Somos 1.300 periodistas menos en el último año y medio, contando solo la Capital Federal. En el resto de las provincias, diez colegas pierden su trabajo cada mes. El grito del interior desgarra. Tan alejados de la oficina de Dios, que atiende en Buenos Aires, tienen doble castigo: el despido y la distancia.
“Hoy no hay plata, mañana tampoco”, escuchan las 130 colegas de El Diario de Paraná. Pero dinero hay, para ellos no. La publicación fue fundada en 1914 por el bisabuelo de Luis Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Hoy la familia controla el 40% del paquete accionario. Etchevehere vació el diario. Según acusa la Procelac (Procuraduría contra la Criminalidad Económica y Lavado de Activos), pidió un crédito para sembrar soja pero el capital fue desviado a la empresa que edita el diario, que se desprendió de 18 inmuebles. Los trabajadores llevan un año cobrando en cuotas, la empresa no paga obra social ni aportes, tampoco cumplen los acuerdos paritarios.
El Primero de Mayo, los empleados del diario organizaron un locro solidario. Hay que parar la olla, cuenta Luz Alcain, desde la redacción de El Diario: “Estábamos muy pinchados hasta que un compañero vino a pedir que le paguen porque no tenía ni para ir al supermercado y comprar la comida del día. Reaccionamos con la idea de juntar plata, tener un fondo para atender situaciones complicadas que van apareciendo. Y empezamos con una feria americana. Eso nos unió, nos fortaleció, nos devolvió la mística”.
Una extraña alianza funciona como metáfora para entender el devenir de los medios en la época reciente. Parte de las acciones de El Diario fueron vendidas por los Etchevehere a Sergio Uribarri cuando era mandatario provincial. “Los contenidos se escribían en la Casa de Gobierno”, afirma Alcain. Ni aquel oficialismo oxidado ni éste oficialismo sepia responden al desfalco que dejaron a su paso. “Lo nuestro se emparenta con lo que le pasó a los chicos de Tiempo Argentino”, concluye Luz. Y tanto se parece que los directores de El Diario, en el medio de un paro de los trabajadores, llenaron sus páginas robando notas de –entre otros- el periodista Alejandro Wall, de la cooperativa Por Más Tiempo. Pusieron su foto, su firma y listo. Para romper la huelga fabricaron una realidad inventada. Así de impunes son.
La FATPREN, Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, aporta datos de despidos de norte a sur y de este a oeste. Hablan del cierre inminente de los diarios Páginas del Sur y El Oeste (Esquel, Chubut). Reportan colegas echados en La Nueva Provincia (Bahía Blanca), Editorial Capayán (Catamarca), Diario La Verdad y Radio LV8 (Mendoza), Canal 9 Litoral y Diario Uno (Entre Ríos), Tiempo Sur y Magna Multimedios (Santa Cruz), Radio Tandil (Tandil), Diario Noticias de la Costa (Río Negro), Grupo Staicos (Neuquén), 21 ex directores de Radio Nacional el todo el país. En Córdoba, hubo manifestaciones frente a La Voz del Interior y al Ministerio de Trabajo provincial para reclamar salarios dignos y el cumplimiento de los convenios laborales.
Cada periodista que se queda en la calle es el crimen de tres derechos: su derecho a trabajar, su derecho individual a informar y el derecho colectivo a estar informados. Si seguimos callando, pronto van a dejarnos mudos. ¿Será que así nos quieren?
Por Diego Pietrafesa

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