Una avioneta narco, escoltada por aviones de guerra en el cielo entrerriano

Brujula
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«Muy probablemente soy boleta, después», admitió al contarlo un concejal del sur provincial El Entre Ríos. Pero no calló: «acá en mi pueblo no queremos más» avionetas narcos, afirmó y por eso recurrió a la Justicia

Foto ilustrativa
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«Perdón si me caliento, soy un hombre que tiene bastante caliente la sangre en las venas», dijo en el primer tramo de una entrevista que se extendió por media hora. Así se define, vive y ejerce su rol de concejal en el pueblo de Colonia Elía, Departamento Uruguay.

Luis Alejandro Aguilar elije hablar y tiene muy en claro por qué lo hace: «¿qué pueblo le voy a dejar a mis gurises? No me refiero a mi hija que ya tiene 24 años y pronto me hará abuelo, sino que a cada uno de los gurisitos del pueblo, como los hijos del flaco Sotelo o los del paisano Challiol», reflexionó para El Entre Ríos. «Son hijos míos porque, como dirigente político, tengo la obligación y el derecho de velar por su futuro», resaltó.

La Justicia tomó sus denuncias

Es verborrágico y le atribuye a los dos ACV que sufrió alguna que otra dificultad al hablar o recordar algún nombre. No obstante, hurga en su memoria y finalmente asoma con claridad lo que quiere contar. Lo repite. Está seguro: en Colonia Elía sobrevuelan aviones cargados de drogas. Así entonces, el pueblo que para mucho no es más que una estación de peaje en la Autovía de la Ruta 14 se transforma en algo más. Es la tierra del concejal que se anima a denunciarlos.

¿Recurriste a la Justicia?

«Yo hice formalmente la denuncia. La hice con diferentes fiscales, pero la que más recuerdo es la fiscal María Gabriela Seró, una excelente persona. Muy humana y siempre se interesó en lo que yo le dije y lo tomó en serio porque muchos no se quieren meter».
El «no te metas» está muy presente en la comunidad de 500 habitantes que tiene el pueblo (unos 1900 en todo el ejido). Relató que sufrió amenazas verbales e intentos concretos de atacar a su integridad física. «Acá soy el que cacarea, ya que los demás se quedan todos callados la boca. Y tiene razón porque hay que tenerles miedo a estos tipos», admitió en diálogo con «Despertá con Nosotros» (lunes a viernes de 7 a 9) de Oíd Mortales Radio.

Redobló, inmediatamente después, la apuesta contra los traficantes: «pero alguien, de una vez por todas, les tiene que decir: basta, loco. Por lo menos acá en Colonia Elía no los queremos más. Yo sé que me estoy poniendo la soga al cuello y muy probablemente soy boleta después, pero no me interesa. Basta».
Los gurises y la «pesca» de una avioneta narco
Septiembre de 2015. Es de tarde y él regresa de ver unas vacas en el campo. Observó una avioneta. Hacía ruido «como si se le hubiera parado el motor», recordó y añadió: «cruzó de punta a punta el pueblo y parecía que iba a realizar un aterrizaje forzoso en un campo».

Justo antes de llegar a su casa, entonces, cruzó a unos gurises que iban corriendo con unos mojarreros. «Vamos Aguilar que se estrelló una avioneta», me decían. «Gurises, no vayan», les dije», reconstruyó de aquel encuentro.

Al otro día los volvió a ver. «¿Y, fueron a pescar?», les pregunté. «Sí, vos sabés que la avioneta había aterrizado al otro lado del arroyo y una camioneta, cuando nosotros llegamos, se iba disparando», me dijeron» relató y no tiene dudas: era una avioneta narco.

Dos aviones de guerra en el aire del pueblo

Dos meses después otro episodio aún más grave: «estuvimos especialmente en el horno», calificó y afirmó que al menos otros 100 vecinos vieron lo mismo que él. A las 3 de la tarde, él y su esposa empezaron a sentir como una turbina de avión. «Parecía que estábamos en Aeroparque Jorge Newbery», comparó.

Fue, entonces, qué él y sus vecinos miraron hacia arriba y observaron algo inédito en la cotidianeidad pueblerina (Colonia Elía está a unos 8 kilómetros, en línea recta, de la costa del río Uruguay): dos aviones Pucará negros, con la panza celeste, iban arriando a una avionetita blanca para el lado de la República Oriental del Uruguay.

Al otro día, previo contacto telefónico, fue recibido en el Batallón N°6 de Gendarmería, en Concepción del Uruguay. Según el relato de Aguilar, allí le informaron que la Fuerza Aérea uruguaya había pedido autorización para ingresar en el espacio aéreo argentino porque venían siguiendo una avioneta por un procedimiento de narcotráfico.

«Había cruzado el río Uruguay, desde la República Oriental del Uruguay y en línea recta hacia Colonia Elía. Cuando llegaron arriba de mi pueblo le hicieron pegar la vuelta», relató y reveló cómo terminó ese procedimiento: «esa avioneta llevaba 500 kilos de marihuana».

Fuente: El Entre Ríos – Oíd Mortales Radio.

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