Urribarri, más cerca de China que de los entrerrianos

Brujula
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«La fecha del martes 20 de enero de 2015 debería quedar marcada a fuego en nuestra historia».Urribarri-Chinos-acuerdo1
La ley que acaban de aprobar senadores y diputados entrerrianos, ejemplo incomparable de sumisión y entrega de recursos propios a una potencia extranjera, es un paso más (quizá el mayor) en un camino que el país y la provincia emprendieron hace ya diez años. Néstor Kirchner fue claro desde un comienzo. Habló de “alianza estratégica” con la República Popular China antes de que sus consecuencias económicas y políticas reales se empezaran a notar en serio en nuestro país. CFK no hizo más que ratificar el rumbo, y el acólito gobernador entrerriano Sergio Urribarri no desentonaría en absoluto. Por el contrario, su tropa acaba de escribir una de las páginas más bochornosas de esta novela.

Los hechos
El martes pasado, 20 de enero de 2015 (la fecha debería quedar marcada a fuego en nuestra historia), los diputados provinciales oficialistas de Entre Ríos aprobaron por mayoría dar fuerza de ley al proyecto que autoriza al Poder Ejecutivo a celebrar con China State Construction Engineering Corporation LTD un contrato de obra pública con el objeto de ejecutar las obras denominadas Acueducto del Norte Entrerriano-La Paz-Estacas y Sistematización y Distribución de Agua para riego-Mandisoví Chico.
La sesión fue bochornosa y la aprobación se dio en medio de una catarata de insultos, silbidos y cánticos por parte de representantes de las más de 50 organizaciones que en solo tres días se reunieron para repudiar e intentar impedir la aprobación del proyecto. El apuro por parte del oficialismo provincial radica en la necesidad de inscribir este negociado en el marco del acuerdo nacional con China que la presidenta Cristina Kirchner ratificará en su viaje al país asiático el mes que viene.
El texto de la ley, en concreto, habilita la posibilidad de realizar las operaciones de crédito por la suma de más de 430 millones de dólares (calcúlense los miles de millones de pesos de los que hablamos), más los intereses necesarios, para financiar la construcción de las obras mencionadas, con los bancos estatales y aseguradoras de crédito de China. Todo esto por adjudicación directa, sin licitación, y con todas las condiciones favorables para que la toma de decisiones al respecto solo pase por China.

El negociado
El proyecto de ley aprobado brinda motivos de sobra para que algún día los diputados y senadores (además de los funcionarios que avancen con el acuerdo) que le dieron vía sean acusados por incumplimiento de deberes de funcionario público de mínima, y por infame traición a la patria también.

Repasemos:
– Adjudicación directa y secretos: según lo aprueba la ley, el acuerdo se celebrará “de manera directa y sin trámite de licitación”. Además, toda la previa y la propia sesión se caracterizó por la falta de información fehaciente y pública, por el secretismo y la confidencialidad en que se tramó este negociado, a espaldas del pueblo al que se dice querer beneficiar.
– Se pagará cinco veces lo que salen las obras: el endeudamiento que se toma a 15 años con una tasa LIBO más 4,5 por ciento, permite a Urribarri negociar con la firma China State Construction Enginnering Corporation Ltd, por un presupuesto de 430.387.551 dólares, cuando los costos iniciales previstos por el PROSAP (Programa de Servicios Agrícolas Pciales., un programa del Ministerio de Agricultura que administra financiamiento del BID y el Banco Mundial para obras de desarrollo rural) para una obra similar eran de 92 millones de dólares hace tan solo ocho meses. ¿La inflación? ¿O un desvío de fondos escandaloso que le permitiría a quienes negocien disponer de cientos de millones de dólares para otros fines aquí no confesados?
– sin consultar ni escuchar a los supuestos beneficiados: fueron principalmente pequeños y medianos productores de La Paz y del norte entrerriano los que poblaron las gradas (luego de pujar con elementos de seguridad que intentaron achicar el espacio para las “barras”, como allí se califica a quienes presencian las sesiones), y no justamente para aplaudir la aprobación de la ley. Un puñado de grandes productores son los que se beneficiarán directamente de estas inversiones (si llegaran a concretarse) y no hay datos que en el texto de la ley permitan suponer que para la mayoría de las familias rurales de las zonas implicadas este proyecto vaya a mejorar las producciones agrícolas o incrementar la superficie cultivada. Por ello es que las entidades que representan a los campesinos firmaron el documento en repudio y el gobierno sólo consiguió que un par de cámaras empresariales salieran a defenderlo.
– un nuevo impuestazo en menos de seis meses: como si el impuestazo de diciembre de 2013 no hubiese sido ya un latigazo insoportable para el bolsillo de los trabajadores y de los pequeños y medianos productores y comerciantes, el texto de la ley compromete en un plazo máximo de seis meses la creación de nuevos tributos con el fin de pagar el crédito y sus intereses (art. 5º).
– Coparticipación Federal de Impuestos en garantía: Como si esto no fuera poco, en una provincia con sus cuentas diezmadas, azotada por la regresión unitaria (o antifederal) que esquilmó como nunca en estos últimos años los recursos provinciales, en la provincia que paga uno de los salarios docentes más bajos del país (pero aún por encima, increíblemente, de lo que cobran enfermeros y municipales) la ley faculta al Poder Ejecutivo (art. 3º) a garantizar el cumplimiento del crédito con los fondos que recibe la provincia de la Coparticipación Federal de Impuestos (principal fuente de financiamiento del Estado entrerriano). ¿Se entiende por qué después el gobierno dice que “no hay plata” para salarios justos y rutas provinciales en condiciones?
– sin estudios ambientales ni de subsuelos en la zona afectada: Desde ya, no hay estudios (y si los hay no se los dieron a conocer) del impacto ambiental que las obras implicarán en los subsuelos, suelos, montes nativos, en las zonas afectadas. Esto motivó la presencia, entre los protestantes del martes por la noche, de jóvenes militantes e ingenieros ambientalistas que por supuesto tampoco fueron escuchados.
– escasa generación de “mano de obra” (al menos local): Sólo 92 hectáreas frutícolas (el tipo de producción agropecuaria que mayor demanda de trabajo genera) se verán beneficiadas por tamaña inversión, y respecto de la mano de obra especializada que implicará el proyecto, el texto es claro sobre de la posibilidad de que ésta sea convocada (en condiciones privilegiadas) desde el país de origen de los fondos invertidos.

Sumisión a la China
Pero además de todo lo ya mencionado, es el grado de sumisión y entrega al imperio chino lo que más ofende a cualquier entrerriano que se informe mínimamente de las características de la ley aprobada el martes por la noche.
El acuerdo no sólo prevé un endeudamiento inflado, inexplicable e inentendible, sin licitación y por adjudicación directa con las empresas chinas, sino que además las condiciones del acuerdo podrán ser modificadas de manera unilateral por la entidad concedente (art. 2º y anexo I del proyecto).
El grado de subordinación demostrado en esta ley que permite a China modificar de forma unilateral lo que necesite, se completa con la renuncia explícita a nuestra soberanía al aceptar “de manera servil” (dice el texto de la Multisectorial convocada contra este proyecto) la aplicación de la legislación inglesa en el caso de que se susciten controversias futuras (Anexo I). Justamente Inglaterra, país con el que Argentina mantiene diferencias históricas y que en Europa se ha constituido como el gran aliado de la República Popular China (con un “peso” y una espalda bastante mayor, en términos diplomáticos y mercantiles internacionales, que el nuestro).
Ante tamaña entrega, el hecho de que la provincia se compromete a pagar hasta 500 mil dólares por la “elaboración del contrato”, que en cualquier otro contexto sería todo un escándalo en sí mismo, aquí pasa a ser sólo un detalle más, una mancha más para el tigre.

Ningún hecho aislado
Obviamente, los diputados que tuvieron que bancarse que los calificaran de “vendepatrias” y traidores desde las tribunas durante casi tres horas, no lo hicieron por amor al arte. Hay mucho en juego, y no sólo las impresionantes sumas de dinero que podrán quedar de este negociado para, podemos suponer, las campañas electorales de los implicados. Hay intereses estructurales en juego cada vez que nuestros “representantes” toman este tipo de decisiones.
Por empezar, la Ley se inscribe dentro del Convenio Marco firmado por nuestro país con China en Julio del 2014 y que consiguiera media sanción entre gallos y medianoche en el Senado Nacional a fines del año pasado (los representantes de la oposición en la Comisión de Relaciones Exteriores no tuvieron tiempo siquiera de leerlo antes de la reunión en que se lo trató). Este convenio pone en letra una política a la que el gobierno nacional (y sus seguidores provinciales) venía apostando desde hace una década.
Así, las empresas chinas consiguen, a cambio de financiamiento (divisas deseadas por el gobierno nacional para, principalmente, poder seguir pagando sin chistar la mal habida e ilegal deuda externa) condiciones excepcionales en la energía, la industria, la minería y las obras de infraestructura (incluso la posibilidad de directamente importar mano de obra e importar insumos sin aranceles).
A esto se suma el swap de reservas pactado con el Banco del Pueblo Chino y el Banco Central local (cuyas condiciones harían ruborizar a los “buitres” que defiende el juez yanqui Thomas Griesa), los negociados imponentes y ventajosos para la China para la construcción de centrales eléctricas en el sur de nuestro país, la instalación de una base china de investigaciones espaciales en Neuquén (mayor incidencia con indudables intereses militares en nuestro país en décadas), solo como ejemplos de en qué se traduce la “opción geopolítica” que en este “mundo multipolar” proclama haber realizado el kirchnerismo en el gobierno. Relaciones carnales, pero con Pekín. La diplomacia China tiene mucho para festejar. “Hasta ahora no había suscripto un acuerdo tan provechoso con ningún país de la región. Para encontrar uno similar hay que remontarse a los convenios firmados con Angola (1984) y con Nigeria (2001), sus máximos proveedores africanos de hidrocarburos.”
En Entre Ríos, por su parte, la firma hace tres meses del decreto de Urribarri para dejar en manos de compañías de capitales chinos la anteriormente estatizada empresa láctea Cotapa y el frigorífico San José, en diciembre de 2010 y julio de 2012 respectivamente, son también otro botón de muestra del camino elegido.
Obviamente, no sólo el kirchnerismo está metido en este baile. El papá de Mauricio Macri, Franco, reside en Pekín como representante de los negocios de China para todas las inversiones en América Latina. A su vez, el representante de las empresas de Franco Macri en Argentina es su sobrino, Calcaterra, quien está a cargo de buena parte de las “obras públicas” de la gestión de “Mauricio” en la CABA. Chinos, kirchneristas y macristas: linda gente que se pueden pelear para las cámaras pero a la hora de los negocios se entienden y llevan bastante mejor de lo que nos cuentan.

Consecuencias de esta sumisión
En la Cumbre de Presidentes del Mercosur, recientemente realizada justamente en Paraná, el presidente uruguayo Pepe Mujica se despidió (semanas después entregaría el mando a Tabaré Vázquez) con unas palabras que hicieron tragar saliva con dificultad a más de un funcionario kirchnerista presente en la reunión (incluyendo a CFK y al propio Urribarri). Haciendo referencia a las relaciones comerciales entre los países del Mercosur y la República Popular China, Mujica señaló que “si en compensación a ese comercio cada vez más fuerte, creciente y demandante, abrimos nuestra tranquera, ¡adiós con nuestra industrialización y posibilidades! (…) son tremendas superpotencias como no ha visto la historia de la humanidad. (…) El que quiera a sus hijos, más que mimos y herencia preocúpese por cuidar nuestro territorio.”
Y agregó: “Puede haber crecimiento sin desarrollo.” Eso es lo que efectivamente ocurre cuando, por ejemplo, un país como Argentina establece relaciones de dependencia absoluta con un gigante como China, que produce la mitad de los cerdos del planeta, animales que consumen más de la mitad del forraje mundial, lo que hace que China importe más de la mitad de la soja que se produce en el mundo. ¿Será por eso que el “yuyito” creció en estos diez años como ninguna otra “producción” en Argentina, desplazando otros cultivos, tambos, citrus, frigoríficos, etc.? Y si de allí para acá, en contrapartida, llegan productos industriales, livianos y de los otros, ¿no es obvio que la balanza comercial se multiplicará y desbalanceará cada vez más?
Estas y otras preguntas son las que llevaron en Entre Ríos a más de 50 organizaciones (ambientalistas, pequeños y medianos productores, sindicatos, centros de estudiantes, centros de estudios, colegios profesionales, partidos políticos no oficialistas) a reunirse en una Multisectorial para decir basta. Recuperando, aunque a algunos (que encima dicen “representarnos”) les suene extemporáneo, los sueños de nuestros patriotas, hacedores de la Argentina y de la Patria Grande latinoamericana, que proclamaron hace ya dos siglos: “¡ni amo viejo ni amo nuevo!”, para ser “una nación libre e independiente” de España “y de toda otra dominación extranjera”.

Por Ignacio González Lowy, publicado en Revista Río Bravo

 

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