Vecinos de Paraná colocarán boyeros eléctricos en tapiales y rejas

Brujula
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A la idea la copiaron de Brasil, donde en las zonas turísticas la gran mayoría de las fincas cuentan con boyeros, sistema eléctrico utilizado en el campo para evitar que el ganado se traslade sin control. El primer problema que deberán afrontar los promotores de esta iniciativa es que estarán violando el Código Penal, ya que en caso que una persona falleciera al manipular los cables serían acusados de Homicidio culposo u Homicidio con dolo eventual. El debate está abierto.

costa del parana

Mejorar la seguridad
Hay que decir que los ejecutores de esta modalidad son consideradas familias de clase media alta, que hace un tiempo se asentaron en esa zona de Paraná con la intención de conformar un barrio privado. Sin embargo el predio no se cerró y por eso se tomaron distintos recaudos ante los hechos delictivos que sufrieron hace un tiempo. Si bien se destacó que desde la comisaría 10ª se mejoró notoriamente la parte preventiva, así y todo siguen sufriendo robos, hurtos y sustracciones de poca monta. “No se puede dejar nada afuera, porque pasan en carro, moto o en auto, paran y te llevan cualquier cosa, desde la ropa colgada en los tendederos, mangueras, herramientas, calzados. No son valiosos los elementos robados, lo que molesta es la sensación de impunidad que tienen”, contó una de las mujeres que junto a sus maridos están preparando la instalación de los boyeros en las cercas.
Otro vecino marcó que gastó mucho dinero en el cerramiento de la casa, la colocación de alarmas, rejas, candados y hasta cámaras de seguridad: “Sin embargo, nos fuimos a Brasil y al regresar nos llevaron las sillas de plástico que estaban en la galería”.
El hombre admitió que no hizo la denuncia porque el problema no es la Policía: “Es la legislación, que permite que los autores de estos hechos, que nos dicen son menores y adolescentes, no sientan ningún tipo de responsabilidad”.
“Son de acá cerca, y sus familias no cuentan con trabajo fijo, por ello es que mandan a los hijos a robar”, referenció, para indicar: “Desde la comisaría 10ª los detuvieron varias veces, pero a las pocas horas ya estaban en la zona. Los favorece tener entre 16 y 17 años”.
A la charla se incorporó un directivo de una empresa local que levantó su casa de dos pisos en ese sector de Paraná. “Acabo de venir de Brasil, en Ingleses, al lado de Florianópolis, y en otras ciudades balnearias de ese país es normal ver todas las casas con los cercos electrificados, y a modo de alerta colocan carteles con la situación de seguridad”.
“Al consultar a las autoridades policiales de Brasil, nos indicaron que la legislación permite estas medidas y lo más importante: se redujeron notablemente los robos en las propiedades, ya que ningún delincuente quería terminar herido o muerto por el sistema eléctrico colocado”, contó el directivo, para preguntarse: “Ya que estamos en el Mercosur, con políticas conjuntas, ¿por qué los legisladores no actualizan las normas y habilitan estos mecanismos de prevención de delitos?”.
La Polémica surgió porque estas personas fueron informadas por otro propietario que vive en la zona, y que es abogado, que con esta modalidad se “estarían comprando un verdadero problema en caso de que hubiera situaciones no deseables con la persona que intenta ingresar a la casa”.
El debate surgió porque los vecinos que están convencidos de las bondades del boyero eléctrico cuestionaron las críticas. “Encima que un delincuente ingresa, tenemos que dejarles la puerta abierta para que no se lesione. Que robe tranquilo, total si le pasa algo la culpa será nuestra. Si esto es así estamos en el mundo del revés”, reflexionó molesta una docente.
Una empleada pública que trabaja en el Tribunal de Cuentas contó que un familiar que vive en el avenida Ramírez “tomó el toro por las astas y protegió su casa poniendo en el tapial botellas rotas y alambres de púas. La verdad que la vista de la casa quedó un poco opacada, pero así se sintió más tranquilo”.
“El problema fue que una jueza que vive a poca distancia le dijo que estaba cometiendo un delito, ya que si alguien la denunciaba que pudiera sufrir una persona, iba a tener que responder”, confió para replicar: “Mi familiar le dijo que entre la ley, que es anticuada, y los jueces que viven en una nube, pasan estas cosas. Si alguien queda enganchado en la púa del alambre o se lesiona con los vidrios rotos, es porque sencillamente entró a robar”.
“Es obvio decir que si quiere ir a la casa a preguntar algo, debe tocar el timbre y no subirse por el tapial”, razonó.
El directivo, tostado por el sol de Ingleses, agregó: “En Brasil todo el mundo tiene estos boyeros, creo que no están a 220 W y sí a 100-110 W, pero lo más valioso es la cartelería colocada en los tapiales donde notifican de la medida de seguridad que está permitida por la propia legislación”.
La docente detalló que la colocación del sistema no es costosa “se deben comprar cables finos, un reducidor de electricidad, separadores y tres o cuatro carteles donde se debe alertar del boyero”. Esta información la cerró con una pregunta: “¿Cómo va a estar prohibido colocarlos, si uno va a una ferretería o a una casa de electricidad, y a estas cosas la venden sin problemas?”.
A la medida de seguridad, se confió, algunos ya las colocaron y esto envalentonó a este grupo de vecinos. “El que avisa no traiciona, y si se les pone un cartel con la situación, sería poco inteligente el delincuente si pretende ingresar de igual modo. Deberemos entender que el problema será de ellos y no de nosotros”, marcó la docente que trabaja en una institución privada muy reconocida del centro de Paraná.

Choque de realidades
Es evidente que el sentido común avala a los vecinos, sin embargo la legislación va en otro sentido.
Un par de jueces de Paraná, sin querer entrar en debate con los vecinos, confirmaron: “Hoy la legislación pena este tipo de medidas de seguridad, porque pueden llegar a ser peligrosas para las personas”.
Si bien se avala la idea de defender las propiedades “el límite es no poner en riesgo de vida a la persona que llegue”, relató uno de los magistrados quien añadió: “¿Qué pasaría si muere una criatura que sin saber va a buscar una pelota? Roza con su mano el cerco y recibe una descarga eléctrica”.
“El Código Penal es muy claro en este sentido, y por ello sanciona estas acciones que pueden ser entendidas como Homicidio Culposo. Pero se debe tener en cuenta que si los familiares de la potencial víctima creen que hubo una acción premeditada del dueño de la casa, se estaría hablando de un Homicidio con dolo eventual, en el cual las condenas pasan a ser de prisión efectiva”.
Consultados los jueces sobre la situación de que hipotéticamente un ladrón muera electrocutado, se destacó: “Nadie tiene la facultad de matar a nadie, si alguien comete un delito, debe ser detenido y condenado por la Justicia. Si alguien prepara la muerte de esa persona, por más delincuente que sea y esté cometiendo un delito, indefectiblemente el dueño de la casa también incurrió en la violación del Código Penal”.
Más allá de la polémica y el cruce de opiniones, los vecinos de Miguel David confiaron que instalarán los boyeros. “Espero que los legisladores vean este presente y lo traten de modificar, porque no puede ser que el delincuente tenga más derecho que la víctima”, enfatizó finalmente el directivo de la empresa.

Fuente: Diario Uno

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