Viajó de intercambio y fue sorprendida por la pandemia

Brujula
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Sofía Rausch en la Universidad de Cúcuta, Colombia, a la que arribó como estudiante de intercambio

Sofía Rausch es oriunda de Aldea Santa María (departamento Paraná) y se encuentra en Paraná cursando la carrera de Contadora Pública en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Allí surgió la posibilidad de participar como estudiante de intercambio en Colombia.

Ella contó: “En septiembre del año pasado se abrió la convocatoria para intercambios para la que teníamos que presentar proyectos de sociabilización, la parte formal de papeles y después pasar por una entrevista. La selección se hizo a nivel facultad y después se pasó a nivel universidad. En diciembre llegó la carta de aceptación de la Universidad Francisco de Paula Santander de Colombia para realizar el primer semestre del 2020 y desde la municipalidad informaron que había quedado seleccionada”.

Con enormes expectativas y ganas de vivir una importante experiencia personal, Sofía partió hacia Cúcuta (ciudad donde se encuentra la mencionada Facultad) el 9 de febrero, unos días antes del inicio de clases pautado para el 17 de ese mes. Sin embargo, semanas después se decretó la cuarentena por el avance mundial del coronavirus.

– ¿Cómo fue ese momento?

– El primer mes de intercambio fue normal. El 13 de marzo se decretó la pandemia y el 15 la cuarentena obligatoria en todo Colombia, suspendieron las clases presenciales y pasamos a la modalidad virtual, también se decretó el toque de queda por lo que nadie podía salir entre las 19.00 y 4.00 de la madrugada. Eso incluso sigue hasta hoy para adultos mayores y niños menores de 14 años. Cuando decretan la cuarentena estábamos viviendo en una casa de familia con tres chicos más de intercambio que eran de México y Brasil. Las primeras semanas no las sentimos tanto porque nos buscábamos cosas que hacer entre todos y aparte se indicó que sería hasta el 31 de marzo. En el momento que se aplica la medida, desde la Universidad me envían un mail informando sobre el cierre de aeropuertos, a lo que decidí quedarme igual y ver qué pasaba después del 31 de marzo. Sin embargo se extendió con más medidas y allí entró a jugar la desesperación porque se hablaba que esto iba para muy largo. No sabía cuándo iba a poder regresar, porque los vuelos salían desde Bogotá y yo estaba a 16 horas por tierra. Durante los primeros días de abril tomé la decisión de regresar, envié un mail a la Universidad sin apuros comenzamos los trámites de repatriación y el 14 de mayo pude volver a Argentina.

– ¿Cuál era el panorama en la ciudad?

– En Cúcuta no hubo casos de coronavirus en ese momento. Se encuentra al norte del Estado de Santander, donde sí hubo casos. Se vio mucha gente en situación de calle, varios varados sin lugar donde quedarse, entre ellos personas de Venezuela ya que Cúcuta es ciudad frontera con ese país.

– ¿Tenías preocupación por lo que se estaba viviendo?

– El problema fue cuando cerraron los aeropuertos porque no se sabía cómo regresar. Al principio tampoco sabía si volver o quedarme, porque quizás me volvía, pasaba todo y me perdía una posibilidad única de seguir viviendo experiencias hasta octubre o noviembre. Lo hablamos en familia y entre todos tomamos una decisión.

– Hubo turistas que quedaron varados con muchos problemas para volver al país. ¿No fue tu caso?

– No tuve inconvenientes al gestionar mediante la Universidad, tampoco necesidad de quedarme en el aeropuerto esperando. Siempre estuve en casa de familia y no nos faltó comida, ni una cama para dormir, pero sí sé de gente que quedó varada en Colombia sin algo para comer. La Embajada Argentina en Colombia daba ayuda pero no alcanzaba para todos. Además particularmente siempre conté con el respaldo de la beca como asimismo el pago de los vuelos. Es de destacar todo lo realizado por la UNER ya que los estudiantes no pagamos el vuelo para acceder al intercambio.

– ¿De qué manera evaluás esta experiencia?

– Como experiencia resulta enriquecedora en el sentido de ver las realidades de otro país, la calidad de educación, de vida, salud. En lo personal sirve porque se entra en contacto con profesores y compañeros de otros países; mediante lo cual se pueden abrir puertas para buscar un trabajo o solamente animarse a salir de la zona de confort en la que uno está acostumbrado a estar. Por otra parte no se dio lo que esperaba como intercambio, ya que fue poco el tiempo en el que se pudo compartir con otra gente o conocer lugares.

– Si aparece de nuevo otra posibilidad, ¿la vas a gestionar?

– Y… lo pensaría. Lo que tenía pensado hacer como intercambio se dio todo lo contrario. A la semana de estar ya no podíamos hacer nada de lo que teníamos previsto y terminamos encerrados en la casa. Al margen de todo ese contexto que nadie lo esperaba, quiero agradecer a la UNER y a la Facultad de Ciencias Económicas que estuvieron muy presentes. Al momento de volverme puse en juego lo que podía pasar con lo académico, si lo perdía o si lo podía seguir cursando, y por suerte sigo con normalidad con todas las materias. Incluso las que comencé en Colombia las estoy siguiendo acá, mientras no vuelva lo presencial. En ese sentido no tuve problemas.
Fuente, El Observador

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