Violencia de género: la otra pandemia

Brujula
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Desde el 20 de marzo estamos aprendiendo a vivir en aislamiento a causa de un enemigo invisible que nos asola. Cada uno de nosotros ha tenido que afrontar y adecuarse a estos cambios que nos han impactado abruptamente en todos los aspectos.

Con una mirada positiva muchos sostienen que a raíz de la pandemia y el aislamiento social aparece una oportunidad para volvernos más solidarios y mejores personas, valorar las pequeñas cosas y aferrarnos a la vida. Sin embargo, suceden un conjunto de cosas a nivel social que hacen que inmediatamente me cuestione si no es más que una mera expresión de deseo.

¿Han oído hablar de “la otra pandemia”? Sí, ya la ONU la denominó así por la inmensa cantidad de víctimas extendida en todos los países, con la diferencia que no es producto de un virus sino que la causamos los mismos humanos.

Según datos informados por el Observatorio Lucía Pérez (tercer informe), este año se produjeron 154 femicidios y 80 desde que se inició el aislamiento social obligatorio. Que paradójico: el lugar que debería ser el más seguro para resguardarnos de la pandemia Covid-19, es el lugar más inseguro de la pandemia “violencia de género”.

El pasado 3 de junio se conmemoraron los 5 años del movimiento “NiUnaMenos” en repudio al femicidio de Chiara Páez de tan sólo 14 años de edad. En aquel día histórico, una masiva protesta dejó una huella y un contundente mensaje para nuestra sociedad y para el mundo entero: “Vivas nos queremos”.

A pesar de que en este lapso se han registrado 1.450 femicidios (1 asesinato cada 30 horas), la lucha de y por las mujeres ha significado la visibilidad de la violencia y la obligación política y social de incorporarla en la agenda.

La Oficina de Violencia Doméstica (OVD) creada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2006 para facilitar el acceso a la justicia de las personas afectadas por hechos de violencia doméstica ha publicado el pasado 3 de junio las estadísticas del primer trimestre del corriente año, en el que indican que identificaron a 2.737 mujeres víctimas de violencia (19 % de las mujeres denunciaron amenazas de muerte por parte de sus parejas o exparejas mientras que el 55% fue víctima de violencia física).

Dado que en la cuarentena se ha incrementado la curva de acuerdo a los registros mencionados, ha sido indispensable el refuerzo en las políticas y medidas preventivas adoptadas por el Estado y exigidas por la sociedad y así lo ha confirmado el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, creado a fines del año pasado.

En las peticiones que se realizan en las multitudinarias marchas, las exigencias abarcan cuestiones económicas, laborales, educativas, sanitarias, políticas y culturales. Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres forma parte integral de cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por los dirigentes mundiales en 2015.

Así las cosas, también lo hemos visto reflejado en el primer discurso del presidente Alberto Fernández, quién manifestó: “No quiero finalizar sin mencionar enfáticamente que en estos próximos cuatro años haré todos los esfuerzos necesarios para que estén en un primer plano los derechos de las mujeres. […] ‘Ni Una Menos’ debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la República.”

Sin embargo, el problema es mayor cuando dentro del propio sistema estatal aparecen resabios de lo que se pretende eliminar. Tal como ha sido el caso de un fiscal de Chubut quien consideró un “desahogo sexual” al accionar de un grupo de jóvenes que en banda abusaron de una chica a los 16 años de edad. El repudio de la sociedad ante este hecho es un claro ejemplo de que la lucha en contra de la violencia de género continúa y los avances que se realizaron fueron significantes, pero aún no son suficientes.

Desde aquí se pretende transmitir un mensaje de concientización del problema actual, evocar al principio de igualdad de género como una meta a alcanzar y dar un mensaje de ánimo a la mujer que esté pasando por una situación violenta para que realice la denuncia, ya que como dijo Eduardo Galeano: “El miedo de la mujer a la violencia del hombre, es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”.

Por Alejandra Píngaro Abogada y Directora de Fundación GEO

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