Científicas argentinas serán distinguidas con el premio internacional L’Óreal-Unesco

Brujula
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El cónclave en París reúne a un verdadero dream team de mujeres científicas de todo el planeta. Allí emergen dos argentinas, Alicia Dickenstein, laureada 2021 por su trayectoria en matemáticas y Florencia Cayrol, categoría Rising Talent 2022. Quién es quién. Qué estudian.

El mundo necesita ciencia y la ciencia necesita a las mujeres, sin embargo esta idea de base tautológica no está acabada. No solo es un tiempo de ebullición, buena reputación social y de nuevas prácticas ágiles para la ciencia global producto de los procesos que agitó la pandemia por COVID-19, sino también es un gran momento de visibilidad para las mujeres científicas frente a tanto trabajo realizado.

Este paso firme y constante de estas féminas con sus mentes llenas de talento, sensibilidad y conocimiento tendrá su semana de gala esta semana en París, Francia, en el marco del galardón internacional Por la mujeres en la ciencia, creado en asociación por la compañía global L´Óréal dedicada a la belleza desde hace más de 100 años y por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida como Unesco, un organismo especializado de las Naciones Unidas.

Las mujeres reciben este premios que reconoce su talento y su saber y su esfuerzo y dedicación pero también las ayuda a gritar que están allí que la ciencia se vuelva y que la ciencia global esta lista para sumergirse en un tiempo transdisciplinar, colaborativo y donde ellas tendrán un rol protagónico. pero aun necesitan gritarlo.

Esta es la edición numero XXIV del Premio Internacional L’Óreal – Unesco “Por las mujeres en la Ciencia” que vendrá con un potente efecto acumulativo por los dos años de peste en los que hubo que suspender la presencialidad del premio. Ellas igualmente estuvieron muy ocupadas en las diferentes partes del globo ya que la luz de sus laboratorios nunca se apagó. Infobae es el único medio argentino en París.

El lauro a Alicia Dickenstein corresponde a la categoría Laureadas del año 2021 y el de Cayrol, más fresquito, pertenece a la categoría de los talentos emergentes, Rising Talent 2022. Esta super gala científica ocurrirá entre el miércoles 23 y el jueves 24 de junio, y además de cursos, entrevistas con la prensa mundial y ponencias provocó una explosión de networking entre mujeres científicas jóvenes y las de mayor trayectoria para tensar y fortalecer esa cuerda de conocimiento que debe ser mancomunada y colaborativa .

El premio L´Óreal- Unesco Por las mujeres en la ciencia se realiza con el principal objetivo de reconocer y visibilizar la labor de las mujeres en el ámbito científico. Y está conectado con la transformación que inició la maison gala en todo el mundo de apostar por cuatro ejes prioritarios en la identidad de la compañía global: sustentabilidad, diversidad, aceleración digital y talentos.

En el segundo eje se expresa la idea de propulsar sociedades movilizadas por la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres. Es así que L´Oréal busca con hechos reales y no con slogans vacíos tener un rol activo en la promoción de la equidad de género, especialmente en relación a las oportunidades dentro del mercado laboral.

Hasta el día de hoy, la alianza L’Oréal- Unesco ha distinguido a más de 3400 investigadoras en 110 países en las disciplinas ciencias de la vida, ciencias físicas, matemáticas e informáticas.

A lo largo de estos 24 años de premio, Argentina ha obtenido el galardón para 10 científicas , siendo el país de América Latina con mayor cantidad de premiadas : 7 mujeres en categoría laureadas y 3 en la categoría de rising talent.

Alicia se enamoró antes que de su marido de la matemática. Alicia es doctora en Ciencias matemáticas (UBA), investigadora superior del CONICET y especialista en geometría algebraica. Pero es mucho más. Es una apasionada por lo que hace y por contárselo al mayor numero de personas: para que cada vez muchas más jóvenes conozcan de boca de una mujer inspiradora que las matemáticas, física e ingeniería son las llamadas STeM, también son placenteras como tantas otras en la vida de las mujeres.

Es consciente de que las matemáticas no tienen buena prensa y sobre todo que no se enseñan bien. Es una convencida y casi que lo milita de que todos pueden aprender matemática porque está en nuestros cerebros, porque se trata de una cualidad inherente al ser humano y porque la matemática atraviesa nuestra vida cotidiana.

Todos hablamos de alguna manera a través de las matemáticas porque es parte de nuestra capacidad de pensar, de la lógica que utilizamos en el día a día”.

Alicia afirma que existe un doble prejuicio sobre la matemática y sobre las mujeres científicas, que se expande de manera inconsciente. Las etiquetas se observan en las situaciones cotidianas más mínimas, pero la realidad es que las convenciones y los estereotipos sociales son muy fuertes. Para quebrar el sentido común es necesario que las mujeres conozcan la oferta académica, discutir la censura externa y combatir, finalmente, la autocensura de no elegir tal o cual carrera por lo que dirán.

A lo largo de la carrera de Dickenstein, sus investigaciones fueron reconocidas por innumerables premios y distinciones, entre los que se destaca su cargo de vicepresidenta de la Unión Matemática Internacional (IMU) hasta el año 2018, un organismo históricamente dominado por hombres.

El currículum vitae de Alicia tiene 23 páginas, lo que demuestra no solo una gran solidez académica, sino el resultado de su esfuerzo y disciplina, ella no ha perdido el tiempo. También pudo con la maternidad y formó una familia que la llena de amor y orgullo.

Actualmente se desempeña como profesora titular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA; es académica en la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Argentina (ANCEFN), y desde el 2020 de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina. Se recibió de licenciada en ciencias matemáticas -su primer titulo – en la UBA en 1977, en tiempos difíciles para ser estudiante en el país. “No había nadie cerca que pensara en matemáticas ni en nada, no había libros”, así ella recuerda esos años difíciles de la Argentina.

Dice Dickenstein sobre la cuestión de género: “La peor discriminación con las mujeres en general y las científicas en particular es la que está naturalizada… aquella incluso que proviene de la gente que te quiere y te dice, ¡qué bicho raro esta chica, para que se va a dedicar a la física o a las matemáticas!. Y ese pensamiento de la sociedad nos penetra, no necesariamente se dicen con maldad, pero aún inhiben a muchas mujeres”.

Para Dickenstein, la clave de la enseñanza matemática radica en aprender a pensar el proceso, y no a memorizar las fórmulas. Las matemáticas están en todas partes.

Para Dickenstein, la clave de la enseñanza matemática radica en aprender a pensar el proceso, y no a memorizar las fórmulas. Las matemáticas están en todas partes.

Dentro de las distintas publicaciones realizadas a lo largo de su carrera, se destacan los libros “Matemax, English + Spanish Edition”, “Pensar con Matemática 4, 5 y 6″ y “Matemax, la Matemática en todas partes”, destinados a la enseñanza de la matemática para niños de entre 9 y 14 años de edad.

Dickenstein dice que se cree que la matemática es algo organizado y estático, cuando en verdad representa una actividad muy creativa. La clave radica en aprender a pensar el proceso, a buscar alternativas y no a memorizar las fórmulas. Las matemáticas están en todas partes.

Florencia Cayrol, doctora en biotecnología y Rising Talent 2022 premio L´Óreal-Unesco

Florencia se reconoce muy curiosa desde niña. Siempre le importó saber cómo y por qué funcionaba todo a su alrededor. Sus dos padres médicos (mamá pediatra y papá obstetra) influyeron sin duda para que la balanza esté inclinada hacia las ciencias médicas, pero Florencia encontró su propio camino.

Cayrol es doctora en biotecnología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), técnica laboratorista universitaria y diplomada en ciencia y tecnología. Actualmente trabaja en el laboratorio de neuro-inmuno-modulación y oncología molecular en el instituto de investigaciones biomédicas UCA-CONICET, bajo la dirección de la Investigadora Superior del CONICET y mentora de Cayrol, Graciela Cremaschi.

Su reconocimiento con el premio implica algo que a ella la entusiasma y quiere amplificarlo: haber podido perforar el techo de cristal como mujer científica. La razón tiene peso científico específico: es por el estudio que lidera sobre cómo el mecanismo molecular desencadenado por las hormonas tiroideas afecta las terapias oncológicas. Abre una ruta colateral, un puente imaginario desde la encocrinología hacia algunos tipos de cáncer la oncología – incluida su actividad antineoplásica y la inmunidad antitumoral asociada.

Ya en el secundario, su profesor de biología la introdujo al mundo de la biología molecular y la genética, en ese momento eran abordajes realmente nuevos. “Aprendí cómo funcionaba la célula por dentro y cómo el estudio de la genética de las diferentes células ayudará a encontrar la cura de muchas enfermedades, incluso el cáncer”, dijo Cayrol a Infobae.

“Ahí decidí que iba a estudiar algo relacionado con la medicina, pero fue determinante ese enfoque para decidirme por biotecnología con orientación genética- molecular. Y dedicar mi vida a la investigación científico- académica en el campo de la oncología”, explicó.

Mis proyectos actuales incluyen investigación biomédica básica con proyección traslacional en el futuro para su aplicación clínica en el campo de la hemato – oncología (cánceres de la sangre).

“Hoy estudio cómo el mecanismo molecular desencadenado por las hormonas tiroideas afecta la eficacia de las terapias oncológicas , incluida su actividad antineoplásica y la inmunidad antitumoral asociada”, explicó Cayrol.

“En los últimos años -dice Cayrol a Infobae- incorporé modelos de cáncer adicionales a mi investigación, como diferentes subtipos de linfomas de células T y tumores sólidos , incluido el melanoma”. Esto último es importante porque a pesar de que los inhibidores de puntos de control inmunitarios pueden proporcionar respuestas duraderas, solo un número limitado de pacientes con melanoma se benefician con esto.

Por otro lado, los linfomas con células T son muy agresivos y los esquemas terapéuticos hasta hoy tienen malos resultados con una alta tasa de recaídas y pocas opciones de terapia de rescate. Esto vuelve crucial el estudio de nuevas dianas para el tratamiento de neoplasias malignas.

“La figura del mentor es muy importante en una carrera científica, casi determinante. En el caso de Cayrol esa figura no fue la excepción. Cayrol reconoció en su mentora principal la doctora Graciela Cremaschi y el co mentor, doctor Leandro Cerchietti.

tengo un sueño científico y es que mi investigación médica básica se convierta en investigación clínica y que mis hallazgos impacten en la calidad de vida de los pacientes . Espero que los resultados de mi investigación puedan conducir a la identificación de nuevas terapéuticas , como la integrina aBbeta 3 y mejorar los tratamientos hasta hoy disponibles para pacientes oncológicos. también estaría feliz si otros científicos usan mi investigación y la llevan a otros campos biomédicos

Dice Cayrol a Infobae: “En la Argentina los limitados recursos de financiamiento otorgados a la ciencia dificultan en ocasiones la compra de reactivos, la incorporación de nueva tecnología a los proyectos y la asistencia a reuniones científicas internacionales en comparación con los países desarrollados”.

Los proyectos actuales de CAyrol incluyen investigación biomédica básica con proyección traslacional en el futuro para su aplicación clínica en el campo de la hemato - oncología (cánceres de la sangre).Cayrol integra el Laboratorio de Neuroinmunomodulación y Oncología Molecular –bajo la dirección de la Investigadora Superior del CONICET, Graciela Cremaschi– estudia las razones por las cuales el mecanismo molecular desencadenado por las hormonas tiroideas afecta la eficacia de las terapias oncológicas, incluida su actividad antineoplásica y la inmunidad antitumoral asociada.

Los proyectos actuales de CAyrol incluyen investigación biomédica básica con proyección traslacional en el futuro para su aplicación clínica en el campo de la hemato – oncología (cánceres de la sangre).Cayrol integra el Laboratorio de Neuroinmunomodulación y Oncología Molecular –bajo la dirección de la Investigadora Superior del CONICET, Graciela Cremaschi– estudia las razones por las cuales el mecanismo molecular desencadenado por las hormonas tiroideas afecta la eficacia de las terapias oncológicas, incluida su actividad antineoplásica y la inmunidad antitumoral asociada.

“Los desafíos para la mujer científica son heterogéneos según cada país, hay situaciones extremas de países donde a las mujeres hoy no se les permite estudiar una carrera científica”. Y otros países en donde es más equilibrado el acceso a algunas carreras científicas entre los géneros. Sin embargo, en la mayoría de los países aún existen claras dificultades para que las mujeres accedan a los más altos cargos académicos e institucionales .

Otra situación desigual ocurre en el proceso de publicación en las revistas científicas, donde todavía existe un sesgo con el género de la autoría . El porcentaje de rechazo es mayor en mujeres y también el porcentaje de mujeres como autoras principales de papers es menor.

Cayrol mamá con su hermoso hijo de 8 meses posa en París y disfruta junto a su familia del premio. "El techo de cristal es un tema aún pendiente de resolver y por eso son tan importantes estos premios para visibilizar qué hacemos y como trabajamos las mujeres científicas ".

Cayrol mamá con su hermoso hijo de 8 meses posa en París y disfruta junto a su familia del premio. «El techo de cristal es un tema aún pendiente de resolver y por eso son tan importantes estos premios para visibilizar qué hacemos y como trabajamos las mujeres científicas «.

Apoyar a las mujeres jóvenes para que accedan a carreras científicas -especialmente aquellas relacionadas con matemática, física e ingeniería- y crear oportunidades para mujeres investigadoras ayudaría en el futuro a alcanzar estas posiciones principales y terminar con las disparidades relacionadas con el género.

“A pesar del bajo presupuesto, el nivel académico y docente aún en la Universidad de Buenos Aires es excelente , allí nos enseñan a diseñar de manera muy creativa los experimentos para dar respuesta a las hipótesis de los proyectos científicos , con pocos recursos pero sin comprometer la calidad de la investigación”, explicó.

En la Argentina, el porcentaje total de mujeres en un puesto de investigación en el CONICET se ha equilibrado en los últimos años , hoy alrededor del 50% de los investigadores son mujeres. Pero aún las mayores disparidades se encuentran en los altos cargos. En el inicio de la carrera suele haber equilibrio entre géneros pero a medida que sube la jerarquía de cargos aumenta el porcentaje de investigadores hombres y disminuye el de mujeres.

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