Familia está bajo sospecha por el caso de una mujer estrangulada en Paraná

Brujula
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El cuerpo de María Elena Zarini estaba en el piso de un pasillo que comunica un baño y la habitación de su hijo varón menor, de 16 años, en la planta alta de la casa de calle Candioti 165, entre avenida Ramírez y Soler de Paraná. A las 7 de ayer, el hijo llamó al 911 y comunicó que su madre estaba sin vida.

Cuando llegaron, los investigadores hablaron con los dos hijos mayores, de 22 y 27 años, y con el marido de la mujer, Juan Alfredo Maidana, de 61. También estaba en la casa la hija menor de la familia, de 8 años. Las lesiones en el cuello de Zarini evidenciaban una muerte violenta. El subdirector de Investigaciones, Victorino Borré, el juez de Instrucción Alejandro Grippo y el fiscal Ignacio Aramberry se hicieron cargo del caso y estudiaron la escena del crimen.
Según se informó a UNO, los integrantes de la familia no aportaron mayores datos para esclarecer el homicidio: el marido estaba durmiendo en la habitación matrimonial en otro lugar de la casa; los dos hijos mayores también dormían, uno de los cuales había llegado a las 5 de la casa de un vecino, donde estuvo jugando en la computadora toda la noche, y al llegar no notó nada raro.
Los vecinos tampoco notaron nada raro, pero algunos escucharon dos gritos a las 6.30: primero uno de una mujer asustada, luego otro más parecido a un lamento.
El móvil del robo en el asesinato, aunque no fue descartado, sí fue desestimado desde el principio, ya que no se encontró ninguna faltante en la casa, y todas las aberturas y cerraduras estaban en perfectas condiciones.
La muerte por estrangulamiento fue constatada por la autopsia practicada por el médico forense, así como el elemento con el cual podría haber sido asfixiada la mujer: un cable o un alambre. En la vivienda no se encontró, en cercanías al cuerpo de la víctima, algo similar aunque sí había cables y alambres en otros lugares debido a las refacciones que estaban realizando en la planta alta. El resto del cuerpo no presentaba otras lesiones producto de golpes ni cortes.
Además, se informó que la mujer estaba semidesnuda: tenía puesta una remera y zapatillas, pero no la ropa interior.
Otro dato que confirmó la autopsia fue el horario aproximado de la muerte de Zarini: las 6.30. A esa hora se levantó, subió las escaleras y fue a despertar al hijo varón menor de edad porque tenía que ir a la escuela a rendir una materia pendiente. Llamó la atención en los investigadores y peritos que el adolescente tiene en sus manos lesiones que la Justicia busca determinar con precisión su origen.
Por esto se esperan con ansias los resultados de las medidas científicas que se solicitaron al laboratorio criminalístico; entre ellas el análisis de las uñas de la víctima, para ver si tienen restos genéticos, producto de haberse defendido, y si los mismos son compatibles con algún sospechoso.
También se secuestraron los teléfonos celulares de toda la familia que serán peritados por el gabinete informático del Poder Judicial para saber si tienen mensajes o llamadas que comprometan a alguien, así como las computadoras de la casa.

“Sin palabras”
Ayer por la mañana, los vecinos de calle Candiotti no podían creer que María Elena Zarini había sido asesinada. El barrio es tranquilo, la familia es una más del barrio, con quien se compartía desde un saludo hasta una charla en la vereda o el almacén. De a poco fueron llegando a la casa los familiares de la mujer, a quienes también les costaba entender la muerte violenta. Julio Zarini, su hermano, dijo consternado: “Mi sobrino sintió ruido y un grito, al ratito subió y se encontró con la madre muerta. Subió mi cuñado, intentó reanimarla pero ya estaba muerta. El 5 de febrero cumplió 47 años, estaban planeando casarse, y pasó esto. Sin palabras, me mataron a mi hermana”. (UNO)

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